Reseña: Everything Everything /// A Fever Dream

August 25, 2017

Everything Everything
A Fever Dream
RCA Records
7.3

Por José Marr‏ @JR_Marr
Crazy Rhythms Music

Muchos afirman que la aparición de Everything Everything en la escena musical inglesa fue algo que sucedería de manera eventual ante la aparición de cada vez más actos similares entre sí y la entonces urgente necesidad de un acto fresco pero inteligente; por esa razón Man Alive, su álbum debut, fue bien acogido por fans y prensa, llegando al punto de hacerlo contendiente por el codiciado Mercury Prize e incluso posicionarlos en los Top 20 de ventas europeas. El regreso de estos nuevos “Picasso’s del Pop” sería un par de años después con Arc, liberándose de sus característicos embrollos rítmicos para dar paso a canciones más abiertas con contrastes mejor definidos. No obstante, el cuarteto de Manchester no gozaría de fama y reconocimiento masivo hasta 2015, cuando Get to Heaven tomó por sorpresa a todo el mundo con las canciones Pop más coloridas, desafiantes, espontáneas y armoniosas de todo el año, con letras llenas de mensajes políticos y personales las cuales pusieron a pensar a más de uno, volviendo al disco un despliegue catedrático de lo que puede ser un álbum pop de protesta, muy por encima de cualquier intento genérico y olvidable que se pueda dar hoy en día (¿Declan McKenna?).

Por lo tanto, en pleno 2017 y estando rodeados de lanzamientos estelares al rededor del mundo, Everything Everything afrontan la difícil tarea de dar sucesión a su obra maestra, proyecto que responde al nombre de A Fever Dream.

En esta ocasión, el concepto es totalmente opuesto a lo que han hecho anteriormente, pues buscan explorar una variante más oscura y profunda que sus capacidades les pueda otorgar. Sorpresivamente, en esta ocasión el cambio sonoro se va dando conforme las canciones avanzan, y a pesar de que A Fever Dream se tome bastante tiempo en definir su estética, para cuando “Big Game” empieza a sonar con su instrumental embrujado casi de manera repentina, no se escucha como una falla de progresión. De hecho, son las canciones más calmados los que terminan dominando el tracklist, cortes como “Put Me Together” o la hipnótica canción homónima son los que nos acercan a la faceta más compleja del grupo, con ritmos cambiantes e impredecibles movimientos de batería.

Tomemos como puntos de referencia el comienzo y el final del disco; son polos opuestos en su totalidad, pero también muestra de cómo es que el grupo trata su desarrollo, el primer paso dentro del disco es “Night of the Long Knives“, que atrapa de inmediato a cualquiera con sus luminosos booms sintetizados y trágica puesta en escena que utiliza un trágico acontecimiento provocado por nazis hace 80 años para ejemplificar el daño que pueden causar grupos políticos extremistas pero, que sigue siendo alternativa hoy en día como método para conservar el poder. Por su parte, la final “White Whale“, es una anti-balada de amor que ahonda en una relación tóxica situada en un mundo oscuro. Y es que esa es la transición aquí; Pop cosmopolita que se torna hacía rincones más despavoridos e introspectivos, hecho que queda evidente en las únicas dos líneas de “New Deep“: “¿Hay algo mal con todo el mundo, o hay algo malo conmigo?”.

Jugar con las variables de su nuevo sonido aumenta también los márgenes de error, es cierto que el grupo dejó muchos hoyos entre canciones después de sus singles principales, por lo cual peca de inconsistente en bastantes ocasiones, también es cierto que las canciones hechas para la radio se delatan a sí mismas por lo poco trabajadas que están como lo son “Run the Numbers” y “Can’t Do” y no muchos querrán volver a escuchar “Good Shot, Good Soldier” aunque sea la mejor construida. Sin embargo, el tridente de cortes realmente potentes se destaca de entre las demás por su propia intensidad e inercia, además de la ya mencionada “Night of the Long Knives” tenemos “Desire” dotada de precisión compositiva y coros atrapantes, pero la corona se la queda “Ivory Tower” por ser Everything Everything en su estado más catártico, melodioso y condenado.

Sin duda, Jonathan Higgs y compañía han vuelto a otorgar un buen trabajo, el más complejo, humano y visceral de su carrera, demostrando que no buscan superar antiguas glorias, sino transmitir su mensaje a través de nuevas e interesantes tangentes y explotando su potencial hacía nuevos horizontes donde lo único garantizado es la versatilidad.

Post escrito por: Jose Marr

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