
Cortesía Santiago Covarrubias (OCESA)

Cortesía Santiago Covarrubias (OCESA)
BAND-MAID
@ Pabellón Oeste del Palacio de los Deportes
Por Diego Álvarez Rex
Sábado por la noche y entre el caos del Palacio de los Deportes por dos noches agotadas de Martin Garrix (¿en pleno 2026?), el Pabellón Oeste escondía una pequeña joyita de concierto para los amantes del Hard Rock: BAND-MAID regresó a la Ciudad de México para cerrar su gira mundial del 2026.

Cortesía Santiago Covarrubias (OCESA)
El quinteto japonés, que construye su identidad alrededor de una estética de camareras sin renunciar a la contundencia del hard rock, confirmó por cuarta ocasión su vínculo con el público mexicano. Lugar a reventar, gente caracterizada de mucama (sin discriminar género, obviamente) y un ambiente de fiesta total desde mucho antes que la banda saliera a escena.
Tras tres años de ausencia y un par de lanzamientos que estrenar en nuestro continente, el repertorio combinó la velocidad y el músculo de “DOMINATION”, “Choose Me” y “Shambles” con pasajes más melódicos como “Brightest Star”, “Endless Story” y “Memorable”. La ejecución instrumental, sostenida por los riffs de Kanami y la base rítmica de MISA y Akane, volvió a mostrar por qué BAND-MAID ha logrado trascender el atractivo visual de su concepto: detrás de la puesta en escena hay una banda de rock técnicamente sólida, capaz de alternar cambios de ritmo, armonías elaboradas y estribillos inmediatos. Son genuinamente virtuosas.
Las interacciones entre la audiencia y la banda son perfecta oportunidad para las risotadas histéricas no sólo por el masticado español sino por la personalidad hiper dulce y empalagosa de las integrantes y que siempre te hacen sentir cobijado por una sonrisa de bienvenida: te chiquean. Su éxito en México responde no sólo a la fidelidad de una comunidad de seguidores de la cultura japonesa sino de verdaderos entusiastas de la música que ha acompañado su evolución de ser una propuesta que conecta distintas generaciones de aficionados al metal y el hard rock, a una de las bandas más icónicas del rock japonés de todos los tiempos.
Como el único país de Latinoamérica que siempre se han dado la oportunidad de visitar en cada gira, la banda no deja de bromear lo importante que es para ellas nuestra comida y nuestra lucha libre. Recrean peleas, brindan con cerveza local y eventualmente terminan cubiertas de banderas mexicanas. Siempre habrá un intermedio para un luchador, siempre habrá un momento para gritar “que vivan los tacos” y por supuesto, para organizar al público en una sesión de saltos, gritos y desenfreno.

Cortesía Santiago Covarrubias (OCESA)
El momento más significativo llegó con “SHOW THEM”, una canción que hace un par de años hicieron en colaboración con las regiomontanas The Warning y para sorpresa de nadie, por fin la debutaron en vivo interpretada junto a Dany Villarreal, en un encuentro que conectó a dos proyectos liderados por mujeres y reconocidos por su potencia instrumental. Anoche no había haters de la banda sino al contrario, estaban en su ambiente.
Al final, un concierto de BAND-MAID se entiende mejor como una explosión de euforia en la que las barreras del idioma pierden importancia frente al volumen, la velocidad y la energía compartida. Las letras en japonés e inglés pasan a un segundo plano cuando los riffs y los coros colectivos convierten el recinto en un espacio de comunión inmediata. Más allá de la estética y las fronteras culturales, lo que permanece es la fuerza del directo: una descarga que demuestra que el Rock no necesita una traducción o apegarse a cánones estéticos para provocar la misma respuesta física y emocional en cualquier parte del mundo.



