RPM: 20 años de Bocanada de Gustavo Cerati

July 3, 2019

bocanada cerati

Fluir sin un fin:
20 años de Bocanada de Gustavo Cerati

Por Ernesto Acosta Sandoval @erniesandoval_

Durante los primeros tres o cuatro años de los noventas, mientras Soda Stereo pasaba por un momento tenso, algo le sucedió a Gustavo Cerati que cambiaría su manera de componer para el resto de su carrera. Quizá fue su asociación con Daniel Melero, quizá fue el hartazgo de la fórmula que usaba en las canciones de su banda, pero ya no volvería a hacer canciones de la misma manera. El resultado se vio reflejado en Colores Santos (con Melero), Amor Amarillo (su primer escape de Soda), Dynamo y Sueño Stereo (con su banda). Lo que se escucha en esos cuatro álbumes difícilmente se puede categorizar como Rock. Hay un poco de Trip-Hop, Dream Pop, Shoegaze o Psicodelia. Como si Cerati estuviera calentando motores para entregar su obra maestra en la vida post Soda Stereo.



Desde que Bocanada empieza y entra con “Tabú”, la cosa se pone seria. Esto difícilmente tiene que ver con su trayectoria previa, incluso con los dos discos solistas que ya había lanzado, aunque aun tenga algunos puntos en común con ellos. Expresamente, la ansia de experimentar y de salirse de la caja. Cerati se aleja de cualquier “rockstarismo” o de cualquier noción preconcebida que pareciera tener al momento de componer y se deja ir. Canciones como “Bocanada”, “Beautiful”, “Y Si El Humo Está En El Foco…” abrevan del Trip-Hop británico de unos años antes, para poner el ambiente denso y seductor. Aquí Cerati puso en práctica lo que había estado practicando por años, pero nadie se imaginó que pudiera resultar en esto. En 1999, en el ámbito de la música en español, nada sonaba a esto, acostumbrados que estábamos a colecciones de canciones más que a álbumes completos, esta es una obra que se tiene que escuchar de principio a fin para dejarse sumergir por los ritmos de “Río Babel” o “Paseo Inmoral”.

En un año en el que “lo latino” se estaba empezando a poner de moda más allá de nuestras fronteras lingüísticas, Gustavo Cerati mandó al diablo todos los clichés y lugares comunes que se asociaban con el concepto que las disqueras y MTV Latino quisieran imponer desde Miami. Cerati alcanzó a ver más allá de modas y tendencias y volteó hacia adentro de sí mismo para lanzar un paquete de quince canciones preciosas, delicadas, y acariciantes. La recompensa es brutal.

 

Post escrito por: Ernesto Acosta

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