RPM: 10 años de 21 de Adele

January 28, 2021

adele 21

There’s a fire starting in my heart:
10 años de 21 de Adele

Por Ernesto Acosta Sandoval @erniesandoval_

A mediados del 2010, Adele venía de un primer álbum medio exitoso y una gira por Estados Unidos de igual calibre. También por esas fechas, cortó con su novio, por quien había cancelado fechas de aquella gira para pasar más tiempo juntos. Adele, además, pertenecía a XL Recordings, una disquera independiente cuyos actos, aunque críticamente exitosos, no vendían por millones. Pero Adele se tuvo que quedar sin novio, deprimida, y sin mucha inspiración para que la suerte de todos a su alrededor cambiara. Hurgando en el año anterior y en la exposición a la que se vio sometida al country, R&B, Soul, y demás música norteamericana, buscando en su interior, y, sobre todo, enterándose de la basura que su ahora ex novio decía de ella, la respuesta y la inspiración para el siempre temido segundo álbum le llegó casi de golpe.



21, titulado así por la edad en la que le pasaron todas esas cosas, es el ciclo de una ruptura. Desde el enojo (“Rolling In The Deep”, “Rumour Has It”), hasta la tristeza, la añoranza, y la melancolía (el cover a “Lovesong” de The Cure, “Someone Like You”), con todas las emociones que hay en medio. Funciona porque la cantante no se guarda nada ni se anda con medias tintas. Similar en su tono descarnado a Blue de Joni Mitchell, 21 es un álbum honesto, con una producción discreta (cortesía del siempre efectivo Rick Rubin, como en “Turning Tables” o “He Won’t Go”), instrumentaciones que no opacan las interpretaciones vocales de la cantante ni ocultan el dolor de sus letras (“Don’t You Remember”). 21 también recuerda a otra británica que se echó un clavado al sonido Motown y géneros afines en los sesenta, Dusty Springfield y su impresionante Dusty In Memphis. Sin ser invasivas, ambas cantantes rinden un homenaje a la música que las precedió y las inspiró a crear estos álbumes.

21 estalló más allá de cualquier proyección posible. Rebasó todas las expectativas que XL pudiera tener en Adele, se desprendieron cinco sencillos (de once canciones). Hasta la fecha, el álbum lleva una obscenidad de algo así como 31 millón de copias vendidas, es el álbum más vendido de lo que va del siglo. En Metacritic tiene un promedio de 76/100, y hasta los payasos de Pitchfork le pusieron 8.2 (calificación alta para sus estándares), ganó Álbum del Año en los Grammys, y en los Brit Awards, la Rolling Stone lo incluyó en los 500 Grandes Álbumes de la Historia edición 2012. Pero, lo más importante, me parece, es que en estas once canciones Adele encontró las palabras y la música exactas para expiar un dolor que a veces parece imposible de extirpar.

Post escrito por: Ernesto Acosta

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