RPM: 35 años de Kill’ Em All de Metallica

July 25, 2018

Matar o morir, tan simpe como eso
Por Alejandro Ramírez @le_fraktal

Hear the cry of war louder than before
With his sword in hand to control the land
Crushing metal strikes on this frightening night
Fall onto your knees for the phantom lord

El estruendo in crescendo que da paso a las primeras notas Kill ‘Em All con “Hit The Lights” es un poderoso statement: somos Metallica y venimos a patearte el trasero. Hace 35 años, para el cuarteto el triunfo absoluto significaba tener un lugar donde ensayar y demo tape, No Life ’til Leather fue el primer atisbo de brutalidad, una suerte de pelea entre Lemmy de Motörhead contra todos los integrantes de Misfits en el estacionamiento de un bar.

El primer salvaje cabalgar de The Four Horsemen encontró su génesis en Rochester, Nueva York después de deshacerse de dos personajes que fueron parte de sus inicios. Por un lado, Ron McGovney, quien a la larga no podría lidiar con el ritmo frenético de la banda y con la actitud del segundo en discordia, el infame Dave Mustaine, quien eventualmente sería despedido debido a su actitud hostil. Con un boleto de autobús en mano el guitarrista encontraría el camino hacia la mega muerte, pero esa es otra historia.

Con Cliff Burton al mando de las cuatrro cuerdas del bajo y Kirk Hammet, discípulo de Joe Satriani y exintegrante de Exodus en la guitarra, la banda comenzó los ajustes de su afinado motor para literalmente brincar al fuego y arder en furia y así lograr el objetivo que se habían trazado desde sus inicios: ser la banda más rápida, peligrosa e incendiaria no solo de la escena del Thrash californiano sino del mundo entero. El Punk como alta causa, el aprendizaje de ser teloneros de Venom, el eterno amorío de Lars Ulrich con Deep Purple, la intención de James Hetfield de emular al antes mencionado Lemmy, la lírica y su eterno coqueteo con la muerte, el desprecio subsecuente por la escena glam de los bares de Sunset, y la clara identificación de la banda con los fans.

(Anesthesia) Pulling Teeth” quedaría como testimonio fiel del talento nato de Cliff y su innovadora forma de manipular su eterno bajo Rickenbaker, a la fecha sigue cierta disputa entre Dave Mustaine y Lars Ulrich por el crédito en la composición de algunos temas, el claro ejemplo quedó de manifiesto en “The Four Horsemen”, tema que Mustaine después grabaría con Megadeth bajo el título de “Mecanix”, para omitir el nombre original del tema publicado en el demo antes mencionado. También se adjudica a Mustaine la autoría de la música de “Phantom Lord” cuya letra de James Hetfield encajó perfecto en la versión final. En el concierto por el 30 aniversario de la banda pudimos ser testigos de una reunión con Mustaine y la banda que, en sus propias palabras, siempre quiso destruir.

We are scanning the scene in the city tonight, we are looking for you to start up a fight”, el sentimiento de maldad que escala la espina dorsal hasta el cerebro, el ansia destructiva que resulta en creación gracias a una Gibson Flying V blanca como la que usaba Rudolf Schenker de Scorpions, la influencia innegable, la acción de emular a los héroes: “Tenía un poster de Steven Tyler y Joe Perry juntos en mi habitación y mi sueño era ser como ellos dos en una misma persona”, es por eso que James tomó el mando del micrófono y con la guitarra se dedicó a crear riffs que hasta la fecha son emulados por aquellos que sueñan ser leyendas. “Seek and Destroy” es el tema que ha cerrado los shows de Metallica desde sus inicios en pequeños bares, viajando en apestosas camionetas, sobreviviendo a costa de comida rápida y cerveza, y hasta la fecha en tours casi eternos que producen millones de dólares en boletos, mercancía y bootlegs. Tema perfecto para entender la condición fundamental de la banda para eventualmente formar su “Metal Militia” a pesar de los eternos detractores.

Kill ‘Em All encontró un acierto en su nombre y condición (originalmente iba a llamarse Metal Up Your Ass), en ser el primer golpe directo a la quijada y la psique de miles de adolescentes ávidos de furia, el Heavy Metal y sus vertientes como la catarsis perfecta, el headbanging como forma de comunicación, los encuentros violentos en el mosh-pit como símbolo de hermandad antes que de batalla, altos decibeles, bajos instintos, furia y suciedad, gloria y miseria, el inicio de una historia que hasta la fecha y a pesar de rompimientos, fallecimientos, colapsos nerviosos, adicciones y reencuentros aún no encuentra su final, Metallica nos sigue matando a todos, y encontramos la manera de revivir para enfrentarlos.

Post escrito por: Blogger invitado

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