RPM: 10 años de SMiLE de Brian Wilson

November 6, 2014

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Por: Ernesto Acosta Sandoval (@admiralhalsey_) 

Una de héroes y villanos: 10 años de SMiLE de Brian Wilson

Diciembre de 1965
Brian Wilson, cabecilla de los Beach Boys, escucha atónito lo que sale de las bocinas de su reproductor de música. Los Beatles. Esos cuatro muchachos ingleses han logrado darle la vuelta a la música Pop y la han llevado a un terreno inimaginable. Han aprendido a usar el estudio como un instrumento musical y con Rubber Soul revolucionaron de una buena vez lo que hacía falta que se revolucionara. Wilson se lo ha tomado personal. Los Beach Boys, un inofensivo grupo de Surf californiano, no se pueden quedar atrás y los convoca para, el siguiente año, retar a sus contemporáneos.

Mayo de 1966
Los hermanos Wilson, Mike Love y Al Jardine, lo lograron. Pet Sounds se convierte en el álbum que nadie esperaba que sacaran. Nadie sospechaba que este quinteto de niños guapos acusados de fusilarse melodías de Chuck Berry y blanquearlas para su consumo masivo, podía tener esto bajo la manga. Cada nota, cada melodía están a años luz de “Surfin’ Safari”, “Surfin’ USA”, “Little Deuce Coupé”, etcétera. Pet Sounds se le puso al tú por tú a los Beatles en una época en la que nadie se atrevía a hacerlo. Pero los Beatles no iban a dejar las cosas así, en especial Paul McCartney. Ahora él fue el que se lo tomó personal.

Agosto de 1966
Brian Wilson no da crédito a lo que está escuchando cuando pone sobre la tornamesa la última obra de los de Liverpool. Revolver, imposible pero cierto, ha vuelto a elevar la vara. El mundo se le cuadra a John, Paul, George y Ringo. “Here, There And Everywhere” es la respuesta directa a “God Only Knows”. Es como si McCartney le estuviera diciendo a Wilson: “El que escribe las canciones de amor aquí, soy yo, y que no se te olvide”. Pero esto no se va a quedar así. No.

Febrero de 1966-Julio de 1967
En un afán absolutamente enloquecido por tratar de leerle la mente a los Beatles, Wilson sumerge su cerebro en LSD, se encierra a escribir como poseído, adecua su mansión en Los Ángeles para que todo esté bajo su control, declina salir de gira con los Beach Boys y prepara todo para ahora sí, dar el golpe final y declararse el campeón absoluto en esta pelea de box que sólo está ocurriendo en su mente. Lanza como sencillo “Good Vibrations” y el mundo, Beatles incluidos, se rinde ante tal belleza. Wilson cree que lo ha logrado, se engolosina y se pone a preparar la que él sabe que será su obra cumbre que llevará por nombre Smiley Smile. Ah, pero no es tan fácil. Una noche de principios de 1967, Brian maneja su auto de regreso a su casa. Enciende el radio y el locutor presenta el más reciente sencillo de los Beatles: “Penny Lane/Strawberry Fields Forever”. Es imposible, piensa Wilson. Se orilla, apaga el auto y se pone a llorar sobre el volante. “Lo hicieron otra vez”, piensa. A partir de ese momento, el interés de lo que puedan salir de las sesiones para el siguiente álbum de los Beach Boys es prácticamente nulo. ¿Qué caso tiene, si además en junio los Beatles, otra vez, cambiarían el panorama de la música pop con Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band? Wilson pierde la razón y abandona el barco. Smiley Smile se lanzó en septiembre de 1967 y el resultado no pudo estar más alejado de lo que el líder del grupo tenía en mente. Tenía grandes momentos como “Heroes & Villains” o “Surf’s Up”, pero en general era un amasijo armado sólo para calmar las presiones de la disquera. Wilson no volvió a tocar el tema, ni quiso volver a rozar el sol. El precio había sido muy, muy alto.

Abril de 2004
¿Y si ahora sí hacemos bien las cosas?”, parece haber preguntado Brian Wilson. Reunió a un grupo de amigos, músicos y a su gran cuate, el compositor y escritor Van Dyke Parks y retomó el proyecto que abandonó 37 años antes y que le costó su grupo, su relación con sus hermanos y su estabilidad mental y emocional. Con toda la calma del mundo, sin presiones por competir con nadie mas que con sí mismo, se metió a un estudio en Hollywood, California y durante tres semanas armó con todo el amor que podía SMiLE. El resultado fue de una belleza inconmensurable. Presentó el álbum como siempre lo había querido presentar: una ópera rock en tres movimientos (“Americana”, “Cycle of Life” y “The Elements”) que celebra estar vivo, que celebra la infancia, la inocencia, el amor y todo lo que Brian Wilson siempre ha amado. Ahí está el muchacho surfero (que en realidad, ni lo era, el verdadero surfero era su hermano Dennis), viendo pasar la vida sentado en una playa de Hawaii. Ahí está el loco que un día decidió escribir una de las canciones pop más perfectas de la historia, “Good Vibrations”, y que aquí regresa a su forma original con la letra completa de Parks. Escuchar SMiLE es sumergirse en esa piscina de agua refrescante que es la mente de Brian Wilson, a los 62 años (en 2004), satisfecho de que, aunque las cosas no salen como uno siempre lo espera, al final la recompensa son estas alucinantes 17 canciones y cuarenta y seis minutos de absoluta felicidad.

Post escrito por: Ernesto Acosta

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