Johnny Marr @ El Plaza Condesa

October 3, 2018

Johnny Marr

Foto Claudia Ochoa

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The Belle Game

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Por José Marr‏ @JR_Marr

Hay un punto en la vida de todo fan de la música británica donde se pregunta a sí mismo ¿quién es mejor, Morrissey o Johnny Marr? Por supuesto que Morrissey sobresale de inmediato por sus polémicas declaraciones, arrogancia inglesa y un par de álbumes memorables en su vasta discografía, no obstante, la posición de Johnny Marr es distinta: puliendo su estilo y haciéndose de uno propio tomando lo mejor de bandas donde estuvo como The The, Modest Mouse o The Cribs y sin perder su característica capacidad de componer riffs afilados es lo que le llevó a ser un artista en constante mejoría, muy lejos de los desvaríos y resbalones que ha sufrido Moz. Pero la verdadera prueba de fuego siempre se da en vivo, y este año México tiene la dicha de ver por primera vez en solitario a Johnny Marr para comprobar en carne propia la respuesta a la interrogante.

De buenas a primeras, la experiencia pintó como un slow burner, con las canadienses The Belle Game estrenando su grandilocuente Crush Pop en tierra azteca por primera vez ante un público escéptico que poco a poco se fue aflojando ante la irresistible voz de Andrea Lo, con sintetizadores etéreos y hi-hats en vivo que bien pudieran pertenecer al acto abridor de otro artista, pero terminaron quedando como anillo al dedo para encender motores y promocionar canciones como “Take It to Another Place“.

Fueron unos 10 o 15 minutos de diferencia entre la despedida del grupo canadiense y la entrada de la leyenda británica al escenario y aun al momento de escribir este texto se siente como el lapso de tiempo más fugaz del año; se vivía un ambiente hiperactivo, de ansias y optimismo. Estos factores tuvieron gran peso cuando empezó a sonar “The Tracers” y el público rápidamente contagió al artista para darse confianza y soltar sus mejores pasos. De hecho, podemos tomar la primera parte del concierto para describir el evento en general: puesto que sonaron en total tres o cuatro canciones de The Smiths con las que el público explotó durante la primera hora y aun así, no dejaron de mantenerse inquietos y haciendo coros durante todo ese tiempo. Y es que cuando toca el concierto de una estrella consagrada con su antigua banda e intenta imponerse en el escenario, la experiencia termina por sentirse como un festival de relleno en lo que esperamos al final para los hits ajenos, y aquí no sucedió eso, Johnny Marr no necesitó pedir casi nada al catálogo de The Smiths para prender su propio concierto, sino supo acomodar canciones rítmicas y bailables como “Jeopardy”, “New Dominions” o “Hey Angel” con otras de naturaleza más catártica y relajantes como “Walk Into the Sea”, “Getting Away With It” y la clásica “Last Night I Dreamt That Somebody Loved Me” como cereza del pastel.



Estamos hablando de un concierto dinámico, hecho por alguien con experiencia y conocimiento de su propio público, alguien con el talento necesario para crear cortes que en la práctica funcionan. Hubo balance en el setlist, aunque, siendo honesto, no lo hubo tanto en la alineación. Es cierto, estamos yendo a un concierto de Johnny Marr, es el centro de atención, la estrella, el motivo principal de la noche, pero ninguno de los músicos que le acompañaban hicieron esfuerzo alguno por marcar su presencia, nadie se podía distinguir con claridad tras la actitud suelta y dinámica de Marr, lo cual restó puntos en “Walk Into the Sea“, donde los slides dieron paso a un bajeo profundo y batería pausada que hasta ese momento se habían sentido ausentes, fue un arma de doble filo; en primer lugar porque remarcaba el casi anonimato de estos personajes y por otro lado fue el momento donde se expusieron las posibilidades de Marr y los ingenieros de audio con mayor claridad. Johnny fue más que un rockstar esta noche, fue un maestro de guitarra que aprovechó cada truco del manual para relucir su catálogo, donde el riff divertido de “Easy Money” contrastó de inmediato con los tonos grises y melancólicos de “How Soon Is Now?“, cuesta creer que ambas composiciones salieron de una sola mente y estaba en frente nuestro dándolo todo, porque de cualquier forma, ya tenía a los asistentes en la bolsa.

Amén por la mezcla de audio del concierto, que a pesar de ser muy estridente para los estándares de El Plaza Condesa, cada nota se sentía real, viva y dinámica, Johnny Marr pisó México para demostrar su poderío y talento por primera vez en solitario, incluso supo aprovechar el viejo truco del discurso político anti-Trump antes de tocar “Bug” para convencer a uno que otro escéptico y ese encore que fue sentenciado con las clásicas “There Is a Light That Never Goes Out” y “You Just Haven’t Earned It Yet, Baby” son pretextos suficientes para agradecer que esta figura haya decidido venir a México después de su última visita con The Cribs en 2008 para dejarnos rezando porque no pasen otros 10 años para repetir la experiencia.

Post escrito por: Jose Marr

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