RPM: 30 años de Violator de Depeche Mode

March 19, 2020

violator depeche

There is a sound in the calm:
30 años de Violator de Depeche Mode

Por Ernesto Acosta Sandoval @erniesandoval_

Para 1990, Depeche Mode estaba cumpliendo diez años de carrera. Con seis álbumes bajo el brazo no eran un acto particularmente popular en ningún lado del Atlántico. El éxito crítico de Music For The Masses (1987) parecía haberles mostrado que a lo mejor lo de ellos era ser una banda de culto, con una fanbase sólida, pero sin llegar a alturas de convertirse en super estrellas. Y luego vino Violator, y la histórica firma de autógrafos en la Warehouse de Los Ángeles, y la gira por Estados Unidos, incluyendo la presentación en el Dodger Stadium que los estableció como, quizá, la banda más grande del mundo en ese momento. Y nada volvió a ser lo mismo.



Violator, a diferencia de su antecesor inmediato, los movió hacia un lado más luminoso pero sin perder nada de la oscuridad que los caracterizaba. En su séptimo álbum, Martin Gore parece haber encontrado el balance perfecto entre el Pop (o Synthpop) mejor elaborado de la década que lo precedía, y la seriedad de un acto como Kraftwerk (Daniel Miller, en las notas de la reedición dice que una de las principales influencias al entrar al estudio fue Electric Café, el entonces más reciente y fallido álbum de los alemanes). Violator va de lo seductor y perverso de “World In My Eyes” y “Sweetest Perfection” a lo masivo de “Personal Jesus”. Y esas sólo son las primeras tres canciones.

Violator, además, demuestra lo que Gore ya había dicho hasta el cansancio: Depeche Mode no era una banda de Rock con elementos electrónicos, era una banda electrónica con ocasionales guitarras. La mezcla aquí no podía ser más aplastante (“Personal Jesus” y “Policy Of Truth” son dos canciones perfectas para subirle a todo el volumen y probar un equipo de sonido o unos audífonos). Eso que el grupo parecía estar buscando casi desde el inicio de su carrera, aquí lo encontraron. El sonido de Violator es la compenetración de temas oscuros con una producción prístina y casi clínica (“Waiting For The Night”, “Blue Dress”). En “Halo” esa mezcla entre el sintetizador y las cuerdas es para erizarle los pelos a cualquiera. “Enjoy The Silence”, el sencillo que desplazó a Madonna del tope de las listas de popularidad, es un manual para hacer música electrónica de principio a fin. Ningún elemento tiene protagonismo por encima del otro, y la melodía tierna y conmovedora abraza a la voz de Dave Gahan durante los cinco minutos (más el encore) que dura.

Violator es uno de esos álbumes que parecen Greatest Hits. No hay un tema débil, ni un momento que se sienta de relleno. Al menos la mitad de las canciones han aparecido en recopilaciones o siguen siendo parte de la programación radial de muchas estaciones. Esta es la verdadera música para las masas que Depeche Mode había pronosticado y que por fin encontraron.

Post escrito por: Ernesto Acosta

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