
Foto moonman
Lido Pimienta:
Guarden sus semillas
Por moonman
En MHR queremos mucho a Lido Pimienta. Desde sus inicios sabíamos que había algo único, algo intrínsecamente latino pero a su vez vanguardista, con esos sonidos que buscan empujar hacia el presente que esconden la complejidad de dejar de atrás tu hogar, tus raíces, y buscar nuevos territorios para desarrollarte. Tu bandera, es más que un país, eres tú: la añoranza de la naturaleza que dejaste atrás, el demostrar esa inconformidad que tenemos diario y que queremos ocultar, ser rebelde, simplemente por ser honesto. Así es Lido Maria Pimienta Paz.
Aprovechamos la invitación que tuvo dentro de Pitchfork Music Festival CDMX para entrevistarla, previo a un grandioso y largo show que hace mucho no tenía oportunidad de hacer en México. Convocó, sin quererlo, a toda la comunidad afromexicana, a todos los amigos sudamericanos viviendo aquí, a todos aquellos que les interesan sus sonidos experimentales y que en general, están en contra de un mundo desbalanceado donde los opresores parecen ganarlo todo. Pero aún hay esperanza, y es ahí donde las canciones de Lido Pimienta intervienen para sanar, reflexionar y mirar de frente al enemigo para decirle: “Aquí no”.
Me conmovió mucho la escena de la serie animada Tuca & Bertie, cuando sale tu canción, ¿cómo fue la invitación y cómo sientes que quedó plasmado ese momento?
Pues Lisa Hanawalt, creadora del show, es una persona muy graciosa que tiene un sentido del humor muy afilado como yo. Somos gente muy sentimental, nostálgica y sufrimos mucho. Ella tiene ese sentido del humor tan irreverente: pinta caballos cagando corazones o qué sé yo, pero siempre encuentra en esos momentos algo íntimo y fuerte. Ella escuchó la canción y me dijo: “¡Tiene que ser esa!” Es muy bonito cuando la gente escoge tu música y la pone en cosas tan sublimes.
Creo que te abrió la puerta a muchas nuevas personas que no conocía tu música
Sí, claro, sobretodo porque la gente que le gusta ver series animadas no es necesariamente la misma gente que está obsesionada con mi música. Yo estoy obsesionada con esas dos cosas. Entonces fue hermoso porque mis mundos se juntaron.

Foto moonman
Me gusta mucho tu facilidad para las colaboraciones, para vertirte en otros mundos y dejar de entrar a otras personas al tuyo
Sería muy aburrido estar uno ahí solo. Yo invito muy poco porque me da pena molestar a la gente. A mí me escriben mucho, me mandan muchas canciones y afortunadamente es gente muy alineada con mi discurso y mis intereses. Entonces siempre funciona porque es muy natural. Creo que nada más dos veces he dicho no a algo porque no me gustó la producción.
Yo estoy en esta industria por accidente. No tengo esa hambre que tiene mucha gente en la música. No salgo, no me codeo con nadie, ni voy a los premios. No suelo estar pendiente de esas cosas. No estoy tan metida en esa parte de venderte aunque a veces me pregunto: “¿Por qué no lo hice de tal manera? Lo hubiera hecho así, lo hubiera visto más gente, hubiera vendido más discos…” No me nace, yo quiero estar con mis hijos.
He entrevistado a muchos artistas también que tienen doble nacionalidad: tienen raíces y van a vivir a otro lado. En ese sentido, ¿cómo sientes que estás reforzando tu personalidad, no una nacionalidad, sino tu visión?
Eso es el corazón de todo. Uno tiene que ser uno mismo y no depender de un lugar de donde naciste, sino que eso sea una adición a lo que ya tú eres. Yo llevo mi identidad y raíces con mucho orgullo, yo soy Wayuu y negra, no todos los negros ni indígenas somos iguales. Eso de agrupar a un grupo por su color de piel o religión, es muy colonial. En donde se etiqueta todo, en donde todo se pone como en un paquete de los negros o los morenitos. Yo soy orgullosamente de Colombia, pero soy indígena.
Esas cosas son difíciles de vender, porque sería mucho más fácil ver a Lido Pimienta como cantante de Vallenato o Cumbia, nunca ven a Lido Pimienta como la artista experimental, que quién sabe qué va a hacer, entonces es muy difícil encasillarle. Y como estas industrias capitalistas y estos sistemas son coloniales, es difícil ubicarme en una sola cosa, porque yo hoy hago un concierto aquí, pero mañana puedo hacer un concierto con una orquesta sinfónica o un show punkero, y al día siguiente hago una cosa afrocolombiana tradicional. Siento que eso es natural, es mi natural.

Foto moonman
Hay varias películas y documentales (la que yo vi fue Beans) que tratan sobre el racismo aún latente hacia grupos indígenas en Canadá, ¿cómo ves esa situación allá?
Lo mismo pasa tanto en Canadá, como en Estados Unidos. Canadá es un proyecto colonial, francés e inglés. Llegaron los europeos “porque Dios les regaló la tierra”, y venden la historia que cuando ellos llegaron no había nadie ahí, solo unos salvajes que acabaron disciplinando. Quieren dar una imagen de que los indios son alcohólicos, flojos, y solamente quieren que el gobierno les regale todo, todo para que no se relacionen con ellos y nos se les tome en cuenta.
Lo positivo es que las nuevas generaciones están muy conectadas con la verdad. En Canadá, el grupo que más se su1c1d4 son niños indígenas de 11 años, es una segregación muy fuerte. Mediante el exterminio de esos pueblos, pueden extraer más recursos de la tierra y crear sus imperios. Están privatizando todo y están forzando a la gente a estar conectada con la inteligencia artificial y como Canadá tiene agua y frío, lo están haciendo.
Hay mucha resistencia indígena y se organizan de forma espectacular. Muy organizada. comparada con nuestros países latinoamericanos porque tienen acceso al inglés y entienden el capitalismo, entonces aprendieron las reglas del juego.
Me gusta mucho la relación que has tenido con la naturaleza, en el sentido que tú la ves como un ente viviente y como parte de uno, ¿cómo la naturaleza ha afectado tanto en tu arte?
Yo creo que son traumas de haber dejado el paraíso que es Colombia, comparado con una tierra no fértil y fría, con una sociedad aún más fría que es Canadá. Cuando extrañas tu país, tu tierra, tus cosas, vas a ese palo de mango que te dio sombra y frutas. Tengo esa añoranza constante de estar en mi país, en el patio de mi casa donde tengo mis palos de mango, de coco, de plátano, papaya o piña. Para mí, es muy difícil que mis hijos no tengan ese conocimiento, porque solo tenemos un verano de tres meses y como artista debo irme de gira en los veranos, no alcanzo a enseñarle a mis hijos a hacer eso.
Otro tema son las semillas, porque están produciendo sandías, melones, naranjas sin semillas para que dependamos de las corporaciones aún más. Entonces, amar a la naturaleza es resistencia, que se escucha estúpido, pero ese árbol ahí, es resistencia. Me imagino un mundo en donde crezcamos nuestra propia comida. Mi mensaje sería: “Guarden sus semillas”.



