RPM: 25 años de Last Splash de The Breeders

August 16, 2018

I’ll be your whatever you want:
25 años de Last Splash de The Breeders

Por Ernesto Acosta Sandoval @erniesandoval_

Hace cinco años, en el Corona Capital del 2013, The Breeders se presentaron en el escenario principal como parte de la gira del 20 aniversario de Last Splash. La banda tocó el disco completo, dio las gracias y, sin decir mucho más, abandonaron el entablado. Habremos estado viéndolas, si acaso, unas 500 personas. El resto del público del festival, según me dijeron después, se amontonaba para ver a los Arctic Monkeys. Personalmente, yo preferí ver a la banda de Kim Deal por el valor histórico de tener su presencia tocando una piedra angular del Rock Alternativo de los noventa. Por respeto a la creatividad de una de las forjadoras del sonido que dominó la primera mitad de aquella década, después de haber sido constantemente ninguneada y puesta en segundo plano por el ego de Black Francis en Pixies. Y más que nada porque Last Splash merece todo el reconocimiento que se le quiera dar.

Pixies era una tiranía en la que Francis muy de vez en cuando cedía un poco del control creativo y hacia el final de la primera etapa del grupo, la situación era insostenible. Kim Deal, cuando vio que el barco comenzaba a naufragar, armó un proyecto alterno con su hermana gemela, Kelley, con Tanya Donelly de Throwing Muses y con Josephine Wiggs. Lanzaron un primer álbum, Pod, en 1990 como para irse encanchando e ir expandiendo sus alas. Cuando su banda principal, por fin se desintegró, fue que The Breeders de verdad despegaron y entregaron Last Splash. Aquí sí, ya sin ninguna presión de ningún tipo hubo libertad absoluta y Deal se reveló como la gran escritora de canciones Pop ruidosas que siempre fue (y que ya quedaba medio sugerida desde “Gigantic” o en la cantidad de armonías que aportó a buena parte del Doolittle de su banda previa) y que deja de manifiesto en “Do You Love Me Now?”, “I Just Wanna Get Along” o “Divine Hammer”. “Cannonball” fue un trancazo comercial con su hipnotizante riff de bajo y su letra casi susurrada. Deal había acabado de la greña con Black Francis, pero aquí ella estaba teniendo la última carcajada. Y bien merecida. El de Last Splash es un Pop guitarrero perfecto, como de otro planeta, como si estuvieras sintonizando una radio vieja y de pronto encontraras sonidos que vienen de alguna lejana galaxia. Hay Surf (“No Aloha”, “Flipside”), hay Punk (“New Year”), hay todo lo que el último álbum de Pixies, Trompe Le Monde, había querido ser y que la puntería le había fallado a la banda.

Cuando el concierto del Corona terminó, a pesar de la poca efusividad que Kim Deal demuestra entre canción y canción, soltó una sonrisa y dijo un discreto: “Thank you!”. Esa sonrisa, sin embargo, era la de alguien que sabe que el tiempo siempre estuvo de su lado.

Post escrito por: Ernesto Acosta

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