RPM: Pet Sounds de los Beach Boys

May 19, 2016

pet sounds

I guess I just wasn’t made for these times:
55 años de Pet Sounds de los Beach Boys

Por Ernesto Acosta Sandoval @erniesandoval_

“Voy a hacer el mejor disco de Rock de la historia”, le dijo Brian Wilson a su esposa Marilyn a finales de 1965. Mandó al resto de los Beach Boys de gira a Japón mientras él se encerró en el estudio con un ensamble de músicos de sesión (The Wrecking Crew) e intentó poner en concreto algo tan abstracto como lo que le giraba en la cabeza. ¿Es Pet Sounds el mejor disco de Rock de la historia? Quién sabe. Sería muy arriesgado decirlo así como así. Lo que sí es impresionante es el salto que Wilson dio casi de un año para otro. Un poco gradual si se le ve de cerca: ya había hecho “California Girls”, por ejemplo, que poco tenía que ver con las inocuas melodías del principio de su carrera. Pero aun así no deja de ser asombroso lo logrado con Pet Sounds. Quizá no sea el mejor disco de Rock de la historia porque esos absolutos siempre son bien arbitrarios, pero la sacudida que significó es incuestionable. No creo, como dicen muchos, que sea un disco adelantado a su época. Es el resultado lógico de lo que estaba sucediendo alrededor de Wilson, y Wilson fue lo suficientemente receptivo para saberlo canalizar y entender los alcances que la música Pop podía tener en 1966. Fue lo suficientemente inteligente para sentarse a elaborar meticulosamente melodía tras melodía, armonía tras armonía, compás tras compás. Pet Sounds es una obra de amor a la música, lleno de paciencia y buenos deseos. No sé si Brian Wilson sea el genio que dicen que es por haber hecho Pet Sounds, pero sí creo que en 1966 fue un tipo que no tuvo miedo de plantársele de frente a cantidad de gente (su padre, la industria, los críticos y a su mismo grupo) y decirles: “Esto es lo que yo quiero hacer y esto es lo que voy a hacer”.



Pet Sounds es un disco tan hermoso y relevante porque es el sonido de la madurez, sónica y líricamente. Es el desprendimiento de la adolescencia y de la pérdida de la inocencia (“Wouldn’t It Be Nice”, “Caroline No”), es un llamado a una fuerza mayor inasible (“God Only Knows”) y es no entender qué está pasando (“Sloop John B”). Es la despedida a un amor simplón de puberto (“I’m Waiting For The Day”, “You Still Believe In Me”) y es aceptar que se es diferente al resto del mundo y está bien (“I Just Wasn’t Made For These Times”, “I Know There’s An Answer”). Hasta se podría trazar una línea en las 13 canciones que lo componen y determinar que se está frente a un álbum conceptual, uno de los primeros en la historia de la música Pop.

Pet Sounds no sólo cambió el rumbo de la música, le cambió la vida a su perpetrador. Para mal. Brian Wilson, como Ícaro, tocó el sol y no volvió a ser el mismo. Es tristísimo ver cómo algo tan bello le causó tanto dolor a quien le dedicó tantas fuerzas. Pero cargar en los hombros con el peso de algo tan grande no es cualquier cosa. Hoy, a cincuenta años, le debemos tanto a Brian Wilson.

Brian Wilson @ Trópico

Post escrito por: Ernesto Acosta

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