Black Flag @ 360 Venue

June 30, 2019

Foto Daniel Galindo @danielgalindoe

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Por Diego Álvarez Rex

Greg Ginn es un genio incomprendido. Un virtuoso creativo satanizado por todas las razones equivocadas, y puede que esto no sea del todo creíble para muchos que ubican a Black Flag dentro del género del Punk Rock, pero verle tocar en directo esas canciones que le han hecho parte de la historia de la música popular, es entender porqué como compositor está él ya muy avanzado para todo eso.

Cuando sucedió todo el escándalo de la reunión de Black Flag encarnada únicamente por el guitarrista fundador Greg Ginn, no hubo ataque o cuestionamiento que se comprara con que otra encarnación de la banda sucediera como respuesta; el suceso de Black Flag vs FLAG, esta última contando con la gran mayoría de los integrantes que se dejaron fuera (incluido el diseñador del arte de la banda original), desembocó en que los segundos terminaran encabezando los festivales, recibiendo elogios, llevándose un crédito casi de héroes, mientras que el original poco a poco se fue desvaneciendo hasta el olvido con señalamientos de: “¿Ven? Se los dijimos, no duraría nada, ese tipo es un farsante”. ¿Es este final justo para la persona que creo todo lo que conocemos como Black Flag hoy día?



El concierto de Black Flag en el municipio de Naucalpan en la entradas del Estado de México, terminó siendo un evento de casi lleno total aunque los precios fueran casi ofensivos (¿$600? Híjole…) y aunque muchos se encargaran de descatalogar inmediatamente esta banda por no contar con Henry Rollins, Keith Morris, Dez Cadena o cualquier otro de los más de 15 integrantes “clásicos” que tuvo la banda durante su tiempo de vida, a una gran masa de gente no le impidió llegar a molerse a golpes sin prejuicios durante “Rise Above”, “Fix Me” y “Nervous Breakdown” en la poco más de una hora que duró el concierto (que se prometió de dos de duración, y repercutió en la audiencia quejándose a gritos y lluvia de vasos durante 20 minutos acabado el show).

Mientras el retumbante sonido del foro de mediana-baja calidad hacia aún más estridentes clásicos como “No Values” y “Revenge”, algunos tuvimos la epifanía de entender porqué Greg no deja morir este proyecto y vuelve a hacer lo suyo por la paz: los temas son suyos, tanto los requintos como las letras son de su autoría, el sello SST Records que permitió a una incontable cantidad de bandas en 80s y 90s lanzar su material así fuera Punk, Noise, Post Hardcore, Grunge, etc, fue todo su esfuerzo y sacrificio… él es Black Flag. Punto. Sencillamente no hay quien pueda capturar esa disonancia en los guitarrazos de “Black Coffee”, “Can’t Decide” y “Loose Nut”, temas pertenecientes a una época creativa de Ginn donde poco a poco fue acercándose al Avant Garde y al Noise.

Foto Daniel Galindo @danielgalindoe

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Cuando en la noche del sábado sonó una esquizofrénica improvisación instrumental a modo de introducción para “Slip It In” donde Greg molió las cuerdas de su guitarra y el amplificador con reverberación, fue justo cuando uno entiende porqué en ese entonces dejó atrás el tradicionalismo del Punk hasta desembocar en un poco discutido pero sumamente futurista material instrumental llamado The Process of Weeding Out donde Black Flag tenía más que ver con el sonido del No Wave neoyorquino de Glenn Brianca, Sonic Youth y Swans, que con sus congéneres angelinos que destruyeron con criticas su trabajo hasta volverlo loco.

Greg Ginn es cuidadoso con el repertorio del concierto, únicamente temas 100% de su autoría, que aunque son prácticamente el 80% de los clásicos de la banda, es un poco lastimoso saber que no escucharemos “Thirsty and Miserable“, “Wasted” o “My War”, donde comparte créditos con los otrora miembros de FLAG, quienes por su parte hacen lo que quieren con las canciones de la banda hayan estado o no involucrados en el proceso de composición.

Foto Daniel Galindo @danielgalindoe

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Tal vez si Greg Ginn se hubiera mudado a Nueva York tras la disolución de Black Flag hubiera fomentado su exploración sonora al estar rodeado de personajes como Lydia Lunch, Lounge Lizards y Arto Lindsay, y no se hubiera vuelto loco al transformar SST Records en una disquera de Lounge Jazz y no hubiera esperado casi 20 años de incertidumbre para explorar la improvisación en proyectos como The Taylor Texas Corrugators o The Royal We, con quienes inclusive se presentó en Coachella 2012 con un set de electrónica y disonancia que nadie supo como absorber.

Ver al Black Flag de Ginn es entender que de algún modo se ha resignado también a las complacencias y exigencias de quienes le piden temas de hace casi 40 años, y aunque al intentar sacar un LP nuevo de “Punk Rock” el resultado haya sido el infame What The…, (como prueba que él y ese estilo de tocar ya no hacen maridaje), verle contento, con una banda con la que se entiende, improvisando en el escenario de vez en vez y agradeciendo con una clara felicidad a todos los presentes, entiendes que a Greg ya le da igual.

Greg intentó “destruir” el legado de Black Flag hace décadas con giros en sus composiciones que nadie supo absorber, muy al estilo en que Lou Reed casi comete suicido en la industria con Metal Machine Music o John Lennon con Two Virgins; Greg ha llegado un punto donde acepta que la gente quiere una cosa y se resigna a dárselas… pero vamos, nadie dice que no se puede divertir en el proceso y dar una noche memorable como la del sábado donde al cierre de “Louie Louie” nadie podía negar que todo fue al final una gran fiesta.

Post escrito por: Diego Álvarez Rex

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