Reseña: Bad Bunny /// Un verano sin ti

May 8, 2022

bad bunny un verano sin ti

Bad Bunny
Un verano sin ti
Rimas Entertainment
7.6

A PR no le hace falta sazón, batería y Reggaeton, pero a ti si

Por Samara Vizuet Gaona

Verdaderamente voy a esforzarme porque no se note que me gusta mucho Bad Bunny. Me voy a rifar un tiro con este álbum como la chakita que soy, jaja, no, pero en serio lo digo para que de antemano me disculpen si mi emoción se cuela en el texto porque cuando escuché “Moscow Mule”, a los tres segundos, caí rendida, después, cuando vi el video, se agregó el complemento visual perfecto para la experiencia “Bad Bunny” completa, Benito encuerado esperando a que una morrita en una camioneta, lo levante, hecho esto, le pasa su ropa y se dan unos besos, van a cotorrear y se la pasan chido. Es un álbum largo: 23 canciones, todas escritas por Benito y la última es “Callaita”, canción que se lanzó en el 2019 como sencillo y fue producida por Tainy. Todavía viajo a esa tarde en un parque fresita en Santa Fe, con mis mejores amigas, cantando borrachas esa canción a todo pulmón. Y Un verano sin ti hace eso: te lleva a recuerdos específicos. Es un disco con vibras frescas, caribeñas y con el alma rota. Oficialmente, por lo menos este verano de desmemoria y amnesia, le pertenece a Bad Bunny.



Mis canciones favoritas fueron las más perreke, perreé fervientemente hasta abajo “Un Coco“, “Efecto“, “La Corriente” y “Aguacero“. Aún con esto, me da la impresión de que este, no es un disco de bellaquera, es un álbum muy Latin Pop y género “Urbano” y aunque la mayoría de las canciones son demasiado “fresas” para mi gusto, entiendo que es una manera de continuar y perpetuar con una clase de éxito que le ha traído la narrativa popular y que funciona tremendamente en una escena musical de tremendo tamaño y me siento atravesada de corazón porque no sé si a Benito le estoy aplaudiendo lo que a Rosalía le critico mucho. ¿Le funciona mejor a él porque es un vato? ¿Nosotrxs hacemos que la industria y escena musical masiva, actúe de esa manera?

Una canción a la que me gustaría hacerle mención especial para poder hacerle colchón a algunas ideas, más adelante, es a “El Apagón”, que habla de la ciudad de origen de Benito, Puerto Rico, en la que hace referencia a el apagón que padecieron lxs puertorriqueñxs el 7 de abril del 2022 y que dejó sin luz a más de un millón de personas en el país. Al final de la canción, se escucha un BPM electrónico, de fiesta y entre los beats, se alza la voz de Gabriela Berlingeri, modelo, diseñadora de joyería y novia de Benito proclamando: “Esta es mi playa, este es mi sol, esta es mi tierra, esta soy yo”. Antes, Gabriela también dice en la estrofa: Yo no me quiero ir de aquí, que se vayan ellos/ Lo que me pertenece a mí, se lo llevan ellos. Eso me movió cosas porque Toñito parece muy fusionado con sus raíces en este álbum, raíces de las que se enorgullece y no va a permitir que alguien o algunxs digan que son más suyas. O sea, además de existir una ondita nostálgica y sad por alguien que ya no está, hay una vibe muy de apropiarse del Reggaeton, de ser su dueñx, (y sino se trata de ser dueñx del género, la idea se basa en ser dueño de algo, adueñarse de un génesis, dominar y ponderar sobre ciertas discursos o narrativas) desde el género Urbano latino. Benito proclama a su tierra como la matriz del perreo y la bellaquera, pero realmente sabemos que la estructura y constitución del Reggaeton, hoy en día, cuenta con influencias de gran parte de Latinoamérica y hasta de Jamaica y EEUU, lugares que propiamente no podrían ser llamados como “latinos”, la cosa es que en el proceso de posicionar al género en la industria musical, este terminó relacionándose e interactuando con un montón de sazones y flows, con muchísimos actores/actrices y actorxs que, justamente, le dieron la sabrosura que tiene el día de hoy. Y el Chombo ya lo dijo antes, para que cambie la música, debería de cambiar el/lx consumidor(X) y yo agregaría, la manera en la que se consume. ¿Nos gusta lo que nos da Bad Bunny? No en todos lados. Hay colonias en el Edomex donde lxs djs se atreven a poner Rauw Alejandro, J Balvin o Jhay Cortez y la banda los baja. Es más, eso ya ni pasa, porque el tipo de DJs que tocan ese perreo de terciopelo, suavecito, no tienen alcance en esas zonas en donde lo que se escucha es más “maliantoso” (de malianteo). Y que bueno. Al final de cuentas el proceso de asimilación del perreo y el Reggaeton se dio de manera tan dispersa que las diferentes muestras de aceptación o rechazo, son solo una ventana a este mismo proceso. Sin olvidar o poner de lado el carácter geográfico de los ritmos, es decir, lxs DJs de Reggaeton en el Estado de México, hace diez años, estaban haciendo cosas diferentes por la escena musical del Reggaeton, a lo que hacían lxs DJs en el “Distrito Federal”. Y no me lo estoy inventando, el Maestro Omaña Mendoza, músico, también, ya hizo una radiografía social sobre el Reggaeton en la zona metropolitana del Valle de México en donde no solo habla de la importancia que tuvieron los clubs, los escenarios y lxs djs para sintetizar canciones, artistas y flows reggatoneros para masificarlos en cierta medida y boom, darlos a conocer, sino que analiza y critica básicamente lo que fue una gran campaña de marketing y distribución, sin redes sociales e internet: una red como pocas veces se vio en ese momento. Una cosa increíble, por la que no tuvo que pasar ni el Motomami ni Un verano sin ti. Yo escuché el disco completo desde mi celular sin datos, con los megas gratis del Facebook.

Lo comenté con anterioridad cuando hablé del disco de la Rosi, esto es tan experimental en tanto desconozcamos el material que se hace y produce de manera disidente y más under (y en tanto definamos experimental): hay un talento musical choncho y con una vibe más sensata, desde mi punto de vista y por lo tanto, menos “artificial”, que lleva haciéndose desde hace mucho tiempo y que los artistas grandes captan y logran sintetizar en ellxs y exotizan para ganar una buena lana. Bad Bunny la tuvo fácil en el sentido de que, el Latin Pop es un terreno en el que se puede hacer de todo, en donde las cifras rebasan el valor simbólico de las líricas, producciones e interpretaciones.

Las canciones que menos me gustaron fueron “Enséñame a bailar” y “Neverita” porque son ritmos que ya no disfuto, o no sé si en algún momento llegué a disfrutar. Me parecieron muy Carlos Vives y Sin Banderescos. La onda real es que la Balada no es lo mío y si quisiera escuchar baladas, pues no escucharía las de Bad Bunny, muy mi rollo. Podría haber escrito una reseña en donde desglosara las referencias y simbolismos de cada una de las 23 canciones, pero me pareció más honesto, hasta conmigo, pelearme un poquito con el disco. ¿Me gustó? Sí, pero no tanto, el problema, según yo, es que el YHLQMDLG dejó los estándares de la pseudobellaquera badbunniana muy altos y aunque digamos que no, de Bad Bunny, esperábamos Reggaeton y me da la impresión de que este disco de Benito, suena como suena la mayoría del material de Ozuna o de Jesse Baez, lo cual no creo que esté chafa, pero en lo particular, yo llegué a Bad Bunny por su perreito rico y el 6 de mayo del 2022, volví a Un verano sin ti esperando encontrar lo mismo y tal vez, llegué al mismo lugar pero lo remodelaron.

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