
Foto David Barajas @daviddbarajas

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John Maus
@ Teatro de la Ciudad
Por Diego Álvarez Rex
Después de años de espera, John Maus finalmente debutó en México y de qué manera, ya que si bien cualquier excusa es buena para ir al Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, esta si era una deuda que necesitaba ser saldada más pronto que tarde.
El músico estadounidense llegó con su más reciente álbum, Later Than You Think, en un grandilocuente concierto que saldó una deuda pendiente con el público mexicano desde aquella visita que no pudo concretarse en 2019, cuando canceló su participación en el Festival NRMAL. En medio del caos del Día de Muertos con tráfico, catrinas monumentales, flores de cempasúchil, calaveras y todo tipo de papel picado, John Maus no defraudó: lo dejó todo sobre el escenario.
Con su habitual formato minimalista, Maus sostuvo la presentación mediante secuencias pregrabadas, sintetizadores y una interpretación vocal cargada de reverberación. Su presencia escénica, física e impredecible, funciona como contrapunto a la precisión mecánica de las bases electrónicas: una combinación de gestos convulsos, intensidad corporal y melodías que conviven entre el Pop Psicodélico, el revival del Post Punk y su muy característico Lo-Fi.
El repertorio, interpretado de sin tregua en una sesión que duró un poco más de una hora permitió recorrer distintas etapas de su discografía con canciones como “My Whole World’s Coming Apart”, “Rights for Gays”, “The Combine”, “I Hate Antichrist” y “Believer”. Corriendo por todos lados, haciendo burpees sobre el entarimado y por supuesto pegándose en el pecho mientras cantaba, John Maus atrapó a todos los asistentes en cada segundo. Su presentación llena de sudor es tan real como intensa.
La música de John Maus tiene esa extraña capacidad de convertir canciones Pop en pequeños episodios de tensión existencial. Entre pistas de sintetizadores de apariencia rudimentaria, ritmos insistentes y una voz grave que parece surgir de otra época, su obra encuentra un equilibrio entre la nostalgia ochentera, la experimentación Lo-fi y una sensibilidad casi apocalíptica. Sus letras juegan un papel importante en esa esencia tan particular que lo envuelve.
Su presentación en el Teatro de la Ciudad confirmó el atractivo de una propuesta que no necesita grandes despliegues escénicos para resultar hipnótica: basta una voz, una máquina y la intensidad de un artista que entiende el escenario como un espacio de entrega absoluta.



