






Por: Raphanus Sativus (Asemical Musical Exchange) /// Fotos: BigIdeas (OzCorp)
Lejano de lo que se podría esperar para su presentación en Guadalajara (dentro del marco del festejo anual del Festival de Mayo) de un grupo tan ortodoxo como el combo neoyorkino conocido como Antipop Consortium, pareciera que se completó por medio de lenguaje de señas. Sin determinar una conexión precisa sobre lo que estaban haciendo, Antipop reclutó sus ocurrencias una tras otra, mientras trataban (al MPC, Korg y tornamesas) de encabezar una noche que ya había tenido un protagonista.
En 2002 Antipop Consortium atravesaría un divorcio intelectual: Robert Edward Stewart, mejor conocido como Beans, dejaría el grupo que iniciaría en 1997 como respuesta liberal de aquel hip hop underground de finales de los noventa; continuó su propio camino hasta que en 2007 decidieron juntar esfuerzos nuevamente. Para su paso por la ciudad de la tierra mojada, el cuarteto (en turno como trío después de la apertura de Beans), comulgaría gran parte de la noche con aquellas conexiones que los aparentan y determinan en su casa: Warp Records. Una noche de sicodelia suturada de corte y pega, detonante pero dispersa. Aquella música negra que defendía y reformaba su sonido con los mentados raperos de avanzada; y es que no existe otro grupo como el neoyorkino, uno que determine movimiento perpetuo gracias a su sonido y su contenido.
Pero el 15 de mayo fue diferente: y es que quizás el factor determinante fue el hecho de que Beans, quien majestuosamente se apoderó del escenario enfundado en una capa con sus Cazals escondidos, si nada más que una selección de instrumentales que picaban por su discografía (y aquellos gritos de “Frijoles”) se ganó al público con la síncopa de sus rimas y ritmos (mitad Aesop Rock mitad Marley Marl del siglo 22); lo cual hace pensar y dudar: ¿Por qué no acompañó a su grupo en la segunda parte del show?
“Volcano”, aquel sencillo de Flourecent Black del 2009, sonó tan sencillo y sobrio sin él; y así muchas de las circunstancias se iban haciendo cortas sin su presencia. Aun así el trió consiguió demostrar su fuerza en las tablas: “Apparently” sonó contundente y se adjudicó su goce con aquella facilidad de conexión que tiene el grupo: pero como negarle a un público nuevo clásicos como “Fuck Rap” o “Ghost Lawns”. Al final es una suerte y bendición (en el sentido más extendido de la palabra) el poder haber disfrutado un show de hip hop de la manera en como lo fue aquella noche.

Muy buen evento, felicitaciones a los organizadores.