Apocalyptica @ Auditorio Nacional

December 8, 2016

Por Diego Álvarez Rex
Fotos Iván Castillo @ivanovobeach

Cualquier excusa es buena para visitar “el escenario de México”, más la oportunidad de presenciar el regreso a México de uno de los proyectos de metal más idolatrados y respetados en el circuito de conciertos internacionales en nuestro país no era para dejarse pasar, y es que Apocalyptica hoy por hoy es de las bandas más queridas y más importantes entre los mexicanos que estar en medio de la comunión entre los músicos y su audiencia se vuelve todo un espectáculo aparte.

El cuarteto de músicos que incluye únicamente tres cellos y una batería, es en México donde llena escenarios mucho más grandes que en casa y gran parte de Europa, además de ser el país del continente que visitaron por primera vez y han frecuentado hasta dos veces por año. Desde su debut en el Teatro Ferrocarrilero en 1999 hasta el día de hoy, la banda representa para muchos sus primeros acercamientos al Rock sinfónico, a la cultura gótica y por supuesto, a la música clásica, siendo la constancia su herramienta principal para llenar una y otra vez el Auditorio Nacional con un increíble gritadero digno de cantante Pop en turno que al ligero saludo, movimiento de cabellera o la mención de la palabra “México” desgarra gargantas al punto de lo inverosímil.

Como un formal regreso tras la única presentación de su nuevo material Shadowmaker en el festival Vive Latino del año pasado, la banda que igualmente visitaría Guadalajara, Querétaro y Monterrey, dio más de dos horas de concierto acompañados de su nuevo vocalista, Franky Pérez que, sin lugar a duda es el último clavo en el ataúd de la memoria de lo que alguna vez la banda pudo representar, debido a que el vocalista de origen latino bien podría ser cantante de American Idol donde el metal sinfónico de pronto se vuelve “Pop Rock ganador de Grammys” y el ambiente de gélido paisaje balcánico transforma el panorama en un club de rock de Las Vegas haciendo aún más difícil aceptar la transformación de la banda que alguna vez fue únicamente cuatro personajes vestidos de etiqueta tocando únicamente sus cellos sentados en la oscuridad, a tres cellos eléctricos dando maromas en el escenario junto a una batería y vocalistas invitados permeando el concierto de esa aura de “espectáculo de rock” con largos solos y puentes para que la gente aplauda.

Independiente a eso, las obligadas reversiones no podían faltar por lo que sus impresionantes rendiciones a “Refuse/Resist” e “Inquisition Symphony”, ambas de Sepultura, acompañaron igualmente a su interminable catalogo de Metallica que apareció en forma de “Master of Puppets”, “Seek & Destroy”, “Nothing Else Matters” y “One” que, recordando lo grande que es esa banda en México, muchas veces los cánticos de la gente sonaron hasta más fuerte que la banda, quienes no tardaron en agradecer el apoyo de nuestro país con la premisa de regresar para celebrar el 20º aniversario de su debut Plays Metallica By Four Cellos el año entrante.

El público es verdaderamente quien hace del concierto algo memorable, no solo por sus gritos o su manera de cantar por encima de los covers, sino por repartirse tubos luminosos, encender las lámparas de sus celulares para moverlas de un lado a otro durante algunos temas y sencillamente hacer que la banda quiera tocar cuanto tiempo le sea posible para dejar a todos satisfechos, algo que después de una veintena de temas aún fue difícil puesto que encendidas las luces del Auditorio aún había quienes aplaudían sin tregua.

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Post escrito por: Diego Álvarez Rex

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