Reseña: Beach House /// Bloom

May 15, 2012

beachhousebloomBeach House
Bloom
Arts & Craft México
8.8

Por Luis Arce (@lsfarce)

Todos hemos visto como se pierde la densa arena a la orilla de una playa. La manera en como algunas nubes cubren el sol durante la tarde, dotando a las personas y sus pasos de un tono grisáceo pero luminoso. Sensaciones e imágenes tan sencillas de evocar, porque algunas palabras, notas, incluso recuerdos se han fundamentando en aquello que yace tras cada banalidad. Imágenes: ciertamente la mirada de alguien que se ha posado en los ojos de otras personas.

Al respecto, la música ha tratado de emular muchas de aquellas imágenes. Por ello mismo evocamos cada reacción en un comprimido intelectual que satisface cada episodio de nuestras vidas. Una banda, después de todo, es un conjunto de personas que evocan la comunión mediante un lenguaje común: la música. Esas delicadas explicaciones atraviesan los muros de la obra que han creado en conjunto. Si acaso existe una banda que pueda jactarse de haber gestado la comunión más espléndida y evocadora en los últimos años, esa agrupación es sin lugar a dudas, Beach House.

Desde Devotion (2008), Victoria Legrand y Alex Scally han creado un resplandor único, conservado entre sus manos y la fuerte relación que los une emocionalmente a cada aspecto de su música. Para ellos Beach House se ha convertido en una vida paralela, una creación donde pueden decantar su personalidad, sus inquietudes, sus argumentos contra el mundo. Para nosotros, es uno de esos delicados espacios donde tenemos permitido sentirnos en casa, como si la voz de Victoria nos abrazará por la espalda, rodeando con sus brazos nuestro pecho; y la guitarra de Alex pudiera evocar en nuestra mirada frescos matinales sobre la ventana o caminatas solitarias, donde lo que menos importa, es el paisaje.

Hace tiempo aposté mucha de mi fe en Beach House, específicamente en el riff de entrada que daba comienzo a Teen Dream con “Zebra”, era una pieza delicada de composición musical; un ligero arpegeo daba entrada con dos notas, en una guitarra con medio tono abajo, seguida del mismo sonido colocado en el Yamaha de Legrand, hasta culminar en un coro, cuyo frase “Anyway you run/you run before us”, daba entender que el crescendo ante el cual estábamos situados no iba a detenerse. Equiparar una canción como “Zebra” sería un trabajo complicado para casi cualquier banda. Entonces comienza “Silver Soul”. Al terminar Teen Dream, un álbum de apenas diez canciones, existe una impresión de fugacidad, cierto dejo de antología. Como si en ese álbum fuera posible rememorarlo todo. Equiparar un álbum como ése, sería un trabajo complicado para casi cualquier banda. Enseguida comienza “Myth” y uno entiende la verdadera importancia de Beach House: no existe una sola agrupación creando y componiendo pop tan hermoso como este.

El verdadero sentido de la música es transformar cada aspecto que la circunda en algo musical. Resplandecer, o florecer, como bien indica el título del álbum, transformar desde una metamorfosis nuestra percepción del mundo. Está claro que nadie mira de la misma manera el botón de una flor que la flor misma. Sin embargo, lo realmente presentido en ese cambio, es el perfume que desprende tal flor. Una aroma que aparece de pronto, sacudiendo nuestra caminata para desaparecer después si seguimos unos pasos adelante. Bloom es la metáfora de esas situaciones, hay un ciclo que se renueva cada vez que escuchamos el álbum; pero si nos alejamos un poco de él su fragancia parece comprimirse dentro de los pulmones. Es como conservar un recuerdo, pero sabiendo enteramente que después de pensar en ello, no significa realmente gran cosa. Una sensación que la propia Victoria clama por nombrar dentro de “Myth”. Hermosos castillos creados en el aire, de los cuales, como Renard, preferimos sus ruinas.

Aún así, persiste el brillo de Beach House como un conjunto musical de plena armonía. Las vocales de Victoria Legrand entregan en cada nota una sensibilidad elegante, que ha reconocido su crecimiento personal. En Bloom, Victoria suena más refinada que nunca antes, realiza una escultura vocal cuidadosamente tallada en la partitura, y comprime en la energía de sus dedos el templado aroma de la danza. Uno puede incluso conocer el aroma de las notas que Victoria toca en piezas como “Lazuli” o “Troublemaker”. Alex Scally por su parte, ha dotado su sonido característico de las experiencias adquiridas en Teen Dream, se siente cómodo entablando una conversación con las notas de Victoria y propone dentro de esa conversación la quebrantada orientación de un viento fresco, canciones como “The Hours”, muestran que para Scally no existe realmente un límite de las proporciones que su guitarra guarda; es casi acuática, se expande, retrocede, crea intemperies.

Líricamente, Victoria es tan nebulosa y gentil como siempre. Coloca la nota adecuada en la palabra adecuada; creando efectos de vocalización muy bellos en pistas como “New Year” y “Other People”.

Hasta ese punto, Bloom es un álbum satisfactorio; pero la triada de canciones que cierra el álbum, diversifica como pocas veces puede hacerlo un disco; todo aquello que entendíamos por Beach House. “Wishes”, es un himno a la ensoñación, un retrato franco del dramatismo que subyace a cada mirada perdida; “On the Sea”, se presenta como una de las melodías más bellas compuestas por el dúo, una línea de agua se arrastra inevitablemente hacia otra; entre un diáfano contrapunteo, hasta que un efecto sencillo en la guitarra de Scally, te devuelve a la orilla; poco después todo es efervescencia, espuma disuelta en un mundo cincelado por uno de los momentos más intensos, no sólo dentro del álbum, sino dentro de la discografía de Beach House. En pequeños fragmentos “Irene” toma su lugar como el épico final del álbum, un extraño paraíso para la desolación y el ensoñamiento toma forma mientras los acordes evolucionan y progresan, como sitiados en una tensión natural.

Cuando termina, la sensación de haber sido golpeado por el choque de esa tensión permite bosquejar una sola idea: hay espirales altísimas de agua sobre la arena.

Beach House ha capturado en estas once canciones, la esencia de aquello que vuelve para nunca regresar. Una vida cíclica, una amistad longeva, tardes calurosas, flores que no significarían nada si acaso fuesen pintadas. En esta clase de armonía, no queda realmente claro qué está pasando. Nunca. Sólo entendemos ciertos arrebatos, algunas flagelaciones y una frase que nos conmueve más que otra. Legrand y Scally seguirán tratando de explicarlo. Como aquí, es probable que vayan hacia todos lados, su finalidad, si es preciso decirlo, es cubrir la realidad con una luz que incide desde otro ángulo, en Bloom, esa finalidad está completa.

MP3: Beach House /// Bloom

MP3: Beach House /// Lazuli

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Post escrito por: Luis Arce

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