Primavera Sound 2015: La quinceañera de Barcelona

June 4, 2015

The Julie Ruin 01 Xarlene

The Julie Ruin ///  Foto por Xarlene

Primavera Sound 2015: La quinceañera de Barcelona
Por Arroz Amargo, corresponsal en Barcelona

El Primavera Sound cumplió quince años, y como era esperado, su aniversario fue una tremenda fiesta no exenta de altibajos. Sus típicos borrachos, sus personajes coloridos, las pupilas dilatadas y una marea de obsesivos pudimos disfrutar de enormes conciertos -y otros no tanto- durante tres días mágicos. Ya con el cartel se vaticinaba una gran acometida en cada uno de los diez escenarios repartidos a lo largo de dos kilómetros en el Parc del Forum y el resultado final superó con creces las expectativas. En cada horario había algo interesante y no fue raro encontrarse con dilemas y decisiones difíciles que terminaban con una buena elección. Sin embargo, también nos quedamos con pequeños malestares como perderse a bandas como The New Pornographers, que siempre entregan buenos conciertos, o Pharmakon, del que se han hablado maravillas y horrores.

Anthony & the Johnsons ///  Foto por Eric Pamies

Antony & the Johnsons_01 Eric Pamies

El Fórum lució repleto cada uno de los días y todos los lugares donde hubo eventos no faltó audiencia colorida. Es decir, en números el festival fue un éxito, aunque cada vez es más cansado asistir a los escenarios más lejanos donde se acumula la actividad de los cabeza de cartel. Por éstos solo me pasé para ver a Antony and The Johsons y a Sleater-Kinney. El primero fue un acto de resistencia y paciencia, ya que la cantidad de gente y los millones de diálogos sobre series, amores y política que ocurrían simultáneamente hacían imposible apreciar el concierto en plenitud. A pesar del excelente sonido, la entrega colorida de Antony y los visuales, digamos, peculiares, no fue el evento entrañable que esperaba que marcara el primer día. Fue más bien un concierto correcto con momentos grandiosos como el cover melodramático a Hercvles and Love Affair. Sleater-Kinney, por el contario, se llevaron la segunda jordana y parte del festival. El escenario les quedó un tanto grande pero el monumental sonido no hizo más que potenciar el genial repaso a toda su discografía, haciendo incluso que su última entrega sonara mejor en directo. Para Corin, Carrie y Janet los años han pasado para mejorar y fue un deleite verlas pletóricas de poder.

Sleatter Kinney ///  Foto por Eric Pamies

Sleatter Kinney 02 Eric Pamies

Sleater-Kinney fueron unas de las triunfadoras de un festival donde las mujeres defendieron que la resistencia y el feminismo son una inspiración y una necesidad. El mismo día que las de Seattle, Kathleen Hanna demostró que, como ella mismo dijo, a los 46 años todavía se puede ser punk. El concierto de The Julie Ruin fue comprometido y festivo. Con una alegría más que remarcable logró reunir a una muchedumbre entregada a sus gritos y autoridad, y eso que al mismo tiempo tocaba Patti Smith lo cual fue un error garrafal de la organización. De igual forma, Hex Ex presentaron con honores Rips, con una fibra impecable que persuadió a la audiencia de que la música tiene nombre de mujer. Para los que nos perdimos viernes a Patti Smith, apenados por el rumor que corría de que fue espectacular, el sábado tuvimos la oportunidad de ver con emoción cómo los viejos clásicos se vuelven mitos con apenas una notas, y cómo incluso los grandes olvidan la letra de “Perect Day”, lágrimas privadas para un mito. Hablando de mujeres, merece una mención especial el dúo cubano-francés Ibeyi que aunque no estuvieron en el fórum, sí estuvieron en las fiestas previas y dieron un concierto admirable. A pesar de que las mujeres tuvieron una respuesta enérgica en el festival, incluidas Tori Amos y Babes in Toyland que no pude ver pero dicen pasaron la prueba, la presencia de mujeres sigue siendo poca y limítrofe.

Patti Smith ///  Foto por Dani Canto

Patti Smith (Acoustic) 02 Dani Canto

 

A decir verdad, en este Primavera hubo pocos instantes memorables. Me refiero a esos minutos que se quedan en el corazón y que marcarán la historia del festival. Pero claro que hubo muchos conciertos más que sobresalientes como la presentación de Arthur Russell’s Instrumentals en el Auditori, donde cada años se cuecen mitos y suspiros. Arthur Russell’s Instrumentals fue una recuperación de melancolía colorida y goce del pasado. En este mismo escenario, Tony Allen puso a bailar a todo el mundo con una elegancia sin igual, como lo harían la noche del sábado en el Ray Ban Les Ambasadeurs con notas que siguen sorprendiendo a todos después de días. Ambos fuera de su terreno consiguieron superar los prejuicios del indie y brillaron como lo que son: uno maestros. Otro de los momentos en el Auditori fue el irregular recital de Sun Kil Mon, enfocado a tocar canciones de su álbum que está por salir este año y contando chistes que no funcionaban y que rozaban lo patético; fue, en general, una experiencia decorosa pero nada que contar a los nietos.

Les Ambassadeurs ///  Foto por XarleneLes Ambassadeurs 02 Xarlene

Para sorpresas, y de las buenas, los brasileños de Fumaça Preta se llevan las palmas. Son una bomba combinatoria de baile, psicodelia y punk que resplandece con ímpetu. En ese mismo escenario, el Adidas, escondido en un rincón del Fórum, se vio la experiencia lisérgica y un tanto trasnochada de Earth, que tenía muy buenas palabras pero que resulto artificioso y no logró atrapar al público en su cápsula de ruido. Al contario de Elecrtic Wizard que llevaron el doom a un nivel entrañable que alteró los movimientos y los oídos que Sunn o))) había dejado aturdidos y un tanto nulificados. Su metal es más efectivo para festivales que lo de O’Malley y compañía que debe ser escuchado en forma y método y no en el caer de la noche cuando las fuerza comienzas a menguar. Con Sunn o))) me quedé esperando una maravilla que no llegó. Otro concierto que me enganchó gratamente fue el de los australianos Twerps, que defendieron de maravilla su disco Range Axiety con una sinceridad y estupefacción que promete grandes cosas; su honestidad y ternura encajó perfecto con el viernes soleado y cervecero. De igual forma, tUnE-yArDs estuvieron feroces con su post-indie ideal para medianoche o los irreverentes Sleaford Mods que no dudan en maldecir para deleitarnos con versatilidad postindustrial. Por último, los locales de Neleonard con su pop de catálogo dieron buenas cosas de que hablar.

A largo de los días vi varias confirmaciones como la de Perfume Genius que, con un set un poco laberintico, logró silenciar a los siempre parlanchines españoles y los ingleses borrachos, pero no explotó todas la fibras sensibles; el horario y el escenario no eran los adecuados. También Health se lucieron moderadamente con una presentación estridente y bailable que hizo molestar a Shellac en el escenario contiguo. The Vaselines lucieron admirables con un sonido nítido en un escenario pequeño donde también Mercromina ratificó los rumores de un gran directo que no deja tiempo al respiro o a la duda. Decepcionaron Disappears con pocos matices y corazón; y un horario desastroso. Igualmente, Kevin Morby no pasó de lugares comunes de un pop preciosista y apático. En un punto intermedio, se situó Ratatat que hicieron de la madrugada del viernes una fiesta de dimensiones espectaculares pero que fue más por el horario que por lo que hicieron. Son un perro de pocos trucos, pero lo hacen de maravilla y logran levantar a miles con apenas un gesto. Caribou fue rutinario: el frío y el cansancio no pudieron ser superados por el electrónico descafeinado del canadiense. El festival murió para mí a la mitad de su concierto.

Einstürzende Neubaten ///  Foto por Dani Canto

Einstürzende Neubaten _Dani Canto

Para terminar, los que dejaron marcado su nombre en lo alto de lo quince años del primavera fueron Einstürzende Neubauten. Como hace cuatro años, a los alemanes les tocó compartir escenario con un partido de futbol y Blixa no dejó pasar la oportunidad de bromear y quejarse de la situación. Su molestia se exacerbó a causa de dos errores técnicos pero esto no impidió que el concierto fuera un arrebato de emociones. Se mostraron con una ferocidad mágica capaz de envolver un grito en un aura de belleza que cae en ecos metálicos. El sonido tubular se mezclaba de forma magistral con la voz de Blixa para crear una armonía delirante de los gritos y memoria. Einstürzende Neubauten son únicos e irrepetibles. Como hace cuatro años volvieron a llevarse el festival por mucho.

Adultos o adolecentes

Un último comentario sobre el festival y su aniversario. Son quince años, es decir el Primavera Sound es un adolescente y tiene problemas de identidad. Ha entrado en la encrucijada de decidir qué tipo de festival quiere ser en un futuro: un festival indie o un festival masivo; un festival que da preponderancia a la fiesta o a la música; un festival que tiene una marca o simplemente que es una marca que vende alegría presuntuosa.

Estas cosas deberían estar sobre la mesa de los organizadores porque la manera en la que ha ido creciendo el festival no siempre ha sido para bien. La masificación de los escenarios y la necesidad de incluir bandas gigantes para llenarlos, impide que se disfruten bien y que, a pesar de que la organización es excelente, la música comienza a pasar a segundo plano. Esto queda sentado en la falta de inteligencia al hacer los horarios y encimar bandas que comparten público. Pareciera que rellanan horarios para tener algo y no para disfrutar de buenos conciertos.

El festival tiene ahora muchos frentes, diferentes públicos y tendrá que decir con quién le gusta bailar más. Son quince primaveras y al entrar a la edad adulta pueden terminar siendo un FIB urbano o mantener esa mística que combina de maravilla el espíritu de fiesta con el gozo musical.

Post escrito por: Maza

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