
Por Omar Zamora @chapopo
Hablar de independencia en la música mexicana es recordar de dónde venimos: las tardes en el Tianguis del Chopo, el contacto real con la gente y esas batallas necias para demostrar que la música se vive y se siente en el pecho, no en una hoja de cálculo. Es esa mística la que nos ha permitido conectar con 10 o 60 mil almas en un concierto.
En mis más de 20 años en este camino, Me Hace Ruido no ha sido solo un medio; ha sido el equipo que me ha sostenido y los amigos que nunca me soltaron la mano. Hoy que cumplen 18 años, volteo a verlos y agradezco profundamente cómo expandieron mi visión del arte. Si algunos de nosotros hoy tenemos la suerte de estar en posiciones “privilegiadas”, es gracias a personas como ellos, que desde la trinchera independiente, siempre han estado presentes. Lo nuestro es una simbiosis hermosa: una hermandad donde ninguno camina solo.
Como fiel creyente del punk y del DIY, este equipo ha sido mi refugio seguro y mi casa. Al final, no hay nada más Punk que la lealtad de mantener esa independencia intacta 18 años después, pero sobre todo, el seguir tendiendo puentes, uniendo puntos y creando espacios para que el talento y las historias sigan fluyendo.
Sé perfectamente de dónde vengo, y sé con el corazón que sin Me Hace Ruido —y sin el cariño de su gente— yo no habría llegado hasta aquí. ¡Feliz mayoría de edad, hermanos! Gracias por mantener la música viva, y por demostrar que los mejores puentes siempre se construyen entre amigos.
Gracias, por siempre hacer ruido, gracias, por siempre ser familia.
VIVA LA MÚSICA, VIVA LA VIDA!
