Nguzunguzu


Total Freedom

Kingdom

Paul Marmota

Zut Zut

Texto y Fotos: Roja (Claudia Ochoa)
El escenario era poco convencional, no parecía uno de esos conciertos formales en los que uno suele ir a escuchar a un DJs, sino que hacía sentir a uno en una de esas fiestas salvajes que pintaban para adueñarse de la pista de baile por toda la noche. Y así fue. Los sonidos que salían de las tornamesas hacían que uno no dejara de mover los pies ni un instante, y qué decir de las otras extremidades del cuerpo, también encontraban solas su ritmo.
Un papel brillante de aluminio adornaban la plataforma del DJ, plantas empotradas en las paredes y luces verdes, rojas y neón daban una sensación de estar en una selva espacial. El resto de la decoración fue con imágenes de plantas, selvas, pirámides realizadas en arte digital.
La fiesta y los mezcales comenzaron a fluir con Zut Zut, directo desde Monterrey, quien abrió nuestros oídos y la pista de baile con mezclas de lounge, house y disco. La gente comenzaba tímida a mover los pies, observando detenidamente cada uno de sus movimientos en la tornamesa y los ritmos que salían de ésta.
Llevándonos de vuelta a los 90’s con Lauryn Hill y haciéndonos recorrer diferentes épocas y ritmos musicales, Paul Marmota, chileno residente en México, fue subiendo de potencia hasta llegar a una zona tropical cumbianchera que puso a bailar a todos. Para ese instante ya había más gente sobre la pista dispuesta a abandonar la pena.
El plato fuerte de la noche fue el dueto Nguzunguzu a cargo de Asma Maroof y Daniel Pineda, que ya con el salón lleno comenzaron a mezclar drum & bass con dubstep, sonidos tribales y trance.
Con la misma secuencia musical continuaron los actos de Total Freedom de L.A. y Kingdom, directo de los clubs de NY, que hicieron mancuerna perfecta con Nguzunguzu, que continuó con dance electrónico, que le dio el toque psicodélico a la noche.
Ya entrada la fiesta el salón lucía lleno y la gente – aunque no paraba de bailar- lucía un poco agotada, había sido un recorrido musical que poco a poco aumentó la intensidad de lo sonidos, sonidos provenientes de diferentes latitudes y que fueron una pequeña muestra de lo que suena en algunos de los mejores clubes de Nueva York.
Los chicos de N.A.A.F.I. fueron los encargados de traer estas propuestas musicales internacionales a México.



