RPM: 15 años de Amnesiac de Radiohead

June 1, 2016

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There is nothing to fear and nothing to doubt:
15 años de Amnesiac de Radiohead

Por Ernesto Acosta Sandoval @erniesandoval_

La angustia milenaria continuó siete meses después. Radiohead tenía mucho qué decir en los primeros años del siglo. Ese pareció ser el mensaje que estaban dando en 2001 cuando no se había cumplido ni un año del lanzamiento de Kid A. Amnesiac es y no es la continuación del disco anterior. Se suele referir a él como “los descartes del Kid A”, pero yo no estoy de acuerdo. No es un disco superior, ni inferior. Es diferente y complementario.

En Kid A se pusieron a explorar atmósferas opresivas y oscuras, era un grito de ayuda y de desesperación, como ya lo dije en la entrega de RPM al respecto, por el miedo a lo que estaba por venir. No deja de resultar curioso que ambos álbumes fueron grabados al mismo tiempo y sin embargo suenen tan distantes entre sí, ambos son absolutamente discernibles uno del otro y es clarísimo que una canción de uno no puede ser del otro. La relación entre los dos es casi esquizofrénica, como lo ha sido este convulso siglo en el que vivimos. Es como si hubieran decidido guardar lo más luminoso (por ponerlo de algún modo) para calmarnos luego de la ansiedad y el pánico. También es cierto que Amnesiac no es un paseo por el parque, pero aquí hay ya un rayo de esperanza y de hacernos sentir que no todo está tan mal. Aquí me viene a la cabeza “Morning Bell” como ejemplo perfecto de esta dualidad. La canción aparece en ambos álbumes, pero cada una de las versiones refleja el sentimiento dominante de su momento. En el primero es mecanizada y machacante. En el segundo, se revela como una pequeña sinfonía de bolsillo, tierna y dulce.

Kid A es intimista, Amnesiac es grandilocuente y aplastante. Kid A es ambiental, es el ruido blanco de la televisión encendida después de medianoche, Amnesiac es un poco más flexible para quien lo escucha, e incluso para quien lo interpreta, como queda demostrado en el EP en vivo que salió meses después. Ambos, eso sí, son por completo aterradores. En cada una de las canciones impera un sentimiento de soledad y de alienación brutales pero en diferentes matices.

Radiohead son seres de otro planeta que nos observan y saben cómo plasmar la oscuridad a la que la raza humana más teme.

Post escrito por: Ernesto Acosta

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