RPM: 30 años de Oh Mercy de Bob Dylan

October 31, 2019

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What good am I if I’m like all the rest?:
30 años de Oh Mercy de Bob Dylan

Por Ernesto Acosta Sandoval @erniesandoval_

Algo sucedió en los ochenta que la mayoría de las leyendas de las décadas pasadas retrocedieron en cuanto a la calidad de sus producciones. La estrella de muchos parecía comenzar a extinguirse irremediablemente y comenzaron a vivir de glorias pasadas en el mejor de los casos, o a querer subirse a la ola sonora de la época, cosa que resultó peor. Pocos lograron salir vivos de aquellos años, y encima, parecía no importarles mucho. Las peores producciones de las carreras de gente como David Bowie, Pete Townshend, Paul McCartney, Neil Young, entre muchos otros, se encuentran fechadas aquí. Bob Dylan no fue la excepción. El cantante poeta comenzó la década con el pie izquierdo, sumergido en la mediocridad de su época cristiana durante la cual alienó a una muy buena parte de su fanbase, e hizo que más de un crítico se rascara la cabeza. Luego renunció a la religión y parecía haber recuperado el camino con los regulares Infidels (1983) y Empire Burlesque (1985), para dar uno de los pasos en falso más notorios durante su carrera, Knocked Out Loaded (1986) y Down In The Groove (1988), acaso una o dos canciones se salvan de ese par de desastres y eso es decir mucho. Por esos años se enrolló con George Harrison en los Traveling Wilburys, junto con Tom Petty, Roy Orbison, y Jeff Lynne, y como que se enamoró de nuevo de la música, lo que resultó en uno de sus comebacks más sorprendentes.



Oh Mercy encontró a Dylan haciendo lo que mejor sabe hacer: escribir canciones. Así de simple. Sin intenciones ocultas, sin crear personajes, sin forzar sonidos “modernos”. Bajo la tutela de Daniel Lanois (que venía de establecerse luego de haberle dado a U2 el sonido que los definiría como banda), Dylan se desnudó en el estudio y se puso particularmente pesimista, pero con ese toque tan de la casa que lo volvió el artista que ya era y que parecía haber olvidado. “Political World” parece una revisión a “With God On Our Side”, 25 años después, para demostrar que nada ha cambiado. Ésta y “Everything Is Broken” es un Dylan rocanrolero como no se había visto en años, quizá décadas. Un Dylan con propulsión a chorro que escupe verdades que nadie más se atreve a decir. En su autobiografía, Chronicles Vol.1, admite que el ambiente durante las grabaciones fue tenso. Mientras Lanois quería meter más y más efectos, el cantante se rehusaba una y otra vez. “Ring Them Bells” es la prueba de que Dylan sabía lo que estaba haciendo y muestra a dónde no se quería meter. La recompensa es fantástica. “Man In The Long Black Coat” es una de sus canciones más aterradoras y, justo, se beneficia de la ausencia de grandes trucos. Oh Mercy comienza con todo, pero al dar la vuelta al LP, escuchamos al Dylan más pensativo y meditabundo desde, quizá, Blood On The Tracks (1975). “Most Of The Time”, “What Good Am I?”, “What Was It You Wanted” son estudios sobre la melancolía. Quizá el poeta, a sus 48 años, comenzaba a enfrentarse a su propia mortalidad y no tenía miedo de cantar sobre ella. Quizá por esto Oh Mercy funciona y los demás esfuerzos de la época, no. Por su frontal honestidad.

Después de éste, Dylan volvería a caer en un bache creativo. Under The Red Sky (1990), Good As I Been To You (1992), y World Gone Wrong (1993) son sólo esfuerzos cansados de un artista harto de todo y sin ganas de entregar algo nuevo. El de Duluth no volvería a mostrar todos sus poderes sino hasta 1997, con Time Out Of Mind, pero esa es otra historia, que no deja de ser igual de épica.

Post escrito por: Ernesto Acosta

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