RPM: 40 años de Road To Ruin de los Ramones

September 13, 2018

I can’t control my fingers, I can’t control my toes:
40 años de Road To Ruin de los Ramones

Por Ernesto Acosta Sandoval @erniesandoval_

Dice la NME: “Los primeros cuatro álbumes de los Ramones hacen juntos la más agresiva, engañosamente primitiva, perfectamente fraseada declaración musical jamás creada”. La verdad, no me parece una aseveración exagerada. Uno puede poner estos cuatro álbumes uno tras otro y es como si se estuviera escuchando un disco doble hecho casi al mismo tiempo si no se le pone la debida atención. Ahora bien, ya más familiarizado con la banda, se van encontrando diferencias, matices, cambios en el discurso y en el tono en el que lo sueltan. Casi se puede trazar una línea ascendente entre el primer álbum homónimo de 1976 y Road To Ruin de, apenas, dos años después, y que es el que hoy nos ocupa. En el ínter estuvieron Leave Home y Rocket To Russia que tienen, cada uno, sus particularidades.

Ya que uno se clava con los Ramones queda claro que una canción de este Road To Ruin no podría estar en el primero, ni viceversa. Aquí, la banda neoyorquina está más contenida, menos disparatada, un poco más madura. Pero tampoco tanto. Para empezar, en Leave Home habían empezado a descubrir cómo crear melodías y armonías, aquí ya las perfeccionaron, muy a su manera, pero lo lograron. Esa banda que lo único que quería era tocar Rocanrol, por fin encontró el camino para sonar como sus héroes pasados por distorsión. Aquí hay mucho más Bubble Gum Pop (“Don’t Come Close”), hay baladas (“Needles And Pins”, aunque sea un cover a The Searchers), hay brochazos beatlescos (“She’s The One”), pero nunca pierden el filo que los posicionó como los miembros más destacados de la primera oleada del punk norteamericano. Ahí siguen estando los ritmos frenéticos y tupidos de “I Just Want To Have Something To Do”, “I’m Against It”, “Bad Brain”, y la absoluta maravilla de quizá toda su discografía: “I Wanna Be Sedated”, con su fantástico solo de guitarra de una sola nota y que seguro ha escandalizado a más de un músico de conservatorio.

En su momento, Road To Ruin dividió a los fans y a los críticos que sentían que los Ramones estaban intentando penetrar en un mainstream en el que no eran correspondidos. Y sí, es un ligero desmarque de sus tres álbumes previos, pero a la vez es la obra que necesitaban para darse cuenta de quiénes eran y qué podían crear. Y sí, también es el punto final en el testamento musical de la banda. Aunque su carrera se extendiera todavía hasta mediados de los noventa, éste fue el álbum con el que sellaron su legado y en el que llegaron a la cumbre creativa.

Post escrito por: Ernesto Acosta

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