Reseña: Café Tacvba /// Jei Beibi

May 11, 2017

Café Tacvba
Jei Beibi
Café Tacvba Records
6.8

Por José Marr‏ @JR_Marr
Crazy Rhythms Music

Son 25 años desde que Café Tacvba debutara con su álbum homónimo, 25 años donde se ha escrito una historia con siete placas de estudio que jamás han defraudado, que han sido prueba del cambio, de la evolución y maduración de sus compositores. Café Tacvba ha pasado de lo rural, de lo rupestre, del folclor, de lo hasta regional, hacia el Pop Rock de actualidad pero sin perder ni un poco de su particular estilo de genialidad. Es obvio que en 25 años haciendo música debe llegar un punto en donde es muy difícil seguir avanzando, y más aún cuando haz hecho puñados de clásicos. Es hastío, es el ciclo natural, es simplemente el día en que la magia escasea o se ha acabado. Parece que para la banda de Ciudad Satélite ese día ha llegado con Jei Beibi, como lo auguraron en su sencillo de presentación: El futuro es hoy.

Resulta hasta algo sorprendente, porque no es una colección mala, Jei Beibi no tiene desperfectos; y es que hay cosas que le han venido bastante bien al grupo. Primero, a partir que este es su primer trabajo totalmente independiente, eso explica por qué el mal gusto de la portada y el ridículo nombre a la placa por más explicaciones que den. Al menos la libertad absoluta es algo que están experimentando por primera vez aunque han repetido el proceso de cada quien componer la versión primaria de sus canciones y llevarlas al estudio para terminar de trabajarlas los cuatro, algo que se ve reflejado en un álbum diverso y con algunos destellos innovadores, de nuevo de la mano de su siempre fiel productor Gustavo Santaolalla.

Con sus contrastes, Jei Beibi tiene sus momentos azucarados, sacarinosos, la apertura con “1-2-3” es puro Funk y beat Disco neón lo suficientemente rítmico para hacer pensar que se avecina una dosis musical célebre y memorable. Tipo de momento que se vuelve a sentir hasta “Automático“, un tipo de canción genuina (inspirada en el proyecto To My Boy) en el catálogo de Café Tacvba, empleando puros aparatos electrónicos para la creación de sonidos, un tema extraído de algún videojuego de 8-bits pero que por desgracia transcurre fugaz en su apenas minuto y medio de duración. “Resolana de Luna” es otro track lleno de frescura y color, con algunos arreglos cristalinos, coros y teclados llenos de luz, pero de nuevo, es un momento también fugaz que no puede salir más allá de su estribillo, un par de versos y sus contados movimientos; así inicia, hace una repetición y antes de los dos minutos concluye. Al contrario y al final, “Celebración” hace honor a su nombre, es un tema festivo, que va de menos a más, a alentar a la muchedumbre, por si fuera poco le agregan voces de ambiente y una caravana, pero no llega a ningún lado, pasa y cierra sin pena ni gloria, no incita ni invita a ser parte de la susodicha celebración. Lejos, muy lejos de temas crecientes y vanagloriosos como “Hoy Es” de su grandioso Cuatro Caminos.

En los momentos bajos retoman de una forma más sombría, más fatalista, haciendo énfasis a el lado más oscuro de El Objeto Antes Llamado Disco. Eso lo dejan claro desde el segundo corte, “Matando” en este aspecto es un ritual que quema lento todo a su paso pero de manera intensa, Rubén Albarrán se erige en el centro, como guía ceremonial mientras el caos se va haciendo más grande a su alrededor pero que al final lo eclipsa con una grave exhalación, además nos dice una de las frases claves de esta obra: “¿Cuántas melodías puedo hallar en un mismo acorde escondidas?“. Con ésto, bien podría definir a Jei Beibi, es un disco donde se escucha el profesionalismo y madurez de Albarrán, Del Real y los hermanos Rangel como músicos y compositores, se escucha el peso de su experiencia y la producción de Santaolalla impecable, bien lustrada, pero faltan muchas grandes melodías que enmarquen las canciones y por consecuente falta la chispa de su jovialidad (por ello dicen en entrevistas que es el inicio de su etapa de chavo-rucos). “Enamorada” o “Vaivén” son para degustarse en silencio, a la luz de la luna, la primera cercana al Dark Guapachoso de San Pascualito Rey y la segunda una ejecución cálida, delicada, meditativa y sumamente introspectiva. “Vaivén” y “Diente de León” que por sus platillos y slides tenues se asemejan a un Jazz, ofrecen momentos cálmos y a la vez sutilmente tallados que llegan a sonar similares a Radiohead, el más íntimo y reflexivo de A Moon Shaped Pool.

Todavía hay tres momentos que resaltan por encima de todo, “Que No” fue uno de los sencillos previos, pero lastimosamente es también algo bastante insulso, una balada con tintes Pop de esas que abundan en las bandas de Rock de la nueva generación que no ofrecen nada, si de algún modo sorprende es por escuchar a Café Tacvba haciendo algo genérico. “Futuro” sigue siendo el híbrido más grato de Jei Beibi, donde en su momento deslumbraron con una especie de cumbia airada de folclor latino fusionada con elementos actuales electrónicos, algo que sigue siendo digo de elogiar. Escondida casi al final, “Disolviéndonos” hace gala en poco más de seis minutos del gran Café Tacvba en su estado más alternativo y deliberado, progresivo, maleable y cambiante, son capaces de ir de los arpegios eléctricos a lo acústico, al estruendo y disolverse en el tiempo y espacio para volar mediante improvisación instrumental que al final deja una impresión maravillosa.

Como última curiosidad, Emmanuel Del Real ha evitado su clásica canción romántica por excelencia desde “Eres” (“Quiero Ver“, “Aprovéchate” aunque no la compuso pero la canta él) y esta vez como un padre dedica ese amor a su hijo con “El Mundo En Que Nací“, una canción de cuna minimalista e hipnótica.

Todo esto es una clara prueba de que quizás, es la primera vez que Café Tacvba no está haciendo un disco con las obligaciones de hacer canciones de radio rotundas, hits internacionales ni un álbum que vaya a romper las ventas como en su pasado. Pista por pista es un hecho que no causaran el mismo efecto entre el público masivo, el hecho es que aún tienen algo que decir y lo expuesto en Jei Beibi aún con todo, no se siente vacío. Peca de otras cosas como inconsistente, sin principio ni final, sin un momento realmente alto, sin pies ni cabeza, es un disco de No Greatest Hits, por ello es un hecho que es la primera vez que quedan faltos de esa magia, jovialidad, hasta irreverencia, de esa inmediatez y por esto, lo más seguro es que su nuevo álbum no vaya a trascender como ninguno de todos sus anteriores.

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Post escrito por: Jose Marr

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