RPM: 30 años de Descanso Dominical de Mecano

July 6, 2018

Cinco minutos antes de la cuenta atrás:
30 años de Descanso Dominical de Mecano

Por Ernesto Acosta Sandoval @erniesandoval_

Hay dos nombres que, en el imaginario colectivo mexicano, causan escozor cuando se habla de ellos en lo musical. Uno es Miguel Bosé y el otro es Mecano. Del primero ya habrá tiempo de hablar en este espacio. Del segundo, esta semana es lo que nos ocupa. Ese escozor viene a colación por esta ridícula noción de Pop=malo, Rock=bueno, que sigue presente en la mente de mucha gente. Cuando uno habla de Mecano, la reacción de mucha gente es pensar en una banda sosa, inocua y desechable. En gran parte, creo, por la manera en la que fue introducida en nuestro país: a través de Televisa, pero es que, en aquel entonces, mediados-finales de los ochenta, no había prácticamente otra forma de penetrar para los artistas de habla hispana. La gente que levanta la ceja cuando uno habla de Mecano, en mi experiencia, es gente que desconoce del rol que tuvieron los hermanos Cano y Ana Torroja para el empuje que la música española tuvo hace casi 40 años, cuando comenzaba la incipiente democracia en el país ibérico.

Mecano fue parte de una generación de músicos que estaban en la punta de lanza para la modernización España, no solamente en lo musical, sino en lo social. Sus letras hablaban en tono abierto de cosas que el público no tenía ni idea que se podía hacer. Su música era una amalgama de influencias New Wave y Synthpop inauditas para la época en el espacio geográfico donde se estaban desarrollando. Descanso Dominical, su quinto álbum, fue la cumbre creativa que ya venían trabajando desde 1982 y la maduración natural que se da en una banda a la que han dejado crecer con absoluta libertad durante su carrera.

Si bien, aquí le bajaron a lo Electrónico del sonido con el que venían jugando desde antes, y se abrieron a una instrumentación un poco más tradicional, las dotes compositoras de los Cano lograron alturas inimaginables. Se fueron por lo épico, por lo orquestal. Se salieron de su zona de confort y le jugaron a la mezcla de géneros (hay un poco de Tango, algo de Jazz, y hasta un toque de Flamenco por ahí). Las letras se movieron hacia una madurez temeraria, tocando temas que, pocos recuerdan, les causaron censura temporal en lo que se decidía si “Mujer Contra Mujer” era o no sobre una relación lésbica. “La Fuerza del Destino” y “Los Amantes” hablaban de un tipo de relación más adulta, menos inmadura, pero sin quitar el dedo del renglón de lo que unos años antes habían hecho bandas como The Human League o Spandau Ballet. “El Blues del Esclavo” y “No Hay Marcha En Nueva York” abordan temas sociales y políticos de manera más profunda que muchas bandas de Rock.

Mecano definió mucho de los ochentas en el mundo hispanoparlante. Más que muchas otras bandas. Descanso Dominical pareciera ser el punto final sonoro de la década, pero dejó la puerta entreabierta para cosas posteriores. La banda, primero, y este álbum, en particular, doblaron las reglas a su antojo para borrar los límites entre géneros más allá de lo que unos cuantos aferrados aun se niegan a ver.

Post escrito por: Ernesto Acosta

Post Relacionados