La Motomami: Mamis en motos, acrobacias, gatitos y ¿jazz?

February 6, 2022

La Motomami
Mamis en motos, acrobacias, gatitos y ¿jazz?

Por Samara Vizuet @samvizuet 

Rosalía lanzó su primera rola del año 2022 y segundo single del albúm Motomami: “SAOKO”. Wisin y Daddy Yankee, en 2004, les fundían el foco a las gatas cuando escuchamos por primera vez este concepto y seamos honestxs, la rola pegó solita. A la fecha, yo escucho “Saoco” en una fiesta y pierdo el seso, hermano, me voy hasta abajo. Pero vaya, “Saoko” no se parece en nada a “Saoco” ni en métrica, ni en producción, tampoco en melodía…



Rosi nos confirmó la existencia de “Saoko” cuando subió a TikTok, un pedazo de la misma. El minuto íntegro de la pista mantuvo la expectativa de que este fuera el siguiente sencillo y así fue.

El video de 2:21 tiene transiciones preciosas, como la que nos muestra a una Rosalía de espaldas, en vestido rojo, subiendo a su moto hiperestilizada, para llevarnos directo a una escena donde apreciamos una mirada en ojos celestes, todo en un giro de 360 grados de abajo para arriba. La dirección, en manos de Valentin Petit parece tener influencias estéticas de películas estilo “Spring Breakers”; los planos, la saturación y el estilo de las girls gang de la catalana, evocan a una imaginería de moda urbana y hasta anime: muy Akira y Sailor Moon el pedo.

Contrario al himno reggaetonero del cual hace obvia referencia, el inicio de la canción de Motomami tiene tintes de una batería de Jazz a punto de explotar en improvisación. Cosa que no sucede.

Saoko” se transforma experimentalmente: al principio se mantiene en un bajo denso, tenso, reventado y medio oscuro para después, parar a la mitad y clavar unos pianazos jazzísticos que medio desubican. El audiovisual acaba tajantemente, sin dar santo o seña de quien lo produjo o quien lo editó. Las líricas no serían precisamente lo que se conoce por “profundo” pero hay proposiciones fáciles de reconocer: “yo me transformo”, “fuck el estilo”, “me contradigo”. Y si a todo, ¿no?

Con este tema parece que Rosalía trata de decirnos varias cosas, entre ellas, que no esperemos verla encasillada en un estilo: la intérprete se proyecta como multifacética pero realmente a mí me parece que gran parte de su éxito, se atribuye a que se ha dedicado a explotar y exotizar una identidad que no es precisamente, la propia, sin querer caer en las señalizaciones sobre apropiación cultural que se le han hecho desde El Mal Querer, si creo que es un poco problemático lo que se le celebra a La Rosi, porque me parece creativa, no proverbial y avasalladoramente talentosa pero si lo suficiente como para que, me sea raro lo cómoda que parece que se siente con la manera en la que asimila ciertos iconos y referencias en sus propuestas musicales.

¿Y lo seguirá haciendo en Motomami? Probablemente ¿Ya se ha visto antes? También ¿Eso la hace menos culpable? Para nada. A la Rosalía no se le culpa de apropiarse de los géneros, se le recrimina el uso de ciertas simbologías que originalmente representan o representaron, marginalidad, pobreza o rechazo y que de plano, la morra no se lo cuestione ni tantito. Pero hay opiniones divididas.

Por un lado, tiene a un séquito de fans que la reconocen como una artista innovadora, como una mujer que constantemente está construyendo conceptos, uniendo piezas, interconectando y narrando historias, esta trinchera defiende que toda la música es producto de una fusión y mezclas de ritmos de diferentes países y culturas y que la cantante puede entonar en el acento y acompañamiento musical que ella prefiera.

Por otro lado, hay lxs que aseguran que “Saoko” debería de ganar un premio por ser la primera pista escrita totalmente con los ojos cerrados y teclado predictivo. Ya en serio, están lxs que creen que Rosalía se roba los conceptos y los blanquea, que se da permisos en cuanto a ritmos y melodías por la cercanía que mantiene con los artistas masculinos con los que colabora y que se beneficia de culturas y sexualidades que no son las suyas. “Soy to’as las cosas” dice La Rosi, entre más tiene, más quiere y más necesita. No tiene límites, nada la puede parar… ¿in a good way or a bad way? Bitch, you better be joking.

Hace un par de días, la libriana reveló el tracklist de Motomami en donde nos deja ver que se aventó colaboraciones con Frank Ocean, Tego Calderón y Tokischa, por lo que nos mantiene expectantes. No cabe duda que la intérprete catalana tiene enojada a la gente por lo que hace, pero también por lo que no hace.

Su música está chidilla, pero ¿tan chida como para no fruncirle el ceño, ni de vez en cuando?
Ustedes, ¿qué piensan?, ¿Rosalía le ha hecho homenajes artísticos a varios géneros o ha blanqueado ritmos? ¿Es una pámpara que nadie puede parar? ¿Una sex siren? ¿Mariposa, crisálida, que se transforma?

¿O solo es una artista más en esta industria musical, voraz y capital que no tiene ni idea de las cargas sociohistóricas impresas en las expresiones que utiliza, ni la tendrá?

Post escrito por: Blogger invitado

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