Perfil /// The Delines y el magnífico arte de contar historias

February 4, 2019

Fuente Facebook

The Delines y el magnífico arte de contar historias

Por Andrés Quiroz

Willy Vlautin es un hombre de muchos talentos. Primero llego a la fama con su banda Folk americana Richmond Fontaine, donde demostró no solo ser un brillante compositor y letrista, sino también un excelente cantante de voz áspera. Sus capacidades líricas se transformaron en escritura de ficción y Vlautin fue apodado como el próximo Raymond Carver y con razones de sobra, ya que tanto en sus libros y letras se aferro al concepto para contar la historia “tal y como es”, sin insistir en los finales felices ni en los no tan felices.

Sin embargo, no se detuvo ahí y fabricó una nueva aventura musical llamada The Delines. Mucha gente cuestionó la decisión de Vlautin de comenzar The Delines, ya que en su álbum debut Colfax, el estilo de composición, así como las letras prácticamente no tuvieron cambios estilísticos en comparación a su extinta banda Richmond Fontaine.

Pero después de varias escuchas al disco uno se da cuenta del por qué Vlautin dejó todas las tareas vocales a Amy Boone, la voz principal de la banda. Al escuchar el disco por primera vez, la voz de Boone no parece impactante, pero su voz tiene la tendencia de ir revelando sus matices lentamente y empujarlos lentamente hacia un vórtice, que crean junto con las letras de Vlautin.



Lo que pasó en Colfax fue solo una pequeña muestra, en The Imperial se convirtió todo en un concepto completo. Este concepto que ha centralizado la música en la linea Soul Country de Dan Penn y Spooner Oldham, con toques de Jazz, y con Amy Boone entregándose a las letras crudas de Vlautin, como si Dusty Springfield estuviera re interpretando a Nat King Cole quien está cantando sobre la fortuna, los oprimidos y los perdidos. Una combinación increíblemente llamativa.

A The Delines les tomó cuatro años terminar The Imperial, esto debido a que Amy tuvo un accidente automovilístico que la dejó con ambas piernas fracturadas, una larga serie de operaciones, rehabilitaciones e injertos de piel. Esto pasó en 2006 cuando comenzaron a grabar el material, pero decidieron dejar todo en espera hasta que Boone se recuperara.

En el momento en que “Cheer Up Charlie” abre el álbum, te das cuenta de lo sabia que fue la decisión y por qué Vlautin está tan enamorado de la voz de Boone. “Let’s Be Us Us Again” nos transmite la desesperación del protagonista, intentando revivir una relación más allá de su fecha de caducidad; mientras que la magnifica “The Imperial” nos cuenta la historia de dos ex amantes reunidos para un ultimo trago, 10 años después de que uno de ellos fuera enviado a la cárcel por un acuerdo que salió mal, y arruino su relación.

Letras y arreglos fantásticos, que se funden con una encantadora voz hacen de este disco un contendiente claro para discos del año, y desde muy temprano. Un disco que nos brinda recompensas a medida que más lo escuchamos.

Post escrito por: Blogger invitado

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