
Cortesía Lulú Urdapilleta (OCESA)

Cortesía Lulú Urdapilleta (OCESA)

Cortesía Lulú Urdapilleta (OCESA)

Cortesía Lulú Urdapilleta (OCESA)

Cortesía Lulú Urdapilleta (OCESA)
The Cardigans:
Memoria viva
Por Yonatan López @yonamx
No es difícil entender el encanto de una cápsula del tiempo. Un depósito de recuerdos reunidos con la esperanza de alcanzar el porvenir. A veces como reflejo del momento, a veces por la simple pero fuerte necesidad de hacer y expresar. Y cuando se trata de una entidad viva y que responde, el contacto con ella puede formar una relación que trasciende generaciones.
Así sucede con la música. Y una noche junto a The Cardigans es testimonio de ello.
Han pasado cuatro años desde su última presentación en la ciudad, y seis desde su regresó al país después de estar en hiato por mucho tiempo y expandir sus actividades en otros proyectos. Así que la oportunidad de escuchar su música en vivo siempre se agradece. Sobre todo cuando no han perdido la potencia y gracia para presentarla. La voz de Nina Persson sigue dulce y feroz, y la presencia de Lars-Olof Johansson (teclados y guitarra), Bengt Lagerberg (batería), Magnus Sveningsson (bajo) y Oskar Humlebo (guitarra) mantiene su distinción juguetona y sólida.
Saludaban al público, contaban algunos chistes, algunas anécdotas sobre las canciones y bailaban con esa discreción alegre que no es posible ocultar.
Está de más decirlo pero el set estuvo lleno de éxitos, finura sueca de principio a fin que la gente cantaba y celebraba emocionada. Desde “Your New Cuckoo” (que abrió la noche) a “Daddy’s Car“, “Sick & Tired“, “Step on Me“; una conmovedora dupla entre “Beautiful One” y “Communication“, las siempre celebradas “Lovefool” y “Carnival“, su magnífico cover a “Iron Man” de Black Sabbath y otro a “Gracias a la Vida” de Violeta Parra, que Nina interpretó en sueco y un muy fluido español.
Tomaron una pausa que se hizo breve por los gritos de la gente que pedía más, para cerrar con “Erase/Rewind“, “Hanging Around” y una explosiva “My Favourite Game“, que incluyó un breve fragmento a “Sweet Leaf“, manteniendo las raíces pesadas del grupo latiendo.
Y así, entre sonrisas, expresiones de jubilo por doquier y una renovada felicidad, terminó una noche de éxitos.
A veces son evidentes las razones para que una banda regrese del hiato, lo reconfortante es ver que la cápsula del tiempo mantiene el espíritu con el que fue concebida, y no sólo forma un hogar en las personas que se acercan a abrirla y conocerla, si no que también ilumina el de quienes han estado a su lado después de tantos años.
Ya lo dijo Lora: “Recordar es vivir y todos queremos vivir más”.



