múm @ House Of Vans:
Breve lección en sonido
Por Yonatan López @yonamx
Conocer un lugar y su contexto hace fácil comprender la naturaleza de lo que crece en su tierra. Y pensando en los paisajes tan monumentales de Islandia, y las escenas de vida que se desarrollan en ellos deja expuesto el núcleo de proyectos como el del colectivo musical múm.
Con casi 30 años en activo han hecho de su carrera un ensamble de sonidos que abarca (pero no se limita a) el Folk, la Electrónica, diversos acercamientos al Pop y, claro, rock, del más suave al más explosivo.
En estas tres décadas han publicado siete álbumes de estudio, siendo el más reciente History of Sound a través del sello alemán Morr Music, en 2025. Y gracias a eso pudimos disfrutar su regresó el miércoles 1º de octubre en el House of Vans de la Ciudad de México.
La última vez (y realmente única previo a ésta) que estuvieron en el país fue hace 16 años, un 28 de mayo en 2010 (aquí pueden leer el recuerdo de aquella ocasión), así que la oportunidad de compartir la noche a su lado era más que especial.
múm @ José Cuervo Salón
Para dar inicio aparecía Sigurlaug Gísladóttir (parte de múm) con su proyecto solista Mr. Silla. Su música es juguetona, de esa que te hace menearte de a poco mientras crece la sonrisa. Y al escuchar la capacidad de su voz no había manera de no contagiarse. En algunas canciones con su guitarra, en otras sólo efectos y una pista para acompañar, pero en todas con una actitud alegre. Una sorpresa muy agradable poder escuchar su trabajo personal.
Unos minutos después regresó junto a Samuli Kosminen, Örvar Smárason y Gunnar Tynes para el esperado set principal. Abriendo con la discreta “The Land Between Solar Systems” de su celebre álbum Finally We Are No One con apenas unas luces azules llenando el foro, como si de una pecera grande se tratará. Es curioso pensar en analogías así cuando se habla de música como la de este colectivo. No por nada la belleza natural de Islandia retoma el imaginario inadvertidamente. Desde una pequeña piedra a la cascada más grande, los momentos de la banda evocan una emoción similar. Ya sea lo pacífica y conmovedora que puede ser la existencia con canciones como “Mild at Heart” o “Kill the Light“, a otros de melancólica reflexión como “Avignon“. Además son músicas excepcionales, intercambiando dos o más instrumentos para cada interpretación.
La noche seguía y el final estaba cerca, pero antes de despedirse regresaron al escenario con un pequeño encore para tocar la gran “Green Green Grass Of Tunnel“. Aunque la congregación no era demasiada, las muestras de afecto sí lo eran. Gritos cálidos, muchos aplausos, de esos que hay cuando se reúne la gente que quiere estar ahí.
Agradecieron la presencia y entusiasmo, no sólo el de la noche pero el que ha crecido desde hace años por su trabajo. Y es que mucho ha cambiado desde entonces, más de lo que hubiéramos podido imaginar. Pero, entre todo, da confort saber que la magia que conjura múm con su música sigue intacta.
Ojalá no pasen otros 16 años para volverles a ver, pero lo que podría asegurar es que sin importar el lapso, la gente que les reciba lo hará con un cariño sincero como el de esta noche.




