RPM: Blood On The Tracks de Bob Dylan, 40 años después

January 22, 2015

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Por Ernesto Acosta Sandoval (@admiralhalsey_)

Nos vemos en la mañana: Blood On The Tracks de Bob Dylan, 40 años después

El álbum que Bob Dylan ha dicho que le tomó diez años vivir y uno escribir. También es el álbum que Dylan ha negado como autobiográfico más de una vez: “No entiendo cómo la gente se puede relacionar con esa clase de dolor. No es mi vida porque yo no escribo canciones confesionales. Son cuentos de Chekhov musicalizados”. Jakob Dylan más de una vez y de distintas formas ha dicho que Blood On The Tracks es una conversación entre sus padres. El matrimonio de Dylan con Sara Lownds había comenzado en 1965 y ha sido una de las relaciones en la historia de la música pop con más mística a su alrededor. Sara estuvo presente en los momentos más difíciles de esa época de la vida del cantante. Sara lo había ayudado a sentar cabeza en medio de la locura y el caos que fue 1966. Dylan se recluyó con ella y comenzó una familia en 1967 en una granja en Woodstock. Llevó una vida idílica de aquel año a, al menos, 1970. Su matrimonio lo ayudó a deshacerse del estatus de rockstar y lo convirtió en un hombre de familia, responsable, lejos de cualquier adicción. La vida le sonreía a Dylan hacia finales de los sesenta, como bien queda plasmado en los discos de aquellos años: John Wesley Harding (1967) y Nashville Skyline (1969).

Corte a: 1973 y el comienzo de los problemas en el paraíso. Nunca ha sido muy claro que fue lo que precipitó el final del matrimonio Dylan-Lownds, pero lo que sí está claro es que la cosquillita de las giras, la hiperactividad de Dylan, la necesidad de no estar amarrado a un solo lugar fueron factores fundamentales para darle el tiro de gracia a la relación. Testigos oculares dicen que el traslado de la familia a Durango para filmar Pat Garrett & Billy The Kid de Sam Peckinpah fue el principio del fin, miembros de The Band han dicho que la gira de 1973 (registrada en el álbum doble Before The Flood) también asestó un golpe fulminante al matrimonio. Nunca lo sabremos con seguridad, Dylan siendo siempre tan renuente a hablar de su vida privada.

Lo que sí tenemos es el resultado de esos convulsos años. Blood On The Tracks se erige como uno de los documentos de dolor sónico más contundentes que puedan existir. Hay mucha furia y frustración en canciones como “Idiot Wind” y “You’re a Big Girl Now”. Hay intentos por sonar objetivo, sin que la pasión gane, como en “Tangled Up In Blue” o “If You See Her, Say Hello”. Por momentos, Dylan intenta sonar optimista al mirar hacia el pasado (“Shelter From The Storm”) y hacia el futuro (“You’re Gonna Make Me Lonesome When You Go”). Pero sobre todas las cosas, y obviamente, hay una profundísima tristeza como nunca habíamos escuchado en un disco suyo. Es imposible disociar el dolor y la resignación que salen de su voz en una canción como “Buckets Of Rain”. Imposible porque este tipo de dolor no es gratuito, es indescriptible a menos que se haya sentido de verdad. Tal vez lo que Dylan hace, al negar la autenticidad de las canciones, es protegerse a sí mismo, o tal vez es dejar que el dolor ahí contenido hable por sí mismo. A final de cuentas, nadie quiere sentir ese dolor, ni esa impotencia, ni esa furia, ni esa tristeza. Por más que todo eso motive la creación de esta obra maestra absoluta que es Blood On The Tracks.

Post escrito por: Ernesto Acosta

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