Alva Noto & Ryuichi Sakamoto @ Teatro de la Ciudad

May 17, 2012

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Por Luis Arce (@lsfarce) /// Fotos Ariette Armella (Festival de México)

Cuando Carsten Nicolai decidió abandonar la arquitectura para dedicarse a la exploración del sonido, sus propiedades teóricas y su significado dentro del espacio, estaba claro -por lo menos para su persona- que su trabajo sería algo en permanente evolución. Raster-Noton le permitió experimentar libremente con estilos como el microsound y el glitch, su idea era una pequeña evolución del sonido como partícula, el mínimo componente de las emociones. Es probable que ni siquiera él tuviera idea de los resultados que iba a obtener trabajando con el legendario pianista Ryuichi Sakamoto, quien intuía un poco el sonido que estaban por lograr, pero no entraremos en estos detalles. Son demasiado microscópicos como para tallarlos en la escritura.

Extrañamente, los sonidos producidos por el dueto, se han mantenido en la misma línea desde el comienzo de sus colaboraciones. Sakamoto, en el piano, tirando acordes oceánicos, y diluyendo la resonancia de las cuerdas en las ondas y golpes programados elegantemente por Noto. Así ha sido desde Vrioon (2002) hasta summvs (2011). Cada uno de esos álbumes supone uno de los experimentos más bellamente ejecutados en la música electrónica de la última década. Me gusta escucharlos con audífonos, no para aislar de la realidad, sino para crear una extensión de ella. Aunque hay momentos donde la segunda parece una extensión de los primeros, en cualquier caso, el conjunto provoca una sola idea: la música convoca a percibir el mundo de maneras distintas.

El ornamento es sencillo, la presentación concurre en una cosa, es preferible la tenue iluminación de dos lámparas. Sakamoto en el piano, Nicolai detrás de su instrumentación, y una larga pantalla que se extiende por detrás de los dos músicos, proyectando visuales de una belleza catastrófica, a veces, colores rígidos, a veces pulsos monocromáticos de color que se mueven al compás de las notas tocadas por Sakamoto.

Música pensada para reprogramar experiencias. No sólo los colores suceden a las notas del piano, éstas a su vez traman un diálogo de precisión con cada pulsión microscópica de Alva Noto. La destreza del mismo, es evidente. Ha programado la presentación a sabiendas de poder hablar con el piano de su contraparte. Improvisa, desatiende, provoca. Para Noto está controlado por la noción de un avistamiento lejano, el siguiente movimiento debe ser tan preciso como su intuición lo dicte, y tan sublime como las más recóndita nota de Sakamoto.

El dúo se conoce tan bien que no necesitan tener una pauta de sus intepretaciones. Así como Noto, le permite al pianista ejercer acordes más pesados, y melodías más complejas; Sakamoto guarda prolongados silencios, extendiendo la sonoridad de la notas. El también ejecuta movimientos conjeturales. Se detiene para escuchar las propiedades de cada acorde. Me recuerda a ciertos discos para piano solo grabados para la ECM, por artistas como Craig Taborn o Paul Bley. Sakamoto transita de la improvisación a la fijeza de los programático; de igual forma despliega presentimientos, deja que los acordes absorban la fragancia de lo programado por Noto.

Difícil no responder a esto con cierta ensoñación. Queremos sorprendernos por la mágica totalidad de la cosas. Hay hipnotismo en los visuales, pero el estado de la música magnífica sus efectos. Alucinaciones, distorsión del espacio, actividad neuronal fuera de lo común; son elementos propios del estado de REM, me cuesta entender entonces, cómo le han hecho esos dos sujetos para provocarlos. Una a una las condiciones anormales de nuestra cabeza se acumulan en planos parecidos al sueño. Al final del primer set la presentación se ha tornado torrencial; la música se consume en el rojo profundo de la pantalla. Tras dos encores, las luces del recinto se encienden de nuevo.

Recuerdo ahora, algunos colores vistos en la pantalla: redes de color plateado, música que sólo puede entenderse por las tramas que ha creado. Aural es un festival que ha tratado todo el tiempo de extender esas redes, procurar que la gente se vea envuelta en ellas. Alva Noto & Ryuichi Sakamoto tocaron los límites de lo neurológico, hicieron de la presentación un pedazo más o menos consciente del cerebro. El tiempo es un juego de niños, y la percepción que tenemos de la realidad es prácticamente una farsa. Nos abrimos paso hacia el sueño, como sitiados por un intoxicante abismo de sonidos. Bravo.

Post escrito por: Luis Arce

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