RPM: 15 años de Some Cities de Doves

February 20, 2020

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15 años de Some Cities de Doves

Por Ernesto Acosta Sandoval @erniesandoval_

Some Cities, el tercer álbum de Doves, no es una obra conceptual. A pesar de eso, hay un eje melancólico que lo rige: la inevitabilidad del cambio. Más específicamente, del cambio en los lugares en los que uno creció. La inevitabilidad del mundo que cambia y sigue su curso sin tomar a uno en cuenta. Es lo que sucede cuando te vas de gira por poco más de un año, regresas a tu ciudad, y notas los pequeños cambios que hacen que la desconozcas. Es en esos pequeños cambios en donde radica la melancolía que dirige al álbum.



Doves son herederos del primer Coldplay, ese del que todo mundo compró sus primeros discos, en primer lugar, y de ese Pop británico lánguido, pero rico en texturas y evocativo a más no poder, en segundo lugar. Nunca sonaron tan así como en Some Cities. Venían de un par de esfuerzos en los que parecían estar buscando su voz y establecerse y encontraron un balance sorprendente aquí. Por momentos épico y guitarrero, por momentos, triste y baladoso, a veces en la misma canción (“Walk In Fire”). La voz de Jimi Goodwin abreva de la tradición, también británica, de no ser en particular virtuosa, pero sí sentimental. A ratos, como en “Black And White Town”, parece que la instrumentación se lo va a tragar, pero no es más que el reflejo de la melancolía de una ciudad desapareciendo para dar lugar a otra más moderna y despiadada. Some Cities está dividido en dos partes: la primera suena directa, a un grupo con claridad de ideas, a un bajo, a una batería, y a una guitarra (“Snowden”, “Almost Forgot Myself”). Sin grandes trucos de producción, dejando que todo suene inmediato. La segunda mitad es otro tipo de desnudez, más angustiante. Ahí están las baladas, los pianos, los arreglos de cuerdas (“The Storm”, “Someday Soon”), pero sin dejar la inmediatez. Ese es el balance que Doves logran y que tantas bandas fracasan en alcanzar. Mientras en algunos de sus contemporáneos, una secuenciación así sonaría a que se les acabó la cuerda y dejaron lo menos atractivo para el final del álbum, a los de Manchester les funciona porque están mostrando dos tipos de preocupaciones que se complementan.

Some Cities no se parece en nada a ninguno de los dos discos previos de Doves porque aquí fue donde se confrontaron con ellos mismos como estrellas locales, y con un mundo que los estaba rebasando. Es un álbum profundamente personal, pero que refiere a algo a lo que todos nos enfrentamos a diario, pero muchas veces no lo vemos: un cambio tan gradual que cuando lo percibimos ya es demasiado tarde para lamentarse. Si eso no es melancolía, yo no sé qué es.

Post escrito por: Ernesto Acosta

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