El Hyper Punk Mexa ya tiene nombre:
Gloory Hole
Por Sadi @sadisky
La escena independiente en México cada día tiene más presencia. Cada vez son más los venues en la ciudad que abren sus puertas a propuestas que, poco a poco, han construido un público fiel, uno que conecta desde el sentido de pertenencia y la identificación con los proyectos, las canciones y las letras. Y es que hablar de temas como la depresión, la ansiedad y la salud mental ya forma parte de nuestro día a día. A veces, lo único que necesitas es ese pequeño apapacho en una canción.
Gloory Hole es un claro ejemplo de eso: una catarsis donde se habla abiertamente de lo que te pasa o te pasó en algún momento, y que también puede ayudarte a ti. Si aún no los conoces, date la oportunidad de escucharlos. Andan estrenando nuevo material y, si quieres vivir la energía frenética que emanan en vivo, tendrán show este 17 de abril en la Ciudad de México, en la Roma.

¿Cómo surgió Gloory Hole?
Gloria: Pues el proyecto surgió hace casi tres años, un poco desde el juego y de acompañarnos en momentos complicados. Antes de ser como tal el proyecto, las canciones que ahora son de Gloory Hole eran solo para nosotros, para divertirnos y, en mi caso, para perderle el miedo a volver a cantar. Creo que fue justo en un momento en el que Efrén y yo estábamos vulnerables, y hacer estas rolas y acompañarnos desde la música fue lo que dio pie a plantearnos hacerlo ya un proyecto, cuando vimos que tenía potencial para convertirse en una banda y empezar a subir cosas.
Ay no, pues qué interesante, qué cool, y se puede saber por qué el miedo a cantar y todo eso. O lo que comentabas
Gloria: Sí, más que nada era porque el primer disco de Gloory Hole ¡Gloria El Centro de Rehabilitación!, habla un poco de eso. Yo tuve un intento de su1c1d10 en 2021 en el que me dañé las cuerdas vocales. En ese momento estaba muy entusiasmada porque quería estudiar música y tenía muchos planes; sentía que por fin había descubierto a qué quería dedicar mi tiempo. Me gustaba mucho cantar, pero a causa de este incidente ya no me era posible hacerlo sin miedo. Aunque podía hablar, ir con un foniatra hubiera sido lo ideal, pero me causaba miedo. Fue tan traumático que me resigné a que esa oportunidad se había acabado, como si yo misma hubiera cerrado esa puerta. Ese miedo, más que inseguridad, era abrir una parte de mi vida que todavía me dolía y no sabía cómo confrontar desde la música y mi voz.

¿Cómo fue justamente esta parte de vivir esa catarsis para empezar a hacer más canciones, empezar a hacer lo que te gusta y ver que justamente todo esto de la música se volvió un refugio para ti que llegó a ser algo más.
Y ser algo parte de tu vida de manera, pues más formal, más concreta?
Gloria: Creo que, con el tiempo, me he dado cuenta de que Gloory Hole es mi refugio y que el espacio que hemos creado juntos es muy inmenso.
El primer disco fue una catarsis: hablar de todo este proceso y de lo que traía en la cabeza y no había atendido. Nunca lo pensé como algo que fuera a conectar con la gente; al contrario, cuando iba a salir me daba miedo que lo supieran. Ya después, cuando salió, fue como asumir esa responsabilidad. Pero ha sido muy bello ver cómo la gente ha resonado con mi historia y con ese dolor. Aunque venimos de contextos distintos, compartimos emociones como la frustración, la tristeza, el enojo o la rabia. Y es muy chido que hoy la gente esté en el proyecto no solo por la música, sino por esa parte humana, y que siga conectando con el mensaje en este nuevo disco, desde sus propias experiencias. También siento que cuando haces algo de forma transparente, al inicio cuesta por el miedo al “qué dirán” o al prejuicio, pero es muy bonito cuando conectas con personas que se identifican con lo que viviste.

¿Cómo te sientes respecto a la responsabilidad que implica tener una comunidad que te sigue? Más allá de lo que la gente pueda decir sobre eso, ¿llegaste a percibir que ibas a generar un impacto en las personas, como te lo expresan después de los conciertos?
Gloria: No, para nada. Fue muy impresionante para mí; me impactó de muchas formas. Cuando estrenamos el primer disco, después de los shows o por mensajes, la gente me decía: “Gracias, salvaron mi vida”, y me contaban lo que estaban viviendo, incluso dudas sobre hacerse daño, y cómo encontraron la música como algo de qué agarrarse. Eso se siente muy fuerte, porque son sentimientos encontrados: por un lado, es muy bonito saber que algo que hice, con mucho miedo, pudo ayudar; pero por otro, está esta sensación de responsabilidad que yo no sabía que iba a tener.
Desde ahí también sigue el trabajo de la banda: hablar de un mensaje concreto. Con todo lo que empezamos a ver, tanto Efrén como yo nos movíamos entre lo bonito de escuchar eso y también lo complejo que es, porque el tema de la salud mental es muy delicado. Saber que puedes ser un ancla, pero también un peso dependiendo de cómo se entienda el mensaje, es lo que a veces te pone a pensar mucho.
Pero también eso nos abrió una perspectiva y la oportunidad de contar nuevas cosas en este segundo disco: hablar del fanatismo, de cuando una persona entrega su vida a algo, y de lo delgada que es la línea para que eso se convierta en algo más peligroso. Entonces, desde ahí fue entender que es importante decirlo; no es fácil, pero desde la sátira y creando este universo de la Iglesia de la Gloria, podemos transmitir un mensaje igual de importante que el primero.

Me parece muy interesante lo que mencionas. Sin entrar en algo incómodo, retomando el tema de la salud mental que es muy importante y a veces se deja de lado, también admiro mucho la fuerza que implica salir adelante después de una experiencia así. ¿cómo ves que personas con una salud mental vulnerable pueden llegar a caer en ciertos dogmas o pensamientos que, en lugar de ayudarlas, terminan perjudicando las más?
Gloria: Sí, por ejemplo, hay una rola del primer disco de Gloory Hole que le gusta mucho a la gente, “Pum Pum”, que dice: “No me busco porque no me encuentro, no me encuentro, no hay nada que buscar; no me busco porque no me encuentro, no me encuentro, me voy a su1c1d4r”. Fue una catarsis, hablar de esa sensación de no encontrarse, de sentirse perdido. Creo que hay personas que pueden entender ese sentimiento, pero también otras que pueden usar esas palabras para alimentar algo que no está tan chido, y ahí es donde está lo delicado. Aun así, también creo que el artista no es responsable de cómo se interprete su obra. Uno la lanza y explica qué hay detrás, como en entrevistas o en shows.
Al final, el público decide cómo interpretarlo, y ojalá sea desde un lado más sanador, y no desde ese otro lado que a veces puede ser más cómodo, pero también más autodestructivo.



