RPM: 35 años de Thriller de Michael Jackson

November 30, 2017

No one wants to be defeated:
35 años de Thriller de Michael Jackson

Por Ernesto Acosta Sandoval @erniesandoval_

Nueve canciones, de las cuales siete fueron sencillos (todos llegaron al top 10), 66 millones de copias vendidas desde su lanzamiento (lo que equivale a certificarse 33 veces como disco de platino), ocho Grammys (un récord en su momento), apariciones en varias listas como el mejor álbum de los ochenta y en el puesto 20 de los 500 mejores discos de la historia de la Rolling Stone, incluido en el Registro Nacional de Grabaciones de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos por ser cultural, histórica y estéticamente relevante. El video para la canción que le da título al álbum expandió los límites de lo que se podía hacer con el medio, pasando de ser una mera herramienta de promoción a una nueva manera de hacer arte con sus 14 minutos de duración y su presupuesto cercano al millón de dólares y también quedó inscrito en el Registro Nacional de Archivos Fílmicos de la Biblioteca del Congreso, y así con todos los otros videos de los sencillos del disco, las imágenes se han vuelto inseparables de la música. Todo eso es Thriller en datos duros y en información que ya se conoce bien. Pero también fue el álbum que derribó barreras sociales y culturales como nunca antes se había visto en Estados Unidos. Michael Jackson pasó de ser un ídolo de la juventud negra, a ser una figura reconocible en todos los ámbitos musicales y eliminó viejos y rancios resquicios raciales. Jackson le abrió las puertas al R&B, Funk y hasta al Rap en una época en la que, al menos en lo musical, lo blanco y lo negro seguían segregados. El mundo se puso a sus pies y Jackson ya nunca volvió a ser el mismo. Thriller fue su paso hacia la madurez y a un super estrellato que nadie podía siquiera soñar. Kurt Cobain, en una de sus últimas entrevistas, llegó a decir que ningún artista puede sostenerse en el gusto del público por más de diez años continuos excepto Michael Jackson.

En 1982, Jackson venía de demostrarse a sí mismo y al público que era más que el niño tierno y la cara bonita del grupo del que había formado parte con sus hermanos. Su disco de 1979, Off The Wall, había sido recibido con gusto por la crítica y el público, el artista exploró nuevas maneras de componer, le entró a la fiebre Disco, y puso de manifiesto que ésta era una nueva etapa que nada tenía que ver con lo que había hecho antes. Pero ambicioso como era, sabía que podía llegar aún más lejos. Una vez más se juntó con Quincy Jones y decidieron llegar al fondo del asunto. Thriller es más adulto en sus preocupaciones líricas y musicales. Letras como las de “Billie Jean” o “Wanna Be Startin’ Somethin’” jamás hubieran tenido cabida en sus esfuerzos anteriores. Se volvió más duro en sus interpretaciones y pidió lo mismo de su productor. Volteó a ver al Rock como no lo había hecho antes y el resultado se ve en “Beat It”, con su solo de guitarra tocado por Eddie Van Halen. Hasta en las canciones tranquilas hay más espesura, más cercanas a Marvin Gaye que a Diana Ross: “Human Nature” exuda sensualidad y “Baby Be Mine” se aleja del romance adolescente de sus canciones previas con temas similares. La labor de Jones en las consolas es discreta, pero efectiva. Nunca deja que su artista se oscurezca detrás de elaborados trucos de producción (salvo quizás los efectos de sonido y la participación de Vincent Price en “Thriller”) y siempre le pone el reflector encima. Jackson suena divertido y luminoso en “P.Y.T. (Pretty Young Thing)” y en la colaboración con Paul McCartney, “The Girl Is Mine”.

Thriller tiene su lugar en la historia por ser algo mucho más complejo que sólo un disco de música Pop. Es la muestra de que, sin necesidad de discursos políticos, las barreras se pueden derribar, los puentes se pueden tender, y que sólo se necesitan cuarenta y dos minutos para cambiar al mundo.

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Post escrito por: Ernesto Acosta

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