RPM: 35 años de The Visitors de ABBA

December 1, 2016

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My whole world is falling:
35 años de The Visitors de ABBA

Por Ernesto Acosta Sandoval @erniesandoval_

The Visitors es una especie de Greatest Hits pero de la tristeza, la decepción y la resignación. Tiene varias de las canciones más conocidas de ABBA, pero que se desmarcan por completo del estilo del grupo sueco. A The Visitors lo podemos meter en el mismo cajón que otros discos de los que ya he hablado en este espacio: Blood On The Tracks, Ladies And Gentlemen We Are Floating In Space, Blue o Back To Black. Lo sorprendente es que un grupo como ABBA haya creado una obra de ese calibre.

ABBA el grupo al que tu cuate el que sólo escucha “buen Rock, de a de veras” le hace el feo porque “son bien fresas”. ABBA, los perpetradores de música que hasta tus papás podrían avergonzarse de haber escuchado en los setenta. ABBA, los creadores de varios de los mejores ejemplos de música que ahora suena en los pasillos del supermercado en versiones aun más azucaradas que las originales. ABBA, los mismos que en su catálogo tienen “Chiquitita” y “Fernando”. Esos mismos se despidieron de la escena musical y de ellos mismos con una obra maestra de proporciones épicas. ABBA, el grupo que siempre digo que es de mis bandas favoritas para hacer enojar a “los conocedores del buen Rock”, aunque sí me gustan de verdad. Y gran parte de porqué me gustan es este disco que hace unos días cumplió 35 años, quizá mi disco favorito suyo como un todo.

The Visitors es una carta de despedida y una constante interrogación -a ellos mismos- sobre qué fue lo que salió mal, ya fuera en las relaciones existentes en la banda (para los que no lo saben, el grupo estaba conformado por dos matrimonios) o en su labor como músicos y cantantes. The Visitors, en donde se desmarca de los otros discos que mencioné arriba, es que aquí hay un tono de adultez que no está muy presente en los otros. Aquí son dos parejas divorciándose y desencantándose del matrimonio al mismo tiempo. El dolor está amplificado por los años de rutina en los que puede devenir una relación adulta y comprometida. Aquí no hay odio, ni atascarse de drogas para eliminar el dolor. En The Visitors se hacen preguntas que no tienen respuesta porque ya pasó el tiempo de buscarlas. Es como escuchar a una pareja ir a terapia a quejarse del otro y saber que ya no hay marcha atrás. “When All Is Said And Done” es uno de los momentos cumbre del álbum y el ejemplo perfecto de esto que digo. Las letras y melodías de Björn Ulvaeus y Benny Anderson en la voz de sus ya ex-esposas, Agnetha Fältskog y Anni-Frid Lyngstad, nunca habían sonado tan maduras ni tan dolorosas ni tan punzantes porque es claro, además, que se las están cantando a ellos mismos. En “One Of Us” hay un intento por retomar la inocencia que se perdió en algún momento, pero es imposible ante tanto dolor.

A todo esto, súmenle que The Visitors es el álbum mejor producido por Ulvaeus y Anderson en toda su carrera. Todo suena perfectamente en su lugar, todos los instrumentos están ahí para cobijar las voces de Agnetha y Anni-Frid. Es un disco por completo orgánico (como es notorio en “I Let The Music Sleep”), a diferencia de las experimentaciones disco que habían sido Super Trouper o Arrival. Ahí está gran parte del truco en esta despedida y que hace que The Visitors sostenga el legado de ABBA más allá de dejar que se quedaran como la “inofensiva bandita pop” de la que tu tío se avergüenza de tener sus discos.

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Post escrito por: Ernesto Acosta

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