Entrevista /// Los días inusuales de Alex Ferreira

November 22, 2017

Foto: Yair Hernández

Un día está tocando con Ximena Sariñana y al siguiente está dando entrevistas sobre Canapé, su último disco. Así son los días del compositor pop Alex Ferreira: nunca iguales.

Por Yair Hernández @YairHernandezC

Si ayer estaba comiendo cecina después de tocar con Ximena Sariñana en Yecapixtla, Morelos, hoy Alex Ferreira está dando entrevistas en una cafetería de la colonia Condesa. Y sobre sus planes de mañana aún no sabe.

Porque la monotonía de este compositor nacido en República Dominicana, alfabetizado en Estados Unidos, desarrollado en España y desde hace unos meses asentado en México irónicamente radica en lo contrario: los días inusuales.

Tal vez por eso llegó y se mantiene en México: para sorprenderse constantemente.

Y así ha sido aunque de forma variopinta pues su última gran sorpresa la tuvo con el sismo del 19 de septiembre. “Me unió más a México. Sentí que si me iba, podría abandonar una ciudad que me da mucho más a cambio. Soy más de aquí ahora, como que me ató para siempre, me arraigó más”, dice Ferreira al recordar el desastre que lo hizo reflexionar sobre aprovechar: “lo que uno tiene ahora”.

¿Y qué es lo que Alex tiene ahora?
“La música, dedicarme a lo que me gusta, trabajar en lo que me gusta, comer tacos con picante, beber mezcal”.

Y sus días inusuales.

Foto: Yair Hernández

Un destino musical

Hace muchos años, dentro de una cabina de televisión en Santo Domingo, República Dominicana, Juan Luis Guerra checaba la edición de una presentación en vivo que había hecho para una televisora de su país natal.

Ese momento, que tal vez ya no figura en la memoria de Guerra, quedó marcado en la vida de un pequeño que estaba por allí esperando a su madre. “El tipo entró por la puerta y fue imponente, su presencia se nota. Es una persona muy especial”, cuenta Ferreira sobre ese encuentro con uno de sus grandes referentes musicales.

Puede que esa coincidencia fortuita influyera para que tiempo después un joven Alex tomara una guitarra. Y despegara.

Con sus primeras composiciones Pop, Alex hizo eco en Dominicana, luego saltó a España, allí grabó algunos materiales, empezó a ser más reconocido y por ende conoció a otros artistas.

Una de esas conexiones artísticas ocurrió con Ximena Sariñana: “Yo vivía en Madrid cuándo ella sacó Mediocre. Hablamos por MySpace, le gustó mi música y cuando llegó a Madrid nos conocimos. Yo tenía un concierto al otro día y le dije: ‘Me voy a aprender una canción tuya para que la cantes en el concierto’. A partir de ahí sigue una amistad que ya es familiar”.

Y también conectó con Natalia Lafourcade: “Una vez tocamos en el Festival de la Canción. Estábamos haciendo prensa y ella vino donde mí, así chiquita, y me dijo: ‘Hola, te conozco por una amiga (Ximena)’. En mi primera visita a México Natalia fue la que me acogió, de hecho me quede en su casa un tiempo. En esa época ella estaba muy metida en los boleros; yo le enseñé canciones latinoamericanas que me sabía y ella las que se sabía. Me acuerdo que se clavó con una canción llamada “Eclipse” de João Gilberto, un cubano. También le enseñé canciones de Violeta Parra y ella me enseño las cosas que cantaba Chavela Vargas”.

Esos acercamientos itinerantes con México influyeron para que un día el seguidor de The War on Drugs y Jorge Drexler decidiera tomar sus maletas y aterrizar definitivamente en la Ciudad de México. De inmediato quedó prendado por la zona sur: “Me encanta Coyoacán, San Ángel… Santa Fe no me gusta. Coyoacán te muestra un México claro, puro. De hecho la Condesa – zona donde habita- me encanta pero no te muestra México, te muestra un lado más cosmopolita”.

Tampoco tardó mucho en hacer amistad con otros artistas: “Una vez me invitó a tocar la guitarra Little Jesus. Me encanta esa banda, son buenos amigos y un día Fernando, Pony como le dicen, no podía y me invitaron a mí, fue increíble”.

Y así se mantiene: receptivo ante lo que suceda y quien llegue.

Foto: Yair Hernández

Un canapé

Hace tiempo el mítico Luis Alberto Spinetta (QEPD) dijo que las canciones son como canapés. Y ya, no dijo más, no explicó por qué.

Esa frase se le quedó grabada a Ferreira, tanto que le busco una explicación: “Para mí son como canapés porque son una pequeña muestra: la gente que hace canciones Pop tiene que contar una historia en tres minutos, una gente que hace cine tiene dos horas. Un canapé es una pequeña muestra decorativa, bonita, con diferentes elementos de algo que te dan ganas de volver a comer. Pero también me encanta como suena fonéticamente, me encanta que tiene un acento en la última vocal, se me hace musical, bonita cuando la veo y en mi música yo le doy mucha importancia al factor estético”.

Por eso decidió titular así a su próximo material: Canapé.

Este disco, que es el primero que graba en México y a través de crowdfunding, se estrenó el 3 de noviembre y tiene al isleño “nervioso pero nervioso bien, feliz, contento”, aunque reconoce que es difícil pasar a otra cosa.

Esa dificultad radica en que Alex es minucioso, por no decir perfeccionista, con su música: teniendo un disco listo siempre le encuentra cosas que cambiar o agregar.

Con este nuevo LP eso no ha sido excepción: “Cambiaría frases, palabras, sonidos, agregaría o quitaría acordes. Pero también me doy cuenta que hay que parar porque cuando cambie eso a los dos meses voy a querer cambiarlo otra vez. Entonces en vivo meto algún acorde, alguna letra, cambio el tempo, la manera de cantar. No sé si es una virtud o un defecto pero tengo eso”, explica el tipo que gusta de los canapés que llevan plátano y salmón.

La presentación en vivo de esta producción será en Bajo Circuito el 16 de diciembre.

Foto: Yair Hernández

Los días inusuales

De hacer una fiesta, Alex Ferreira haría sonar alguna Bachata de Marino Pérez seguida de algún tema de Björk. También dispondría de mezcal Amores, sake y ron e invitaría a gente procedente de diversas partes del mundo.

Porque este trotamundos que gusta de la naturaleza siempre ha ido en contra de la monotonía y los estereotipos: “Cuando llegué a Madrid y saqué mi primer disco me preguntaban: ‘¿Por qué tu música es así, por qué tú eres así?`. La gente tiene la idea del dominicano con un color de piel o que todo tiene que tener una tambora. Y yo les respondía: ‘¿Dónde están los toros?’. Entonces siento que todos los países tienen un estereotipo porque tienen una cultura y eso lo hace fuertes, pero a muy temprana edad me di cuenta que no se puede estereotipar así”.

Y sus constantes viajes no han hecho más que a reforzar esa idea plural e inclusiva.

Pero entonces, ¿qué es el hogar para Ferreira?

México ahora. Le llamo casa a dónde estoy. Pensaba que nunca me iba a ir de Madrid. Pero la casa es donde esté, lo que esté haciendo ahora. Ahora me siento parte de aquí, tanto que tembló la tierra y no me fui”.

Pero algún día lo hará: Costa Rica, Brasil y Japón son destinos que tiene en la mira antes de que algún día vuelva a Dominicana, al Puerto de Samaná.

Mientras eso ocurre, Alex Ferreira planea visitar Oaxaca y Mérida, ver de vez en cuando la serie documental Cosmos, mejorar sus pasos de Salsa y empezar un proyecto con un cuarteto de cuerdas.

Planes poco usuales para aquel que sigue Game Of Thrones porque “los personajes malos hacen cosas buenas y los buenos hacen cosas malas, y se me parece mucho a la vida real”.

La vida real de Alex: sus días inusuales.

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Post escrito por: Yair Hernandez

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