Reseña: Tori Amos /// In Times of Dragons

May 1, 2026

tori amos in times of dragons

Tori Amos
In Times of Dragons
A Fontana Records
7.5

El viaje de la heroína contra los demonios lagarto

Por Stephanie Rosales

Pocas figuras actualmente activas cargan con un legado tan fuerte como el de Tori Amos. Cerca de cuarenta años de carrera, más de 12 millones de discos vendidos, ocho nominaciones al Grammy y la admiración declarada de cantantes tan diferentes entre sí, como Justin Timberlake y St. Vincent, hablan de una artista que no se conforma y que tampoco suele repetir fórmulas.



Para este disco, Tori Amos decide cerrar la puerta que abrió en 2002 con Scarlet’s Walk, con la diferencia de que aquí no hay catarsis sentimental, sino denuncia. In Times of Dragons es, en sus propias palabras, una historia metafórica sobre la lucha entre democracia y tiranía, una respuesta directa al ascenso de los “demonios lagarto” que, según ella, están dominando Estados Unidos.

La narradora de esta historia es una versión alternativa de la propia Tori, casada a regañadientes con un magnate multimillonario, que huye de su pesadilla doméstica en un road trip hacia el sur durante el que se encuentra con brujas, pandillas de motociclistas lesbianas, “Gasoline Girls”; dioses celtas y musas que le ayudan a reencontrarse con esa fuerza que durante muchos años había estado dormida.

Producido por ella misma, In Times of Dragons fue grabado de la mano con su esposo, Mark Hawley; y sus colaboradores de cabecera, Jon Evans en el bajo y Ash Soan en la batería. La gran sorpresa es la participación de Natashya Hawley, hija de Tori, que coescribió tres canciones: “Veins”, “Strawberry Moon” y “Song of Sorrow”, además de prestar su voz en “Stronger Together”.

Este viaje de la heroína arranca con “Shush”, un canción tensa que retrata la maquinaria del patriarcado y su búsqueda implacable por silenciar a las mujeres. El tema homónimo continúa liderado por el bajo de Evans, seguido de “Provincetown”, que alterna un ensamble eléctrico y un extenso pasaje de lo que parece ser un clavecín. Por su parte, “St. Teresa” exhibe los registros más graves jamás grabados por Tori, una textura vocal que confirma que el paso del tiempo le ha regalado nuevos y más profundos matices.

El corazón del disco late en la trilogía compuesta por “Strawberry Moon”, “Song of Sorrow” y “Flood”, donde la narradora vive un romance místico. “Gasoline Girls” irrumpe con un piano que puede llegar a recordarnos la clásica “Cornflake Girl”, mientras que “Tempest” ofrece cambios de tonalidad poco habituales en su trabajo más reciente.

La travesía llega a su fin con “23 Peaks”, un cierre monumental y atmosférico en el que Amos deja a un lado el piano y se entrega a una sección de cuerdas que, acompañada por un órgano, sirve de guía hasta el punto culminante que lejos de ofrecer respuestas, pacta con el dolor que nos acompaña durante todo el álbum.

¿Es In Times of Dragons un disco perfecto? Probablemente no. Diecisiete canciones pueden parecer demasiadas para sostener una narrativa barroca y altamente política, pero su voluntad de incomodar lo convierten en su trabajo más socialmente consciente desde aquella la trilogía noventera que la consagró.

Post escrito por: Stephanie Rosales

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