Reseña: Grizzly Bear /// Shields

September 26, 2012

grizzlybearshieldsGrizzly Bear
Shields
Warp Records
9.3

Por José Marr ‏@JR_Marr

El simple hecho que este álbum se la continuación del aclamado Veckatimest, ya es una obligación auditiva. 3 años de espera no podían ser para menos y el compromiso de Grizzly Bear ha sido consumado de la única forma que ellos podrían haberlo hecho. Sin embargo entre esto no todo fue un silencio de 36 meses, Daniel Rossen se dio tiempo para continuar en activo con Department Of Eagles y dar a luz a un EP formidable que dicho sea de paso, contiene canciones tan a la altura de cualquiera listada en Shields. Por otro lado, Chris Taylor (bajo) fungió en tiempo como productor de nombres tales Twin Shadow y The Morning Benders en 2010 y apenas el año pasado ayudado por el mismo sello, se dio a conocer con un disco que firmóbajo el nombre de CANT. Si aún recuerdan, a finales del 2008 cuando Grizzly Bear dio a conocer “Two Weeks”, se trató de un acontecimiento cuasi mundial, era una canción no convencional que se asemejaba a la versión del nuevo milenio de “Good Vibrations” de The Beach Boys, este mismo tema fue el que se encargo de llevar al grupo a la cúspide de la pirámide musical que más tarde vendría a reafirmar su obra llamada Veckatimest.

Así es que si Grizzly Bear no fuera lo suficientemente capaz de dar un paso hacia delante del 2009, se hubieran encontrado de nuevo haciendo la segunda versión de sus canciones, cada quien por separado y agregando la mayor cantidad de ideas cerebrales a su música. Caso de Shields, 2 sencillos mostrados indicaron lo contrario, “Sleeping Ute” (Rossen) y “Yet Again” (Droste) permitieron ver al grupo rumbo a un nuevo circuito, más duro y a la vez afilado, usando tanto el silencio y las voces como un instrumento imprescindible. La grandilocuencia desmedida de Veckatimest había sido derrumbada y los escombros se asentaron para dar forma a la única atmósfera que debía continuar a la evolución de 4 álbumes.

Shields tiene méritos y compromiso por seguir buscando la perfección absoluta de la banda, aunque puede resultar menos grandioso que Veckatimest, es necesario darse cuenta que cada canción de Grizzly Bear es un escenario inmenso donde tanto el relieve y clima no es menos importante que lo que sucede en su epicentro, donde los riffs de guitarra se han vuelto eléctricos, ruidosos y desiguales. A pesar de esto, Droste, Rossen, Taylor y Bear logran sonar más compactos sumados uno a uno en el núcleo de cada canción. El abridor “Sleeping Ute” se escapa de las manos de Rossen buscando refugio en los arreglos eclesiásticos, surcando los estallidos de cuerdas en medio de la marea bajo la oscuridad, entre truenos y relámpagos golpeando los metales en la percusión de Chris Bear que están sumergidos bajo reverberación estática. No hay un solo momento factible y comercialmente comprensible como “Knife” o “Two Weeks” pero “Sleeping Ute” inicia para calmar esos tumultos, luchando contra los demonios del 2009, – Pero no puedo ayudarme a mi mismo – suplica Rossen antes de volver a las mareas, no obstante el final despide con un arpegio disonante, el cual se encarga de adentrar a lo que será la serenidad intima y oscura del resto de Shields.

Y a pesar de esta inflexión, Grizzly Bear no deja de ensuciarse las manos, “Yet Again” de los escombros hace una oda bella detallada por la voz reposada de Ed Droste, así también es una de las canciones mas delicadas firmadas por el grupo lograda por un reconfortante coro en una hermosa armonía mas la mejor armonía luminosa que el grupo ha hecho jamás, pero al final, esta se descompone en un torrente eléctrico y catártico. Es este tipo de cambios en la dirección cuales sirven para mantener la incertidumbre en contrastar la afinidad profusa con los ambientes fantasmales y recónditos. Cada canción por menos interesante que parezca sirve para inducir a los momentos placenteros, así el pasaje rústico y antiguo “The Hunt” derivara en “A Simple Answer“, un ruede rítmico acoplado por sus melodías Pop y claves cristalinas iluminando la lúgubre profundidad, 4 minutos gratificantes hasta el momento donde la canción abandona su estado para regresar a la guarida de los cantos cavernosos y ensambles de coros.

Los mejores temas se valen de algo en común, la parte final de estás vuelven al antiguo Grizzly Bear, donde los rasgos eran tallados a detalle y se acompañaban de melancolía artesanal y barroca rupestre, la diferencia es que la otra sección está arreglada por efectos cinematográficos y la vista panorámica de la misma (“Gun-Shy“). Aún mejor, el momento final es una unión de dos composiciones maravillosas, “Half Gate” es una balada con la gracia exaltada de la sensibilidad de Ed Droste, voces conmovedoras, redoble radiante, elegante incrementando el volumen hacia el final donde espera Rossen al piano para “Sun In Your Eyes” y concluir tan magnifico como el inicio. La despedida de Shields es apocalíptica y sublime es aquí donde se determina con lo único que le falto a su disco anterior donde “Foreground” se despidió en un preludio de piano y aquí, “Sun In Your Eyes” vuelve a la gradación llevando la voz de Rossen a sus límites donde un ejército de trompetas se rinden ante él, coros en conjunto de Droste, Taylor y Bear empujan hacia el cielo en cada estribillo que provoca un éxtasis tumultóso, épico e inmenso logrando por primera vez un sonido que es tan fuerte y borroso mientras mantiene la afinidad de su belleza.

Shields no busca propósitos similares a los de 2009, sino esta vez encuentran la estabilidad de la maravillosidad de sus cuatro ntegrantes. RossenDroste han hecho de sus dos mentes una sola, destacado Chris Taylor (bajo) siendo parte fundamental en los coros y Chris Bear sin estructuras tan cerebrales ha tomado la responsabilidad de ser la columna vertebral del grupo con sus acentos perfectos de percusión brillante. El álbum se siente tan parecido Vecktimest pero a la vez tan diferente a él. Shields consolida el virtuosismo de Grizzly Bear en un trabajo más lineal sin perder ni un detalle de su soberbia complejidad.

Escucha: Grizzly Bear /// Yet Again

Post escrito por: Jose Marr

6 thoughts on “Reseña: Grizzly Bear /// Shields

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  2. Osmar

    El, el, el, el disco del año, sin duda alguna. Es simplemente otro nivel muy superior a lo que se oye convencionalmente. Sin palabras

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