Reseña: Arcade Fire /// WE

May 6, 2022

arcade fire we

Arcade Fire
WE
Columbia Records
7.3

Por Ernesto Acosta Sandoval

Cuando empezó la pandemia hace dos años, una de las cosas que más me preocupaban, además de lo obvio, era el estado cursi y de falsa preocupación en el que la creación artística (cualquiera que fuera la rama) pudiera caer. A las dos semanas, no faltaron los videos ridículos de celebridades cantando “Imagine”, “Cielito Lindo”, U2 haciendo una canción horrible como sólo ellos pueden hacerla de este lado de su carrera, etcétera. Dos años después, Win Butler mandó un comunicado sobre el nuevo álbum de Arcade Fire en el que hablaba sobre el estado mental de la banda durante todo ese tiempo. Poniéndose la camiseta de “Salvador”, dijo, palabras más, palabras menos, que lo que el mundo necesitaba era sanar y todo ese discurso buenaondita, que a estas alturas, francamente ya suena más que gastado. Luego, nos recetaron “The Lightning I, II” que suena a una banda cansada, aferrándose a la fórmula que les funcionó y les catapultó a la cima del mundo hace ya casi 20 años.



Y ahora, llega el plato completo. WE es el primer álbum de Arcade Fire en cinco años, el más largo tiempo que han dejado pasar entre un disco y otro. La mayor parte de su grabación sucedió durante el encierro, entre Nueva Orleans y El Paso, Texas (según Butler, en una casa a unos cuantos kilómetros de la frontera), y fue conducida por Nigel Godrich (Radiohead, Beck, Paul McCartney) y el matrimonio Butler-Chassagne.

¿A qué suena WE? Por fortuna, no suena a lo que suena el primer sencillo que se desprendió de él. Al menos, no es el tono general del álbum. Sí, Arcade Fire ha tenido como marca de la casa hacer canciones hasta cierto punto esperanzadoras. Vamos, su carrera prácticamente arrancó con un álbum que habla de sobreponerse de pérdidas irreparables y seguir avanzando. Lo que sí es que lo balanceaban con un tono medio irónico, o hasta nihilista, casi de inmediato (Neon Bible y su feroz crítica al mesianismo mediático). Un balance entre la inocencia y la pérdida de ésta (The Suburbs como álbum conceptual sobre el terror a crecer y desprenderse de la infancia). WE, en general, y sin contar el primer sencillo, regresa a un sonido más aterrizado, menos artificioso que, digamos, Everything Now. Han perdido filo lírico, pero los años no pasan en balde, y supongo que todos nos hemos ido ablandando junto con ellos. WE no es el inicio de una nueva banda, sino un paso hacia la temida madurez a la que incluso ellos mismos le huían hace unos años. Tampoco hay mucha experimentación sonora, y está bien. Parece que ya pasaron esa etapa hace tiempo. Hasta las colaboraciones resultan maduras (Peter Gabriel haciéndole coros a Régine en “Unconditional II [Race and Religion]”). Como ya lo han hecho antes, WE es un álbum claramente dividido en dos partes. La primera, titulada I, es íntima, delicada y folkie. La segunda, WE, se va más por el Arcade Fire clásico que pide que cantes y grites con ellos en vivo hasta que todos se destrocen la garganta, con varias propuestas para ser la nueva “Wake Up” o la nueva “Sprawl II” (como “Unconditional I [Lookout Kid]” o la propia “The Lightning II”).

WE, ya escuchado completo y de corrido, no es un esfuerzo cursi por querer sacarnos del estado mental en el que estamos en este mundo post-pandemia. Intenta serlo, sí, pero muy a pesar suyo, tiene detrás a Arcade Fire, y eso es algo que hay que agradecer.

Post escrito por: Ernesto Acosta

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