45 RPM: 10 años del himno de una generación: “Dancing On My Own”

June 1, 2020

Dancing On My Own Robyn

“Dancing On My Own”
10 años del himno de una generación

Por Carlos Shue @shue___

“Algunas canciones vienen como pequeños regalos”, dice Robyn en una entrevista con su amigo y colega Kindness, para la Red Bull Music Academy. “No sé cómo explicarlo, a veces es como magia cuando eso te golpea”, continúa, refiriéndose al proceso creativo de la canción que la elevaría del éxito mundano al Olimpo del Dance Pop.

Es curioso que describa como “magia” al momento en el que ritmo y letras se fusionan para crear una nueva entidad, porque eso es precisamente lo que “Dancing On My Own” es: la piedra filosofal que llegó a transformar nuestra relación con las pistas de baile en un ritual-homenaje al desamor contemporáneo.



¿Qué es lo que la hace tan jodidamente buena y atemporal? Más allá del mérito de su composición (que hizo que incluso Max Martin –excolaborador de Robyn y productor de 22 número 1 en el Billboard Hot 100– la considere una de las mejores canciones Pop jamás hechas), es su esencia prácticamente metafísica y el poder que tiene para hacernos sentir. Es su narrativa: todxs hemos sido esa persona arrinconada en el antro, viendo a quien nos gusta –o peor aún, a quien amamos– besando a alguien más. Es su magistral manera de darle un nuevo significado empoderador a ese sentimiento “agridulce”: bailar solx está bien, eres unx con la pista y nadie puede quitarte eso. Es pues, su calidad como himno de una generación.

La trascendencia de “Dancing On My Own” en la cultura Pop ha sido irrefutable: cine, TV, e incluso en la misma industria musical a través de cientos de cóvers y nuevas versiones. Y aún así se siente como si hubiera salido ayer. Este sinónimo de excelencia Pop nos recuerda que la música es la alquimia de nuestros tiempos, una fuerza capaz de movernos desde adentro para ayudarnos a canalizar y liberar todo lo que está pasando allí. Liberarlo con el movimiento de nuestros cuerpos, físicos y astrales, en una comunión de intimidad y éxtasis que solo es posible a través del baile.

Quizá no recuerdes qué sentiste cuando la escuchaste por primera vez pero te invito a que cierres los ojos y la escuches justo ahora. Te aseguro que un torbellino de imágenes se manifestará en tu cabeza, tal vez con un par de lágrimas, y experimentarás una explosión de nostalgia por tiempos definitivamente mejores; especialmente porque bajo esta nueva normalidad es inconcebible celebrar como se debe a la “Mejor canción de la década pasada”: bajo las luces multicolor, entre una multitud de corazones rotos cantando al unísono y dejando el alma en la pista.

Post escrito por: Blogger invitado

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