Reseña: The Killers /// Imploding The Mirage

August 31, 2020

The Killers Imploding The Mirage

The Killers
Imploding The Mirage
Island Records
6.5

La perfección de lo monótono

El sexto disco de Brandon Flowers y compañía pretende ser el brillante regreso después del radical cambio que significó Wonderful Wonderful (2017) para el sonido de una banda que buscaba deshacerse de todos los fantasmas de su pasado. ¿Es Imploding The Mirage la reinvención y el mejor momento de The Killers en 15 años?

Por Enrique Cruz

No se puede negar el revuelo que causan bandas como The Killers, uno de los nombres más icónicos que, a principio de los dos miles, marcó a toda una generación de fans que hicieron de Hot Fuss (2004) y Sam’s Town (2006) dos clásicos instantáneos. Y es que, mucha de la atracción por Brandon Flowers y compañía, venía del concepto y la idea global que aportaba la banda sobre los escenarios: una estética en sus primeros años que hacía tributo a la cultura queer (mucho antes de que fuera algo trendy), hasta la desmitificación masculina del look western durante la gira de su segundo disco, acompañado por canciones provistas de una personalidad fuerte y con ganchos que te hacían ponerles atención de inmediato.



Sin embargo, los años pasaron y la banda se fue desvaneciendo de a poco, el desmembramiento interno entre sus integrantes, discos que pasaban desapercibidos y algunos años de silencio, crearon una imagen poco clara de la banda que, en los últimos años, se terminaría de sintetizar únicamente en el rostro y personalidad de Brandon Flowers.

Y es ahí donde reside una de las fortalezas que ha mantenido a flote a The Killers con el paso del tiempo: el carisma de su frontman y el poder de sus shows en vivo. Una explosión de colores y canciones que crean momentos memorables en cada uno de sus fanáticos, a pesar de lo medianos u olvidables que puedan ser sus álbumes, sus presentaciones sobre el escenario son algo digno de ver. Brandon Flowes fue consciente de ello y ha trasladado esa energía a su último disco.

Imploding The Mirage es una traslación a calca de una noche con The Killers en un estadio.

Los sencillos previos al lanzamiento de Imploding The Mirage dejaban claro la influencia de los sintetizadores y el ritmo de la música de los ochenta, es por ello que no es de sorprender que los coros pegajosos y la voz de Brandon Flowers vuelen despavoridos durante todo el álbum.

My Own Soul’s Warning” es la primera canción que golpea: con un ritmo vibrante y con energía, usa la armonía de sintetizadores y guitarra para remarcar una y otra vez la personalidad de la canción. Cabe aclarar que, para la finalización de su sexto disco, la banda optó por traer de vuelta a su guitarrista Dave Keuning, quien le da un aire mucho más humano y orgánico a Implode The Mirage. “Blowback” es la siguiente en el orden del disco, mucho más discreta, quizá el recuerdo musical más certero de la época de Sam’s Town, la canción, así como muchas otras del disco, es Brandon Flowers en su esplendor más emocional.

Sin embargo, el disco se vuelve predecible muy pronto, “Dying Breed” repite la fórmula de “My Own Soul’s Warning“, así como “Caution” y “Lighting Fields“, siguen el mismo patrón y se vuelven difíciles de diferenciar: canciones Pop con coros que estallan vertiginosos y el abuso de los tonos altos de Brandon Flowers para dotar a cada canción de un elemento “épico”, seguro que en vivo funcionaran, pero vuelven el disco en algo completamente gris. “Lighting Fields” tiene la virtud de tener como acompañante a k.d. lang, pero nada más.

Fire in Bone“, continua con el mismo ritmo del disco, pero se vuelve una canción un tanto extraña que presenta una mezcla entre INXS y Dire Straits que hacen aún más confusa la senda que busca dibujar Imploding The Mirage. “Running Towards A Place“, vuelve a caer en la fórmula de las otras canciones y vuelve muy cansado el uso de los sintetizadores que saturan a cada segunda el disco. “My God” es un tributo total al Rock de estadio de Queen, Brandon Flowers es acompañado por Weyes Blood que le da cierto aire fresco a la canción.

De cara al tramo final del disco suena “When The Dreams Run Dry“, una carta de amor a la música de Phil Collins que termina siendo un experimento interesante. “Imploding The Mirage“, canción que le da nombre al disco, es quizá el tema mejor logrado en el álbum, un pasaje digno del Born to Run de Bruce Springsteen, donde la voz de Brandon Flowers cierra en lo más alto.

Imploding The Mirage es un disco que busca potenciar el show de la banda en vivo; sin embargo, en el pecado lleva la penitencia, el álbum se vuelve una colección de canciones Pop totalmente olvidables y difíciles de diferenciar unas de otras. Salvo algunos pasajes interesantes, se vuelve algo predecible y sumamente monótono.

The Killers sigue jugando a lo que ya conocen, no buscan cambiar, ni revolucionar su sonido, es la refinación de una fórmula que los mantiene como headliners en festivales masivos y que los fans seguramente celebrarán.

Post escrito por: Enrique Cruz

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