Reseña /// The Beatles: Get Back

November 30, 2021

the beatles get back

Documental
The Beatles: Get Back

Por Ernesto Acosta Sandoval

Let It Be, como álbum, película y proyecto, siempre, casi desde antes de su aparición ha sido un tema espinoso. Para los Beatles, para todos los involucrados y para los fans. La discusión va desde las sesiones que empezaron a cavar la tumba del grupo hasta la calidad de las canciones y el sonido más bien artificial del resultado final, y que iba en contra de la intención original de regresar a un sonido más natural luego de las experimentaciones sonoras de los últimos dos o tres años. También, por supuesto, está la parte visual. Originalmente planeado como un especial de televisión que culminaría en la primera presentación del grupo en vivo desde 1966, sobre la marcha, y debido a la tensión interna, el proyecto fue mutando hasta convertirse en un documental verité de hora y media de duración. El metraje, como se estrenó en 1970, resultó ser el retrato de la disolución dolorosísima de la banda más grande del mundo. Esa banda que parecía eterna, imbatible, a prueba de todo. Excepto de ellos mismos.



Desde 1970 ha habido varios intentos por rescatar lo sucedido en enero de 1969 y darle otras perspectivas, otros tonos y matices. Con el surgimiento del entretenimiento casero, han circulado varias versiones de la película con calidad ínfima. En 1996, con Anthology 3, salieron a la luz por primera vez de forma oficial las grabaciones hechas en los estudios Apple, sin arreglos y sin florituras. En 2003, Paul McCartney se salió con la suya y logró editar Let It Be…Naked, el álbum como él decía que tenía que haber sido, sin la pesada mano de Phil Spector “arruinando” sus canciones. Este año, como parte del programa de re-ediciones remezcladas por Giles Martin y Sam Okell que comenzaron en 2017 con Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, Apple lanzó una caja de cinco discos en la que, más que re-escribir la historia, se llenan huecos y se ponen piezas faltantes al rompecabezas de aquel complicado mes. Martin y Okell se vieron mucho más respetuosos que con los trabajos previos y decidieron darle sólo unos retoques al material original. Lo más valioso en esta adición es el material extra. Tres discos y un EP con el otro lado de la moneda. Sesiones, palomazos, y el codiciado y muy esperado Get Back hecho por Glyn Johns a mediados de 1969, que, de haberse aprobado, se suponía hubiera sido el resultado original de las sesiones. Y todo eso está muy bien, pero el verdadero plato fuerte, lo que tenía expectantes a los fans, ya sea por morbo o por genuino interés, era el documental que le fue comisionado a Peter Jackson hace tres años y que, por culpa de la pandemia, su estreno se retrasó hasta este fin de semana. Pero vamos por partes.

En 2018, Jackson estrenó They Shall Not Grow Old, un documental inmersivo sobre las experiencias de soldados británicos en el frente occidental durante la Primera Guerra Mundial. El cineasta y su equipo tuvieron un acceso sin precedentes a los archivos audiovisuales del Museo Imperial y de la BBC y entregaron una película de una crudeza y una honestidad estremecedoras.

Con el mismo nivel de acceso y compromiso, Jackson se enfrentó a más de 60 horas de video y más de 150 de audio inéditas capturadas en filme y cinta por Michael Lindsay-Hogg y su equipo en los turbulentos primeros días de aquel 1969 para armar The Beatles: Get Back. La película original, Let It Be, es una hora veinte insufrible, siendo honestos. En parte dolorosa, en parte difícil de seguir, quizá porque Lindsay-Hogg no sabía a lo que se estaba enfrentando y cómo pudo armó algo a medio hornear. Jackson, con más dirección, entrega un mamotreto de casi 8 horas de duración en la que hay un objetivo claro: filmar la primera presentación en vivo del grupo en tres años. Sin embargo, también es implacable y parece importarle poco el fan casual. The Beatles: Get Back es un documental retador. Luego de una entrañable introducción de diez minutos, que sirve como puesta al día para aquel espectador que por alguna extraña razón no sepa las andanzas y aventuras del grupo durante los sesenta, las cámaras se activan y los Beatles, uno a uno, van llegando a los cavernosos estudios Twickenham con la única idea de empezar a preparar el concierto. Lo que sigue es una verdadera experiencia tipo “mosca en la pared”, por momentos desesperante, por momentos incómoda, pero siempre informativa.

Se ha dicho que The Beatles: Get Back se siente como si se quisiera re-escribir la historia, una vez más, y que en realidad aquí no hay casi nada de las tensiones que terminaron por romperlos, pero, me parece, esa es una lectura facilona. Sobre todo en el primer episodio, de los tres en los que está dividido, es claro que las tensiones están ahí y crecen con cada día que pasa y la banda no llega a ningún lado. Está la mítica vez que Paul y George se hicieron de palabras por el desesperante control que el primero quería ejercer sobre la banda y la sordera de todos los miembros a las aportaciones del segundo. Está ahí el bien sabido creciente desinterés de John por ser parte de los Beatles, que se traduce en ensayos que no llegan a ningún lado, en horas y horas de estar tocando covers o canciones de cuando empezaban porque nada más no se veía claro que alguien aportara algo nuevo y fresco. Todo para culminar en el momento en el que Harrison finalmente se harta de todo y se despide con un lacónico “See you in the clubs”, renunciando a la banda, al menos por un fin de semana.

En la entrevista con Jann Wenner para Rolling Stone que apareció a principios de 1971, John Lennon habla sobre la supuesta actitud agresiva de la banda hacia Yoko Ono y su inamovible presencia en los ensayos y en el estudio. Esas declaraciones del cantante más que nada hicieron que la figura de Ono pasara a la historia como algo dañino o destructivo. Lo que The Beatles: Get Back por fin deja claro es que aquello parecía más bien un alucine y paranoia de Lennon. La presencia de Yoko es más bien discreta y cuando se llega a poner al frente, todos parecen estar pasándola bien. McCartney es revelador al decir: “Va a llegar un momento en el que John va a tener que elegir entre Yoko y los Beatles, seguro la va a elegir a ella y está bien. Es natural”.

Y luego fueron cinco. La llegada de Billy Preston, cuando por fin se dan cuenta que estar en Twickenham les está causando más problemas que buenos ratos, es refrescante. Cuando Harrison lleva a Preston, una vez mudados a los más acogedores estudios Apple en pleno Londres, es donde es notorio que las cosas empiezan a mejorar. Ver la ilusión en las caras de todos mientras se despachan canción tras canción es de los mejores momentos del documental.

La duda aquí es, ¿hay algo en The Beatles: Get Back que eche luz a este momento de la historia de la banda que no se haya sabido antes? o, dicho de otro modo, ¿era necesario volver una vez más a este capítulo y re-escribirlo, o al menos intentar hacerlo? Sí. Lo era porque la música, que es lo que importa al final, es buenísima. Incluso trabajando a medio gas y de mala gana, los Beatles hacían magia, como se los hace notar George Martin. Por cómo sucedieron las cosas durante el año que siguió, y por el hecho de que Let It Be apareció como el álbum final (cuando en realidad ese es Abbey Road), este ajuste en la cámara de la historia era necesario. Con el contexto de las cinco horas previas, cuando llega el momento de ver a la banda en acción, sobre la azotea del edificio de Apple, todo se perdona. Todo vale la pena por verlos sonreír y entregar todo canción tras canción. Los rencores entre ellos parecen quedar atrás, el sol vuelve a salir. El corazón se acelera y se llena de calidez al escuchar el primer acorde de “Don’t Let Me Down” y ver a Paul echarle ojos de admiración y complicidad a su mejor amigo. Eso lo dice todo.

Post escrito por: Ernesto Acosta

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