De como fui a ver el autoconcierto de Moderatto o la nueva normalidad

August 8, 2020

Ambiente general

moderatto autoconcierto

Foto Óscar Villanueva

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Foto Alejandro Meléndez @alexmelom

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Moderatto

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De como fui a ver a Moderatto
o la nueva normalidad

Por Óscar Villanueva

Lavar, sanitizar, ponerse cubrebocas, laver, sanitizar, desinfectar, quitarse cubrebocas, lavar, sanitizar, desinfectar, lavar, repetir por el fin de los días actuales.

Así es la nueva normalidad, una que nadie pensaba (y después esperaba) que durase tanto; el último concierto para muchos (incluido su servidor) fue el Vive Latino, en lo que se vislumbra como un ya muy lejano mes de marzo, en ese entonces se percibía que el cierre sería temporal y pronto estaríamos viendo los carteles de toda la festivaliza que siempre sucede en otoño.



Por supuesto, ese panorama ya se ve como algo imposible, así que en lo que llega alguna vacuna a salvar la situación, tendremos algunas variantes respecto a los eventos. La primera, conciertos en streaming, de los cuales ya se han anunciado varios con variedad bastante ecléctica (incluidos los “no cancelados” Molotov), la otra son los autoconciertos, que es de la cual vamos a hablar (la proyección holográfica de artistas en tu sala seguirá pendiente para una mejor tecnología).

Desde el principio, la idea era interesante el concepto de autoconciertos, un precio fijo por cierto número de personas en carro que conforme llegan se acomodan alrededor del escenario y efectivamente así sucedió. Después de pasar por un filtro de inspección, donde se tomó la temperatura, se revisó que se trajera cubrebocas y entrega de un paquete de limpieza (¡cubrebocas gratis!), estacionamos el carro en la zona designada. Se respiraba en general un ambiente de emoción mezclada con cierta calma. Muchos efectivamente aprovecharon para ir en grupos de amigos o familias, donde sus hijos esperaban en el techo sonriendo. Una vez que salió Jay y compañía, una palpable alegría se sintió a lo largo del Foro Pegaso, por fin un concierto, por fin música en vivo, por fin se puede cantar, gritar, saltar, voltear a la otra persona y ver que también está cantando, gritando, saltando y descubrir que ésta experiencia, disfrutar algo en grupo, más allá de quien este tocando, es lo a muchos nos hacía falta.

Como es menos la gente que puede entrar, para compensar el rugido de voces que normalmente se escucharía, el claxon tuvo que surgir como sustituto emergente y aunque la idea de un alto número de carros tocando como desquiciados su bocina sonaría como uno de los círculos del infierno honestamente no estuvo tan mal (también ayuda traer tapones) y sirve para que la banda sienta que no está tocando para un estacionamiento. Agreguen prender luces de auto y teléfono y uno ya está más cerca de un concierto de la vieja normalidad. Quizá lo que presenciamos en el autoconcierto haya sido una anormalidad, algo muy temporal o un principio de algo más permanente, lo que sí es que para los asistentes fue un agradable respiro del día a día al que ya muchos nos resignamos.

Post escrito por: Big Ideas

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