RPM: 20 años de Adore de The Smashing Pumpkins

June 7, 2018

Twilight fades:
20 años de Adore de The Smashing Pumpkins

Por Ernesto Acosta Sandoval @erniesandoval_

La segunda mitad de la década de los noventa, en particular los últimos dos años, en lo musical significaron la desaparición de muchas bandas que habían estado en las alturas apenas unos años antes, o bien, el cambio radical en su sonido y estética. El temor al cambio de siglo, la ausencia de figuras líderes a quién seguir, el hartazgo, la llegada tardía de la edad adulta. Podría ser cualquiera de estas situaciones, pero para 1998, ninguna banda o artista en activo seguía sonando igual a como había comenzado. El cambio más radical, acaso, lo dieron Smashing Pumpkins, pero porque también, después de Nirvana, habían sido los que habían pasado por más eventos traumáticos en medio de un remolino de fama, reconocimiento y super estrellato. Nadie había dado ese bandazo, y nadie se lo esperaba cuando a principios del verano del 98, apareció Adore, su cuarto álbum. Aun cuando, el año anterior, ya hubieran dado indicios de por dónde se iban a mover con el lanzamiento de “Eye” y “The End Is The Begining Is The End” para los soundtracks de Lost Highway y Batman & Robin, respectivamente. Pero incluso para los que hubieran estado prestando atención, la movida resultó audaz en la mejor de las apreciaciones, y criticada sin fin en el peor de los casos.

A finales de 1996, cuando la gira para Mellon Collie And The Infinite Sadness, colapsaba en Nueva York con la muerte por sobredosis del tecladista Jonathan Melvoin y la subsecuente expulsión de Jimmy Chamberlain, Billy Corgan no se imaginaba que eso sólo era el inicio de una serie de actos que prácticamente acabarían con su banda. Luego se exacerbaron las siempre presentes tensiones con D’Arcy y James Iha, la angustia de no poder sobrepasar los hitos antes alcanzados, la muerte de su madre y un traumático divorcio. No es por victimizar a Corgan, pero la situación no pintaba bien. A mediados de 1997, la banda se movió de Chicago a Los Ángeles para comenzar a trabajar en su siguiente material. En las escasas entrevistas de la época, el vocalista decía unas veces que los Pumpkins se iban a mover a lo acústico, otras que a lo electrónico, pero en todas coincidía que la banda había superado ya la etapa de las guitarras y la distorsión. En una época pre-internet masivo, las sesiones de estudio fueron herméticas y la interrogante estaba en el aire. ¿Qué estaban planeando? ¿En qué estaban pensando? Y esa última pregunta fue la que todo mundo se hizo cuando el álbum apareció en tiendas y comenzaron a sonar los primeros acordes de “To Sheila” para dar paso a los 63 minutos más anti Smashing Pumpkins que tuvieron durante sus años dorados. Mi impresión como fan en esa época fue de absoluto extrañamiento. Me gustaba, pero me causaba conflicto. ¿Qué le había pasado a mi banda favorita? Después de capturar toda la angustia adolescente en tres discos ruidosos, gritones, inabarcables ¿Esto era la adultez? ¿A esto sonaba madurar? ¿Quién era este Billy Corgan que se tomaba momentos para suspirar y reflexionar sobre sus pasos? Durante ese verano, escuché obsesivamente Adore, intentando comprender e identificarme con lo que mis Smashing Pumpkins estaban tratando de decirme. Repetía una y otra vez “Tear”, “The Tale of Dusty And Pistol Pete”, “Shame” y “Blank Page”. Pero estos no eran los Pumpkins que hacían de la tristeza algo universal para todos los adolescentes de la época. Estos eran unos señores que se vestían de traje oscuro que tenían sus propios problemas y si el mundo estaba dispuesto a seguirles, bien, y si no, lástima. Pero claro, esto no lo aprendí sino hasta hace poco.

Adore, a 20 años, bien podría ser lo más cercano a lo que Billy Corgan consideraría una obra maestra propia justo porque no se guió por lo que la industria parecía buscar en él, sino que buscó en lo más profundo de su pecho y lo sacó a relucir en quince dolorosas canciones, pero dolor de verdad, no lo que MTV había vendido como tal. Por eso es que celebrar Adore en su aniversario es justo y necesario.

Share Button

Post escrito por: Ernesto Acosta

Post Relacionados