RPM: 20 años del disco homónimo de Blur

February 9, 2017

The death of the party came as no surprise:
20 años de Blur

Por Ernesto Acosta Sandoval @erniesandoval_

Dicen Noel Gallagher, Jarvis Cocker y Damon Albarn que hubo tres cosas que le dieron en la madre al Brit Pop, si es que existió: el Be Here Now de Oasis, la cocaína, y el quinto álbum de Blur. Luego de la explosión de creatividad y colores que fue la llamada Life trilogy (Modern Life Is Rubbish, Parklife y The Great Escape), de pelearse lo más alto de los puestos de popularidad con sus rivales y de regresarle lo cool a la Gran Bretaña, estaba difícil saber hacia donde voltear. En el documental No Distance Left To Run, Graham Coxon habla de cómo estaba harto de todo lo que tuviera que ver con la fama y el ser británico, de cómo para él no significaba nada enarbolar una bandera a la que no le veía ningún sentido y de cómo sus habilidades como músico estaban decreciendo mientras su consumo de alcohol y anfetaminas se acrecentaba. Damon Albarn pasaba por algo similar, pero no lo podía expresar porque para él hubiera sido como ceder en un terreno que le había costado casi la vida conquistar. Cualquier otra banda se hubiera quebrado, y Blur estuvo a punto de tirar la toalla y quizá pasar al más cruel de los olvidos. Hoy, tal vez, recordaríamos a la banda londinense como una curiosidad de la época o los veríamos como vemos a Oasis: un grupo que lanzó un par de grandes discos y un puñado de sencillos memorables que luego se pasaron el resto de su carrera intentando recuperar glorias pasadas. Pero el quinto álbum demostró de qué estaban hechos y eso es lo que hoy nos ocupa.

Blur, el álbum, es la absoluta demostración de los talentos que sus perpetradores siempre tuvieron y que tenían ocultos quién sabe dónde. Sí, Parklife es una obra maestra, pero su truco reside en saber mezclar los estilos y las influencias que les hicieron hacer música en primer lugar. Blur es la primera obra plenamente original orquestada por Albarn y sus amigos. No suena a nada fácilmente identificable de entrada. Es un disco complicado por donde se le quiera ver y pone de manifiesto que el grupo no eran nada más la cara bonita de la invasión británica de mediados de los 90s. Blur significó un salto mayúsculo en las composiciones, tanto musical como líricamente. Tanto Albarn como Coxon se volcaron hacia sus adentros y dejaron de emular a Ray Davies en querer mostrar la vida citadina llena de personajes pintorescos para encontrar una voz interna única en su generación. En una canción como “Death Of A Party” (en últimos años, mi favorita del disco) está contenido todo el hartazgo y la desesperanza que el grupo estaba sintiendo para ese momento. Blur está más emparentado con The Bends que con cualquier otra cosa propia previa. Ya cuando uno le rasca más encuentra que ciertas obsesiones de Albarn siguen presentes, como el eterno querer conquistar Estados Unidos a como dé lugar. Después de un par de escuchadas, el álbum muestra un crisol de influencias norteamericanas inusuales para el momento: Pavement, Low, Wilco, y hasta parodias al Grunge (“Country Sad Ballad Man”, “Beetlebum”, “Chinese Bombs” y, por supuesto, “Song 2”). También hubo coqueteos con el Ambient y la electrónica del momento que dejarían la puerta abierta para su siguiente álbum (“Theme From Retro”, “Strange News From Another Star”, “Essex Dogs”).

Blur es el álbum que nadie, absolutamente nadie, esperaba que lanzaran en 1997, y sí, fue el comienzo del fin de ese indescifrable movimiento llamado Brit Pop. Fue la muestra de que el chiste se agotó en menos de dos años y el augurio de que sólo los más aptos sobrevivirían los siguiente 12 meses.

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Post escrito por: Ernesto Acosta

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