RPM: Ray Of Light de Madonna

February 15, 2018

ray of light madonna

Something is ending and something begins:
Ray Of Light de Madonna

Por Ernesto Acosta Sandoval

Para 1998, Madonna estaba por cumplir 40 años, había ido con la corriente y a veces hasta la había predicho. Su arco creativo resultaba, de menos, interesante por la facilidad con la que provocaba y ponía incómodas a las buenas consciencias. Era uno de los rostros más reconocibles en el mundo entero y no había aspecto de su vida que no fuera público. De 1983 a mediados de los noventa siempre había estado a la vanguardia de lo que sonaba en las pistas de baile, había coqueteado con cosas más experimentales y nunca había dejado de ser relevante. Pero llega un momento en la vida de todo artista en donde se tiene que cuestionar para dónde se va a mover cuando parece que ya lo ha hecho todo. El fin del siglo la encontró en un estado de duda y contemplación que la hizo voltear hacia adentro, a diferencia de sus contemporáneos que se preocupaban más por el estado del mundo. Convocó a un productor medio underground de nombre cósmico y grabó su álbum más arriesgado en años, pero ahora ya sin el afán de escandalizar lamiendo santos o publicando fotos explícitas en posiciones comprometedoras.



Ray Of Light es relevante y se siente actual 20 años después porque Madonna se salió de su zona de confort para hacerlo. Sí, el discurso New Age y dizque místico se siente un tanto falso, pero si ponemos eso de lado, tenemos el álbum más rico en lo musical que su creadora haya hecho, quizá en toda su carrera. Ray Of Light es la línea divisoria en la carrera de Madonna, el que marcó la frontera entre experimentar con honestidad y querer seguir sonando relevante a fuerza. Ya se había medio metido con el trip hop en álbumes anteriores (Erotica, Bedtime Stories), pero hasta este momento no sonaba tan convencida de lo que estaba haciendo como en “Frozen” o “Drowned World/Substitute For Love”. La canción que le da título al álbum, con sus guiños al house que le significaron éxitos en los ochenta, es, aunque nostálgica, prometedora de lo que Madonna puede hacer cuando se concentra. Con William Orbit y Marius de Vries en las consolas, el sonido del disco es seductor y cálido, sin sonar asfixiante, maduro y contenido, sin sonar aburrido, natural, a pesar de su fuerte sonido techno-ambient (“Skin”, “Sky Fits Heaven”, o “Nothing Really Matters”).

No es arriesgado nombrar a Ray Of Light no sólo como el último gran álbum de Madonna, sino también como el mejor disco de su carrera. Madonna nunca había sido tan valiente como aquí, ni lo volvería a ser. A 20 años, Ray Of Light se sostiene como la apuesta más absolutamente musical que Madonna llegó a hacer, más inclinado a lo que hay adentro de cada una de las canciones que a una imagen provocativa, y eso, en ese momento de su carrera era lo más rebelde que podía hacer.

Post escrito por: Ernesto Acosta

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