Reseña: The Metallica Blacklist

September 17, 2021

metallica blacklist

Varios Artistas
The Metallica Blacklist
Blackened Recordings
4.3

Por Ernesto Acosta Sandoval

Hace un par de días me puse a escuchar The Metallica Blacklist, en gran parte por mera curiosidad y por todo el buzz que generó las semanas previas. Mientras sonaba la quinta versión consecutiva de “Enter Sandman”, la de Rina Sawayama, me preguntaba si no tendría mejores cosas qué hacer que escuchar una vez tras otra la misma canción en voz de distintos intérpretes. De por sí, los álbumes tributo siempre son una idea cuestionable y se sienten más como cash-ins para bandas o cantantes en decadencia, hacer uno repartido en cinco discos, con una secuenciación cansada y repetitiva, para un álbum que ha estado, bien que mal, en el spotlight desde hace 30 años, hecho por una banda que no da pie sin patrocinador… Pero, en fin. La pregunta a la que quiero llegar es, ¿de verdad era necesario este mamotreto? ¿De verdad Metallica están tan faltos de dinero y creatividad como para lanzar un set de cinco discos y venderlo como “El Tributo Definitivo”? Al final, los álbumes de este tipo los terminan disfrutando, en la mayoría de los casos, los que participan y los homenajeados.



Si de por sí, un álbum tributo es una cosa siempre dispareja, lo es más en el caso de The Metallica Blacklist. Imposible lograr una constante o una coherencia entre 53 canciones. De las seis versiones de “Enter Sandman”, Juanes sorprende por el regreso a sus raíces metaleras y se escucha que se la está pasando bomba. Mac DeMarco, como siempre, se está burlando de todo. El jueguito de Weezer de ser daddy-rockeros ya da un poco de flojera. “Sad But True” demuestra sus limitaciones de origen como una canción fea, así, simple y llanamente. Camilo Lara, qué raro, haciéndose el chistocito queriendo volverla cumbia sonidera deslactosada, es uno de los momentos más penosos del set. Las demás versiones, incluyendo la de St. Vincent, son tan parecidas entre sí y a la original, que parece recopilatorio de banda de covers de bar de la CDMX. Las cinco versiones a “Hollier Than Thou” son tan irrelevantes como la canción de la que parte. Corey Taylor, de Slipknot, es el que más o menos hace algo bueno con ella. “The Unforgiven” daba para algo, digamos, más inventivo que las calcas que hacen Cage The Elephant y la serie de nombres irrelevantes que siguen en el tracklist. La versión de Ha-Ash es como de bandita de Instagram con ukuleles que se hace viral por las voces híper entrenadas e híper dramáticas de sus integrantes. José Madero parece que está audicionando para un musical de Metallica, o participando en un episodio de Glee.

Cuando se anunció el álbum, todos los tíos rockerillos metaleritos pegaron el grito en el cielo por la inclusión de J Balvin. Su versión a “Wherever I May Roam” está a medio gas, pero con todo, es de lo mejorcito. Al menos se atreve a hacer algo diferente con una de las canciones más destacables del álbum original. The Neptunes le juegan a la segura con beats gordos y algo que parece más bien un remix de la original. “Don’t Tread On Me”, quizá la canción favorita de Metallica de absolutamente nadie, pasa sin pena ni gloria en ninguna de sus tres versiones. “Thru The Never”, otra irrelevancia, nivel sólo a dos bandas les interesó: The Hu y Tomi Owó. Luego viene el atasque de ¡doce! versiones a la que chance es la canción favorita de todos los que dicen que les gusta el metal cuando en realidad no les gusta. “Nothing Else Matters” pasa por las voces de Phoebe Bridgers, Miley Cyrus, Dave Gahan, Mickey Guyton, Dermot Kennedy, Mon Laferte, Igor Levit, My Morning Jacket, PG Roxette, Darius Rucker, Chris Stapleton y Tresor. Chale, este tributo podría haber sido sólo al tercer sencillo del disco y hubiera sido más honesto. Pero, bueno, con todo, la de Bridgers es buena versión, muy en el tono de Punisher. La de Cyrus suena como todo lo que hace, plástica y sin mucha alma, pero no es como que la original sea el himno que siempre intentó ser. Dave Gahan le inyecta el dramatismo suficiente antes de que se convierta en una parodia de sí mismo. La de Mon Laferte no pasa de la curiosidad por haber usado un arreglo andino tipo “El Cóndor Pasa”. My Morning Jacket le regresa algo de dinamismo al set, a estas alturas en las que ya es más una carrera de resistencia que algo disfrutable. “Of Wolf And Man” sólo aparece en una versión, de Goodnight Texas, y se agradece también ya para este momento. De “The God That Failed” destaca la versión de IDLES, aunque no mucho, considerando que la otra es de Imelda May, que no aporta nada. Por fin llegué a la última curva con las tres versiones de “My Friend Of Misery”. La mejor, sin pedos, es la de Kamasi Washington. Rodrigo y Gabriela cierran el álbum, sin muchos aspavientos, con la única versión de “The Struggle Within”.

Uno de los principales problemas de The Metallica Blacklist es que evidencia al material de origen, más que homenajearlo. O sea, sí, fue el álbum de ruptura del grupo. El que los mega catapultó y los convirtió en, chance, la banda más grande del mundo en su momento. Pero también el que dividió a su fanbase y alienó a los seguidores de antaño. Es un álbum importante, claro, pero este tributo pone en duda, sin proponérselo, la calidad de las canciones originales. Si tienes seis versiones de un mismo tema y TODAS suenan casi igual, el problema no es de los que están haciendo el cover.

Post escrito por: Ernesto Acosta

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