
Cortesía Liliana Estrada (OCESA)

Cortesía Liliana Estrada (OCESA)
Kneecap @ Pabellón Oeste:
Baile para resistir las bombas
Por Maza
Kneecap es una fuerza que cuesta trabajo explicar, en menos de una década de existencia han creado un estruendo efectivo y comprometido. Con la película, Kneecap, que retrata la formación el trío irlandés (norirlandés), sorprendieron con una historia que roza la incredulidad, pero que brilla con humor y dedicación. El orgullo por una lengua violentada por la corona les hace una rara avis en el Hip Hop, pero también su acercamiento al género cruzado por la fiesta, el barrio y un republicanismo y compromiso más que necesarios.

Cortesía Liliana Estrada (OCESA)
El reconocimiento global de la banda ha estado acompañado de un posicionamiento político contundente a favor de Palestina, denunciando el genocidio y el imperialismo en cada oportunidad que tienen. La memoria de un país oprimido y la resistencia que les corre por las venas se exhibe en cada sitio que pisan. Si ser voceros políticos han usado la lengua y sus canciones para dar voz y conocimiento a las luchas que nos cruzan. Con esa postura digna y valiente asistir a uno de sus conciertos se vuelve una suerte de compromiso. Pero ellos lo llevan en do vías paralelas: dejar claro su postura y dar un espectáculo de altura.
La primera visita Kneecap los trajo a presentar el Fenian. El público sabía a qué iba, muchos y muchas con playeras irlandesas, del Celtic o del Palestino dieron una buena entrada sin llegar abarrotar el Pabellón. En punto de las nueve se apagaron las luces y el mensaje en la pantalla fue franco: “El estado de Israel comete un genocidio conta el pueblo Palestino ayudado por Estados Unidos”. La gente aplaudió, se solidarizó con rabia y mentadas de madre. Debajo de las máquinas de DJ Próvaí una bandera de Irlanda y una de Palestina. Arrancaron con “Éire go Deo” (Irlanda por siempre) haciendo evidente porque estaban ahí.

Cortesía Liliana Estrada (OCESA)
Diciendo frases en español aprendidas en su estancia en la ciudad en la que presumieron en redes haberla pasado bien entre luchadores y tacos. Los visuales igual que las pistas son elementales pero contundentes. Navegaron con intensidad sus tres discos, yendo de hip hop básico matizado por el Dub a la cultura rave. “Sick in the Head”, “Cold at the Top” o “Get Your Brits Out” hicieron bailar al personal de forma potente. El concierto nunca bajó de fuerza; fue un subidón de adrenalina y ritmo. La única pausa fue para dar voz Nadya Rasheed, embajadora de Palestina en México, que agradeció a la banda su apoyo a la resistencia y que nos recordó que la música siempre es política; ya sea como cómplices con el silencio o como Kneecap, con acompañamiento y denuncia.
Si bien es encomiable el posicionamiento, Kneecap no solo entrega un discurso coherente, sino que lo acompaño de un concierto potente, uno de los mejores del año de seguro. “Guilty Conscience”, “Fine Art” o “FENIAN” sonaron tremendas, los quiebres en los beats y la intensidad en el delivery de Mo Chara y Móglaí Bap provocaron que el público se volcara en agitación y baile.

Cortesía Liliana Estrada (OCESA)
Acompañadas por un taque oxígeno, lograron completar un set que arrasó con los cuerpos y los llevó a una comunión abrazadora. El golpe final con “H.O.O.D” y “THE RECAP” asestó un tremendo golpe de emoción a todos que solo pudieron despedir al trío con aplausos y un “Bella Ciao” aplaudido también como si fuera una extensión del concierto.



