RPM: 50 años de Blonde On Blonde de Bob Dylan

May 26, 2016

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Oh, mama, can this really be the end?:
50 años de Blonde On Blonde de Bob Dylan

Por Ernesto Acosta Sandoval @erniesandoval_

Hay algo en la mirada de Bob Dylan en las fotos para las portadas de sus tres primeros discos eléctricos. Una especie de desafío. Como de saber que no a todos les va a gustar lo que escuchen cuando pongan la aguja sobre el disco. Como si hubiera alcanzado a escuchar el grito de “¡Judas!” que le echaron en aquel infame concierto en el Manchester Trade Hall en mayo de 1966. La mirada de Dylan, tan enigmática e inescrutable como buena parte de las letras que estaba escribiendo durante ese periodo, tan impredecible como lo que se escondía en los surcos de cada uno de esos discos.

Blonde On Blonde fue el primer disco doble de la historia del rock porque no había de otra. Nada podía contener la explosión de creatividad que Dylan vivió de 1965 a 1966. Apenas ocho meses antes había lanzado Highway 61 Revisited, y sólo había pasado un año desde Bringing It All Back Home y el distanciamiento de su anterior yo. Esta ya era otra persona. Un artista que iba mucho más rápido de lo que cualquiera pudiera alcanzar a descifrar. En los dos anteriores discos Dylan aun se mostraba titubeante, como que no sabía qué hacer con una banda de rock y parecía estar moviéndose en la oscuridad a tientas. Blonde On Blonde lo encontró pulidísimo en todas sus nuevas y recién descubiertas habilidades, amo y señor de la electricidad que tenía entre sus manos. Pero también lo encontró prematuramente agotado. Ese año había sido demasiado, en lo público y en lo privado. Se nota en las letras. Hay una línea narrativa en casi todas las 14 canciones en la que el cantante se cuestiona muchas de las decisiones que tomó durante esos meses (“One Of Us Must Know”, “I Want You”, la bellísima “Just Like A Woman”, “Most Likely You Go Your Way And I’ll Go Mine”), y al mismo tiempo alcanzó una perfección lírica estremecedora (“Visions Of Johanna”, “Temporary Like Achilles”, “4th Time Around”), para al final rematar con la canción de amor más ambiciosa que ha escrito en toda su carrera, “Sad Eyed Lady Of The Lowlands”, y que ocupa todo el lado cuatro del LP original. Musicalmente, es el disco en el que Dylan por fin pudo hacer confluir todos los géneros que lo formaron y que lo obsesionaban. Hay Rock (“Obviously 5 Believers”, “Absolutely Sweet Marie”), Pop (“Stuck Inside Of Mobile With The Memphis Blues Again”), mucho blues (“Pledging My Time”, “Leopard Skin Pill Box Hat”) y cosas de plano inclasificables (“Rainy Day Women #12 & 35”).

Highway 61 Revisited fue el álbum que le dio la confianza para entender que lo que estaba haciendo valía la pena, pero Blonde On Blonde es la obra maestra que necesitaba para asegurárselo a sí mismo. Ese es el argumento con el que parece estar retándonos desde la borrosa foto en la portada. Fueron meses vertiginosos, todo iba a la velocidad de la motocicleta que montaba cuando en junio de 1966 se accidentó y tuvo que parar todo de golpe para ver los toros desde la barrera durante casi dos años y luego, otra vez, darle un giro a su carrera.

Post escrito por: Ernesto Acosta

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