Reseña: Glox Olia /// Lluvia de Cenizas

October 5, 2026

Glox Olia Lluvia de Cenizas

Glox Olia
Lluvia de Cenizas
Hole Records
8.5

Tenemos mucho de qué hablar sobre este lanzamiento de Glox Olia, alias The Sinking, alias Coco Badan, otrora baterista de Tajak y miembro fundador de este sello discográfico, Hole Records (o JOL Records), que hace acto de aparición tras tres años de silencio. Con Lluvia de ceniza, recibimos una exuberancia sonora que se vuelve paisaje: seis composiciones de entre casi cuatro y siete minutos que sustituyen la acumulación de sonidos que alguna vez nos dio Coco Badan por una nueva arquitectura de sonidos más concentrada, donde frecuencias parecen respirar, erosionarse y reaparecer



Lluvia de ceniza condensa una mutación que ya estaba latente en The Sinking y Coco Badan. Donde Cosmic Giggle trabajaba con la fricción entre Psicodelia, Glitch, IDM y una cierta ingenuidad Lo-fi, y Roaring Silence of the Diamond expandía esas operaciones hacia el Drone y Noise. Los discos posteriores de Coco Badan, que ya anunciaban una abstracción, Aspectos Positivos del Espacio Negativo y La Psicología de los Fantasmas revelaba el interés persistente por cintas, texturas electrónicas y procedimientos de collage. Perfectos precedentes de la ahora electrónica más meditativa y cósmica que nos traen en este disco.

Lluvia de ceniza elimina buena parte de esa genealogía musical pasada y hace transición a una producción más contenida, menos enfática y de capas que parecen responder a una lógica espacial antes que narrativa. No se trata de una simplificación, es una madurez que renuncia al exceso. Con piezas como “Respiración” y “El rostro de Dios”, persisten el Trance, instrumentos acústicos y un poco de electrónica abstracta, el gusto por lo espectral y cierta psicodelia sin centro, pero ahora aparecen subordinados a una idea más estricta de forma.

Música que evoca la contemplación pacífica como un camino hacia la luz. La gran “Templos flotantes” nos ejemplifica ese interés del disco en las pequeñas alteraciones de densidad, en aquello que aparece cuando aparentemente no sucede nada. El resultado es menos una colección de canciones que una secuencia de estados: seis superficies que se transforman lentamente sin necesidad de recurrir a clímax convencionales. Es música que exige una escucha microscópica.

Ahora, Glox Olia reduce el campo de acción presentando seis piezas que operan como bloques relativamente austeros, construidos a partir de pulsos electrónicos, resonancias, ruido y espacios vacíos. La instrumentalización deja de presentarse como repertorio y pasa a funcionar como materia. Es un cambio pequeño en apariencia, pero decisivo: menos música sobre el sonido que música dentro del sonido que nos evoca a una sensación de ser materia en suspensión.

Post escrito por: Diego Álvarez Rex

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